“Soy el jamón del sándwich entre dos jefes que se odian”.



Sucede muchas veces que, a pesar de hacer bien nuestro trabajo, entramos en un juego político del que querríamos escapar. Pero son nuestros jefes los que nos llevan a ese lugar donde terminamos como fusibles de malas relaciones que otros tienen. Esto es lo que le sucedió a Silvia M. que quedó presa del odio entre su jefe y la gerente del área.

Silvia M. nos relata su historia donde sin buscar la situación, quedó en el medio de una pelea política donde lo únicos afectados, son los fusibles. “Yo era analista y le reportaba a Pablo, un jefe muy inseguro, pero yo no le hacía sombra ya que recién empezaba a trabajar y tenía todo para aprender. En un momento reorganizan el área y nos ponen debajo una gerencia manejada por una mujer, Paula. Él tenía pésima relación con esta gerente. Le tenía miedo y, tiempo antes, había hecho lo imposible para que este movimiento de estructura no pasara. Era la primera vez que él tenía una jefa mujer y Pablo era, además de inseguro, machista. Y que una mujer le hiciera pedidos y le cambiara sus modalidades de trabajo e hiciera mejoras en los procesos le molestaba muchísimo”.

“Ella (Paula) era brillante, una topadora, era ambiciosa, segura, aunque le costaba un poco el manejo y la cintura política. No era buena conciliando. Con el tiempo ella se sintió cómoda trabajando conmigo. Paula sabía las formas de él y lo que pensaba de ella. Él de ella decía que era una trepadora, la llamaba araña pollito. Detrás de todo esto creo que solo había mucha inseguridad de su parte”.

¿Está en zona de peligro nuestra protagonista? ¿Qué debería considerar?

Definitivamente Silvia está entrando en zona de riesgo y no se está dando cuenta. Trabajar con extremos como su jefe y la gerente es peligrosísimo para quien está en el medio porque nos pide tomar partido por alguien. La neutralidad no suele funcionar, salvo que uno tenga mucho poder. El neutral es considerado un débil y termina freezado o fuera de la organización.

Los jefes inseguros son la peor calaña de liderazgo porque si se sienten amenazados nos hacen la vida imposible. Pero, cuidado, los jefes trepadores como Paula, también son peligrosos porque se pueden convertir en bestiales para conseguir sus objetivos. Entonces, imaginemos a Paula la “araña pollito” yendo contra Pablo “el inseguro”. Esto es una colisión segura donde Silvia tiene muchas probabilidades de saltar por los aires.

La gerente tampoco tuvo tacto en la relación de su subordinado y Silvia. En realidad, cuando un jefe es bestial y lo que quiere es avanzar en su carrera rompiendo la pared que haya que romper, no va a medir las consecuencias. Y acá es donde Silvia comenzó a tener problemas.

“La nueva gerente decide implementar un ERP de gestión y el proyecto me lo da a mí en vez de a mi jefe para que yo llevara el día a día y ella lo liderara. Él entró en cólera o en pánico, o los dos y se sintió más inseguro aún con esta decisión. No sólo habían tomado su área, si no que lo habían dejado a un costado del proyecto que prometía automatizar información crítica. Se las agarró conmigo, ¡yo era el jamón del sándwich! Él se sentaba al lado mío. Estábamos en una oficina abierta y, en vez de hablarme, me chateaba para decirme cosas que me incomodaban y me hacían sentir mal. Me preguntaba si tendría sexo con tal compañero. Me ocultaba información y me hizo la vida imposible descargando su bronca conmigo. Él llevaba con otros compañeros un Prode donde votaban un ranking de las tres chicas más lindas mientras que yo tenía que trabajar en el proyecto que me demandó mucho más tiempo del previsto.”

Qué debería evitar: Silvia tiene demasiadas cosas para digerir. Hay muchas maldades que deberían evitarse. Por ejemplo: enviar un anónimo diciendo que Pablo, su jefe, mira pornografía durante las horas laborales y que eso lance las sospechas del área de sistemas para hacer una auditoría de su computadora. Allí encontrarían los chats poco amistosos y de elevado tono de Pablo hacia Silvia. Inmediatamente otro anónimo a todas las mujeres de la empresa con una copia del Prode para que cuando lo vean lo repudien. Tampoco debería tomar acciones más terminantes, como por ejemplo, cuando el jefe le mande un mensaje sobre si tendría sexo con un compañero, partirle la cara de un tortazo. Finalmente, también hay que descartar hacer un Prode masculino asegurarse que el jefe no figure entre los candidatos a votar, así su ego destruido termina liquidado.

Qué debería haber hecho: La ingenuidad de la persona joven que recién comienza a trabajar puede llevarla a que se ponga contenta de un hecho que, en realidad, puede hacer de su vida un infierno. Es lo que le sucedió a Silvia. Ella estuvo feliz con designación de la nueva gerente y de la mayor responsabilidad que le otorgaban, pero no calculó los problemas que tendría con su jefe directo.

En estas circunstancias, inicialmente, lo mejor es poder sentarse con la gerente y con el jefe en reuniones separadas para aclarar los tantos. Con la gerente estrella, tratar de no demostrar una personalidad insípida porque Silvia puede terminar estampada contra la pared. Con el jefe inseguro, expresar claramente que sus intenciones no son moverle el piso y que entiende que en la estructura él es el jefe.

Como las cosas se fueron de las manos y ambos jefes tomaron actitudes que la dejaron en el medio de una batalla campal, a Silvia no le queda más remedio que sentarse con la gerente para aclarar los problemas que está teniendo. Respecto a su jefe directo, Pablo, Silvia debería denunciarlo a Recursos Humanos con o sin el aval de la gerente que, seguramente, no va a tener problemas en verlo hundido. Pero algo es seguro, no podemos dejar pasar la barrera de nuestra dignidad ni que se nos insinúe algo con connotación sexual.

¿Qué sucedió? “Fue una experiencia horrible. Sobre todo, porque en su momento no supe cómo manejar la situación de las preguntas y los comentarios incómodos vía chat y los constantes abusos de poder de parte de mi jefe directo que parecía más mi enemigo. Al tiempo la situación era insostenible y tuve una oportunidad laboral en un laboratorio. Ni lo dudé y me fui”.

Definitivamente para Silvia M. la mejor opción fue irse. Sin embargo, y lamentablemente, la bestialidad de su exjefe y la gerente siguieron en su vieja compañía tal vez haciéndole la vida imposible a otros empleados.

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