Retenciones. La gran clave dicotómica detrás de los anuncios



Los anuncios por retenciones generaron malestar en el sector Fuente: LA NACION – Crédito: Rodrigo Néspolo

“Una clave dicotómica es un método para identificar especímenes que se basa en enunciados contrastantes. Cada paso de la clave consta de dos opciones, cada una de las cuales puede dar la respuesta del nombre buscado o llevar a un nuevo paso con otras dos opciones”. En criollo, sobre esto también podríamos decir que es una forma de “partir de un todo e ir dividiéndolo casi indefinidamente en muchas partes”.

Si bien no puedo decir que el Gobierno usó este sistema tal cual, cuando iba escuchando los anuncios sobre retenciones y viendo la presentación de power point del Ministerio de Agricultura, sumado a las múltiples reacciones que se generaron después, dentro y fuera del sector, automáticamente vino a mi cabeza el recuerdo horas interminables estudiando “sistemática vegetal” haciendo las famosas claves dicotómicas en la facultad.

¿Y por qué digo esto? Muy simple, ya desde hace tiempo, lamentablemente en nuestro país, tenemos la dicotomía campo-ciudad; podríamos decir campo-no campo. Esta diferenciación tan usada parece increíble que ocurra en un país donde realmente el mayor porcentaje de las divisas (60%) se generan desde el sector agro en su totalidad, entre muchos otros datos que muestran la importancia del sector.

Y, si bien es verdad que gran parte de esos ingresos se generan desde el complejo soja, somos un país sumamente rico en diversidad de zonas productivas y, en consecuencia, de productos agroalimentarios, con población que vive y produce casi en cada rincón de la Argentina.

A esa gran primera división, se le suma otra: productores-exportadores. Los que somos del sector sabemos diferenciar, pero en general la gente del “no campo” engloba en una unidad igual “los agroexportadores” (ahí entrarían los productores + los exportadores de granos + las fábricas exportadoras de subproductos + todas las multinacionales).

Los que estamos del lado “campo” sabemos que dentro de ese grupo, existen los “productores” y por otro lado las empresas cuyo negocio es comprar localmente y exportar grano, o bien comprar localmente, industrializar y exportar el subproducto, y todas las combinaciones posibles (si pensamos en empresa totalmente integradas).

Ambos grupos necesarios para hacer girar la rueda, sin productores no hay “que exportar y que transformar” y sin “las exportadoras y/o industrias” no podríamos elaborar/exportar la producción. Queda claro que sin la población “no campo” tampoco habría demanda de los productos del campo-agroindustrias.

En esta gran clave dicotómica, entonces, ya de un mismo sector tenemos 3 a 4 divisiones. A su vez, dentro del gran grupo “productores”, que de acuerdo al último censo son 223.000, podemos encontrar muchos “subgrupos”:

Agrícolas-no agrícolas

Y así, llegaremos a subdividir en muchas veces el gran grupo “productores”. A su vez, podemos ubicar estos mismos subgrupos, en “distintas” regiones de nuestro país. Entonces surgen nuevas divisiones: “productores” del NEA, NOA, Cuyo, Patagonia, región pampeana.

Y así en cada región habrá nuevas subdivisiones. Un caso claro es el del NEA y el NOA donde podemos encontrar todo tipo de producciones, desde cereales, oleaginosas, carne, frutales, etcétera.

A su vez, dentro de cada “gran” cultivo, tenemos:

Los que van a consumo interno sin elaboración y los que van a exportación sin elaboración. Los que van a elaboración: para consumo interno-para exportación.

En algunos de los granos, se aplicaron derechos de exportaciones “diferenciales” para la exportación de grano y de subproducto (como en harina de trigo), pero para la soja esto no ocurrió. El incremento de derechos fue igual para todo el complejo. Nueva subdivisión: los que están a favor y los que están en contra de este tratamiento.

Para no aburrirnos, y para disgregar más al gran grupo “campo-productor-agrícola” en soja hay 7 subdivisiones/segmentaciones, de acuerdo con el tamaño de la producción (no de la lejanía al puerto, como se había escuchado, y que resultaba lo más razonable, aunque muy difícil de aplicar).

Así, con sólo mirar la presentación del Ministerio de Agricultura vamos a ver cómo en el gran grupo de producciones ganaderas hay tratos diferenciales según tipo de ganado-tipo de producto-tipo de tratamiento del producto.

Conclusión: hoy tenemos dentro del gran grupo campo una subdivisión casi impensada hace poco tiempo. No le voy a poner un calificativo a esta división, pero sí creo que fue muy bien pensada.

Del gran grupo “campo” tenemos que de los 223.000 “productores” hay muchos que no producen soja y que sienten alivio porque se han bajado puntos en los derechos de exportación en sus principales productos, otros que producen soja y ya venían perdiendo con el nivel anterior de derechos de exportación (a los que resulta insostenible cualquier tipo de aumento), otros que producen soja y que entran dentro de las seis subdivisiones que consideran “saldrían” “beneficiados” porque “recibirían” compensaciones.

Y lo mismo pasa con el grupo “industrias-exportadores” en algunos casos han sido beneficiados con bajas en derechos de los subproductos, mientras que en soja eso no ocurrió.

Entonces, el resultado es un gran sector dividido en innumerables pequeños grupos, mientras que el gran grupo “no campo” parece unido en uno solo, con un único mensaje. ¿Cuál de los dos grandes grupos “campo-no campo” puede tener más fuerza hoy con este esquema?

En este contexto habrá que pensar no sólo en los beneficios o perjuicios que cada subgrupo recibió, sino en como reagrupar el “campo” para trabajar en pos del crecimiento de todo el sector agroalimentario, en forma sostenida, sustentable, rentable y básicamente que cada subgrupo pueda trabajar con reglas claras, previsibles y duraderas.

La autora es analista en mercados del agro

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