Siembra en un pueblo de un solo policía y ya le robaron granos por $1,5 millones



Así quedó el silobolsa del cual sacaron soja que dejaron en el lote

Anteayer, después de que Guillermo Bogetto terminara de sembrar maíz, decidió pasar por uno de los campos donde normalmente acopia granos en silobolsas. Al acercarse se percató que uno de los bolsones con soja estaba abierto a la mitad y con un hueco importante de donde, aparentemente, habían sustraído mercadería.

“Vi que la bolsa estaba rota y lo único que dije en voz alta fue otra vez nos pasó”, contó. Bogetto vive y trabaja junto a su papá y hermano con campos alquilados en el departamento de Castellanos, en Santa Fe, y la escena con la que se topó se la encuentra una o dos veces por año, pero es la primera que los ladrones abandonan la mercadería. El productor trabaja en la zona de Colonia Cello, que tiene unos 300 habitantes y un solo policía, según remarcó, que no alcanza a cubrir la región. A los Bogetto ya le robaron granos por más de $1,5 millones.

“Si tengo que contabilizar la cantidad de robos que hemos tenido, andan en un total de 70.000 kilos solo de soja y 20.000 kilos de maíz en los últimos tres años”, aseveró. Este dato lo calculó tras seis robos importantes, además de hurtos por goteo de 2000 a 3000 kilos por vez. “Te cierran bien la bolsa cuando se van o hacen los cortes en las esquinas en los lugares menos comprometidos”, sostuvo.

El silobolsa que fue roto para robar al menos 30.000 kilos de soja

La sospecha de quién o quienes están detrás de los robos pequeños es la misma que manejan otros productores de la zona también afectados con estos delitos. Sin embargo, por la poca tecnología e infraestructura que tiene la policía del lugar no han podido dar con los culpables de los robos grandes.

“A veces te conviene no decir nada para no agrandar las cosas. No es una sola persona la que roba. Nosotros, que tenemos silobolsas desparramados, lo único que decimos es bueno, se perdió esto y…¡Resignación! Ya está. Cuando sembramos, ponemos una cierta cantidad extra porque sabés que, de alguna forma te van a robar. Solo que a veces cambia el ladrón”, apuntó.

“Con todo lo que estamos sufriendo en la zona, te ponés contento de que no haya sido peor. Si ahora robaban se hubiesen llevado otros 30.000 kilos, mínimo. Nos salvamos”, afirmó. Los ladrones, aparentemente, no concretaron el robo por las condiciones del suelo. “La noche anterior hubo rocío por la lluvia y aparentemente usaron un acoplado que por la lluvia no pudo salir y dejaron el grano tirado”, extendió.

En Colonia Cello, donde está ubicado el campo que trabaja la familia Bogetto, hay un solo policía encargado de la vigilancia urbana y rural que no alcanza para cubrir toda la región. El año pasado, el agente frustró uno de los robos y la familia pudo recuperar la soja sustraída.

Este es el primer año que hacen acopio en ese campo

“Como el policía venía de frente, los ladrones no pudieron retroceder y abandonaron el camión. Se metieron por unos campos. El camión era un chasis viejo con patente dada de baja que la pusieron para circular”, dijo de la hazaña que logró el agente.

“En ese campo donde nos robaron ahora nunca nos había faltado nada porque está a 500 metros de una casa y a 800 metros de otra; lo alquilamos pensando en esto de los robos. Porque aparte de estar cerca de una autovía, creés que al haber movimiento cerca no va a pasar, pero creo que es cuando más pasa”, dijo. El productor tenía el grano almacenado para pagar alquileres y gastos administrativos, según señaló.

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