¿Solo un pequeño rebote? Qué pasará con el consumo en las Fiestas y en 2021



Las proyecciones para 2021 indican que el consumo no tendrá una recuperación significativa

La pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la proyección de una inflación que seguirá alta y algunas restricciones que continuará imponiendo la pandemia de Covid-19 no permiten esperar una fuerte recuperación de las compras; los especialistas estiman que apenas se podrá ver un leve repunte

Luego de varias temporadas con malos resultados y aún bajo los efectos del impacto provocado por el coronavirus, en el consumo masivo no se ven signos que indiquen que habrá una rápida recuperación. Lo mismo vale para las Fiestas que se acercan como para esa gran incógnita que es el año 2021. Con salarios retrasados respecto de la inflación, un mercado laboral golpeado y cierre de empresas, los bolsillos estarán más cerrados y las pocas oportunidades a la vista habrá que buscarlas por el lado de los segmentos de la población con ingresos medios y medio altos que se volcarán a ciertos bienes durables.

Victoria Giarrizzo, economista, directora del CERX e investigadora del IIEP de la UBA, dice que este año las Fiestas van a ser pobres, por varios motivos. “Las reuniones de Navidad, por ejemplo, que concentran buena parte del consumo de fin de año, van a ser más reducidas, y habrá menos gente a quien regalar. A eso se suma el desconcierto por los precios elevados en rubros como indumentaria, calzados o artículos deportivos, y sobre todo en aquellos demandados por las clases medias, con más exigencias de calidad”, afirma.

Guillermo Oliveto, especialista en consumo y presidente de Consultora W, habla de creciente complejidad y opina que no existe un único escenario para lo que viene, porque depende mucho de si hay o no segunda ola y de si hay o no segunda cuarentena. “Si las hay, será un año negro para el consumo, y si no las hay, será gris. Hoy se piensa que no las va a haber, por el hecho de que ya estará la vacuna; entonces, en ese contexto lo que se espera es un crecimiento de 5% del PBI, con un consumo que siempre crece unos puntos menos”, señala el experto.

Un análisis sobre los canales de venta permite ver que la pandemia y la cuarentena dejaron claros ganadores y perdedores, que se mantendrán así durante 2021. Maximiliano Doff, director de Analytics para Nielsen South Zone, comenta que todo lo que es comercio tradicional se vio muy afectado, por el hecho de que vive de la circulación y la compra impulsiva; los supermercados ganaron terreno respecto de cómo venían antes de la pandemia, y el e-commerce explotó. “Pensando en lo que debería pasar de ahora en más, no hay ninguna variable que indique que esta dinámica vaya a cambiar”, estima el especialista.

Otros analistas económicos, como Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, vislumbran un diciembre muy atípico, con dos caras de la moneda. “Por un lado, estará el aguinaldo, que siempre estimula el gasto. Pero, por el otro, se transita un mes en el que empiezan a aparecer las deudas contraídas por las familias por gastos hogareños con el crédito a tasa cero de los monotributistas, el plan B de tarjetas de crédito de los que refinanciaron deuda, el ATP por parte de las mipymes. A eso hay que sumarle la aceleración de precios en alimentos y bebidas”, recuerda.

Además, la tarea de pronosticar no es fácil, ya que con lo ocurrido este año toda comparación será extraña. La economista Soledad Pérez Duhalde, directora de Operaciones de la consultora Abeceb no es muy optimista respecto de lo que pueda ocurrir con el consumo en estas Fiestas. Al igual que Giarrizzo, dice que habrá menos reuniones sociales y que las que habrá serán más reducidas. “Habrá una mejora de margen, pero, con una caída del salario real, la tendencia inercial de bajo gasto va a seguir. Hay que tener en cuenta que las ventas minoristas en noviembre cayeron 6,7% e incluso hubo faltante de mercadería”, agrega.

Bienes durables, como los vinculados a la construcción, podrían mostrar mejores números que los de otras categorías del consumo Fuente: LA NACION

Obviamente, el fin de año tradicionalmente provoca que pegue un salto el consumo, pero esta vez pone un tope la situación del salario y el empleo (para peor, ya no está el Ingreso Familiar de Emergencia). El poder adquisitivo es el más bajo desde 2009, según datos de Abeceb, por lo que nada indica que vaya a haber un boom de consumo. “Además, si bien no tenemos el dato actualizado de desempleo, se sabe que en el segundo trimestre fue de 13,5%, que ya es altísimo; un récord en los últimos 15 años y con una mínima participación laboral, porque si la participación hubiera sido similar a la de 2019, el desempleo habría trepado al 30%”, explica Pérez Duhalde.

En definitiva, los especialistas consultados coinciden en que aunque en 2021 haya una leve recuperación, debido sobre todo a actividades que estuvieron restringidas este año y que empezarán a abrir, no se llegará a recuperar lo perdido en 2020. Hay que recordar que el consumo viene golpeado desde hace años y que la última cifra positiva es de 2015 (un crecimiento de 2,4%). En 2016 cayó 4,3%; en 2017, 1,5%; en 2018, 2.5%; en 2019, 11,5%. Y para este año se estima una caída de 6,4%, según Nielsen.

Según Pérez Duhalde, en 2021 puede haber una mejora del consumo, pero más explicada por arrastre estadístico que por mejora de los ingresos. El arrastre estadístico se explica, por ejemplo, con el caso de la construcción: durante los dos meses que estuvo parada, sus trabajadores (en su mayoría, informales) no cobraron un peso; entonces, al volver a la actividad volverán a cobrar y la comparación dará positiva. Esto sucederá en varios sectores, pero eso no significa que haya crecimiento genuino, porque solo cuatro actividades van a recuperar el terreno perdido y alcanzar los valores del año 2019.

Lo que sí es importante destacar es que ciertas heterogeneidades se van a mantener. Por ejemplo, algunos bienes durables como autos, electrodomésticos y productos para la construcción van a seguir estando en una mejor situación. “Pero atención, porque hay un límite, que estará dado por la relación entre los precios de los bienes y los salarios de los consumidores”, advierte Pérez Duhalde.

Una proyección de Abeceb muestra que en 2021 el sector automotor podría crecer 21% (cayó 30% en los primeros diez meses de 2020 y cerrarían el año con -26%); el de la construcción podría avanzar 18% (cayó 29% de enero a octubre y terminaría 2020 en -21%), el segmento de electrodomésticos mejoraría 14% (cayó 20% hasta octubre y cerraría con una baja anual de 15%). Alimentos, en tanto, terminaría el año con una caída de 1,4% y aumentaría solo 0,7% en 2021.

Perdedores netos no se vislumbran, porque fueron todos perdedores este año, excepto alimentos (que tuvo saltos de crecimiento de 170% a principio de la cuarentena), con lo cual la comparación no va a dar mal. En este contexto, como la pandemia en 2021 no va a desaparecer más allá de que esté la vacuna, los rubros que más van a tardar en recuperar lo perdido son entretenimientos, eventos, turismo y restaurantes.

Con una economía que va a caer este año 12%, con un poder adquisitivo en los hogares que cayó un 11% en el segundo trimestre, y con una proyección de inflación alta, Oliveto vislumbra el siguiente panorama: “Yo imagino un mercado con una batalla de todo contra todo y todos contra todos; un consumidor más austero, porque va a sentir la falta de poder adquisitivo, y más selectivo. La cuarentena había quitado de las opciones el 40% de los gastos habituales de un hogar (entretenimiento, cultura, restaurantes, hotelería, transporte, indumentaria y calzado), pero ahora eso vuelve. Ahí se da la paradoja de la apertura: mejora el panorama económico, pero ofrece más opciones para gastar y se va a notar que no alcanza el dinero para todo”.

El economista Ariel Coremberg, director del Centro de Estudios de la Productividad y coordinador de Arklems+Land, no prevé ningún boom del consumo para 2021. “Principalmente, porque la eliminación de la cuarentena estricta y las distintas habilitaciones que se irán dando no van a tener como correlato un aumento importante del empleo. Hay que recordar que en la cuarentena se eliminaron 3,7 millones de puestos de trabajo y que el salario real cayó 30% desde 2015; además, habrá un reajuste de tarifas de servicios públicos”, analiza.

¿Qué puede ocurrir, entonces? Por un lado, estima Coremberg, habrá eventos cambiarios muy importantes, una aceleración inflacionaria por atraso en la actualización de precios que no se pudo hacer durante la cuarentena, y una presión monetaria con pesos que nadie quiere. “No veo una recuperación del consumo masivo, excepto en aquellos casos de preservación de ahorros de la clase media mediante la compra de bienes durables, ya que los precios están atados a un tipo de cambio oficial atrasado con respecto a la inflación. Por eso, autos, electrodomésticos y construcción podrán tener algún viento a favor, pero en el resto no veo una recuperación ni mucho menos un boom de consumo”, subraya el economista.

Di Pace dice que a partir de un consumo que empieza a desacelerar su caída en los últimos meses de este año, se podría llegar a crecer un poco, pero eso estará siempre supeditado a cómo se transite lo que queda de la pandemia. “Hay un marco de incertidumbre que es muy difícil de proyectar, porque no es lo mismo el consumo con una segunda ola de Covid que el consumo sin esa segunda ola. Tampoco es lo mismo el consumo en un escenario con incentivos para el crecimiento de la inversión en el país y para la reinserción de empresarios pymes y monotributistas, que en un escenario donde eso no esté”, considera.

Pensando ya en 2021 y no solo en las Fiestas, Giarrizzo afirma que el repunte en la demanda será pausado, lento y con altibajos, porque, además de los elevados niveles de pobreza, la cuarentena dejó un consumidor más atento a sus gastos y a sus ingresos, con menos propensión a endeudarse para financiar consumo corriente. “Las familias le están dando más valor al ahorro, después de la situación en que quedaron con la cuarentena. Además, los pronósticos de una posible segunda ola de Covid inciden en ese comportamiento. El ahorro es un refugio para enfrentar un nuevo rebrote con restricciones nuevamente en la actividad”, afirma.

Un tema que hay que empezar a evaluar, sugiere Giarrizzo, es el consumo online, que llegó para quedarse y al que los comercios tendrán que converger si no quieren sufrir consecuencias de no adaptarse. “Pero a la vez, esa venta online elimina mucho el consumo de paso, el no programado, el que se da en bazares, locales de indumentaria, casas de bijouterie, almacenes o comercios de electrodomésticos. El que compra online entra a las plataformas a buscar cosas puntuales, y puede recorrer o tentarse con otra cosa, pero en forma mucho acotada que cuando circula en la calle”, advierte la economista.

En este sentido, Doff, de Nielsen, estima que los canales tradicionales seguirán afectados el año que viene, ya que, si bien tendrán un leve repunte, es muy difícil que se vuelva a los niveles que manejaban antes de la pandemia. “Si bien habrá más movilidad y apertura, se tardará para volver a la normalidad y, además, ya hay cierta base de venta que perdieron a manos del e-commerce y que no van a recuperar”, explica el analista.

Los supermercados, en tanto, tuvieron un gran impulso al comienzo de la cuarentena, cuando la gente se volcó masivamente a los locales para stockearse. Luego, a partir de agosto las ventas se amesetaron. Y volvieron a repuntar en noviembre. “En diciembre, terminarán con un leve signo positivo en cuanto al volumen, ya que la cuestión de la rentabilidad es otro cantar”, refiere Doff.

Al proyectar lo que puede suceder en 2021, el analista de Nielsen Argentina comenta que, en principio, se espera que el primer trimestre sea similar al cierre de 2020 y que, por factor de comparación, al consumo le vaya mejor desde marzo, con alguna expectativa de mejora. “Si hay una mejora de cinco puntos del PBI, como se estima, el consumo podría subir unos tres puntos, pero todo eso va a depender mucho también de la evolución de la macroeconomía, de la aplicación de la vacuna contra el Covid y de si se produce o no una segunda ola”, acota.

Por ahora, a octubre, remarca Doff, el consumo cae 6,4% en el año, con lo que podría terminar 2020 con una baja cercana a esa cifra. “Partiendo de ahí, si en 2021 el consumo crece 3%, seguirá aún por debajo de los niveles de 2019 y 2018, que ya habían sido años malos. Hay que olvidarse de un boom del consumo, ya que no hay ninguna variable que pueda sustentar un vaticinio de ese tipo. La Argentina tiene una alta proporción de su población en los estratos bajos de la pirámide social, que son los que más parte de sus ingresos destinan al consumo masivo. Y esos sectores están muy golpeados”, concluye Doff.

En cuanto a tipos de producto y categorías, comenta que, en principio, si se mira la evolución de los distintos rubros en lo que va del año, alimentos fue el más beneficiado. “Luego del shock inicial, donde se hizo stock de todo, con cierto foco en limpieza, desinfección y alimentos, este último rubro se cortó como el gran ganador del año dentro del mal contexto, porque la gente cocinó más en su casa y comió menos afuera. Es difícil presagiar si esta tendencia seguirá en 2021, pero sí se puede decir que el espacio del hogar va a quedar revalorizado y el consumo de alimentos allí se mantendrá”, indica.

Bolsillos flacos, batalla por captar parte de una torta cada vez más chica de ingresos destinados a las compras, y una macroeconomía carente de señales positivas conforman un cóctel demasiado duro como para soñar con un salto del consumo en 2021. Habrá que contentarse, apenas, con un leve repunte.

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