Riesgos de baja para los precios de la soja


“Los productores de soja deberían entender que los precios actuales están por encima del promedio de los últimos años y que aseguran suficiente rentabilidad como para analizar la posibilidad de vender o cubrir una proporción importante. Las perspectivas de valores para el segundo semestre muestran muchas dudas porque reaparecerá la oferta mundial de aceites, cuya reducción fogoneó gran parte del rally de precios de la oleaginosa”, alertó Guillermo Rossi, gerente de Research de Bunge Sudamérica, en un encuentro virtual organizado recientemente por la consultora AZ-Group.

Justificó el probable incremento de oferta en la recuperación de la producción de aceite de palma en Malasia, que había caído por lluvias excesivas en 2020, y de la cosecha de girasol en los países del Mar Negro, que también había sido afectada por cuestiones climáticas. Si se suma una buena producción 2020/2021 de soja en Brasil -superior a los 133 millones de toneladas-, si aumenta el área implantada en Estados Unidos y si los compradores de harina de soja optan por otra fuente proteica en las raciones animales, están dadas las condiciones para un cómodo abastecimiento mundial, con un potencial efecto negativo sobre los precios.

En las últimas semanas las cotizaciones lateralizaron o cayeron en el mercado de Chicago y las posiciones futuras sólo muestran volatilidad sobre noviembre, cuando ingresa la cosecha estadounidense. En el plano interno, la producción resultará menor a la del año pasado, pero este hecho se compensará con el carry over que está ingresando el circuito. Entonces, los productores no deberían interpretar que los árboles crecen hasta el cielo y los buenos precios deberían gatillar ventas o coberturas, porque en los próximos meses puede aparecer una oferta contundente de oleaginosas de los agricultores de todo el mundo.

En tanto, en los próximos meses el mercado de maíz puede mostrar volatilidad hasta que se defina el resultado de la safrinha brasileña. “Se sembró un mes más tarde que la fecha óptima y desarrolla con humedad justa en los Estados del sur”, resaltó Rossi. Las consultoras no pueden asegurar que se alcancen los 110 millones de toneladas de maíz que produce habitualmente el país vecino entre los cultivos de primera (25 millones) y la safrinha (85 millones).

Otros factores que generan incertidumbre son el área final implantada en EE.UU. y los rindes de la Argentina, que hasta ahora resultan muy bajos en los cultivos tempranos.

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