Rechazo al efectivo: algunos bancos implementan medidas para esquivar esos depósitos


Algunos bancos comenzaron a pedirles a sus clientes que le anticipen los grandes depósitos de efectivo, se abstengan de hacerlos en momentos próximos al cierre de las sucursales o incluso a cobrarles una comisión por aquellos de “gran volumen”. Es decir, colocaciones que no sean en muchos casos tan importantes por su monto, sino por estar compuestos por muchos billetes que la sostenida y elevada inflación de los últimos años se encargó de “empequeñecer”.

La comunicación les llega a quienes suelen operar con grandes volúmenes de efectivo y en bancos “sucursaleros”, es decir, aquellos que tienen amplias redes comerciales físicas. Y genera todo tipo de enojos, ya que, en los hechos, los clientes emparentan esa quita con un “desagio” que se suma a los costos que implica bancarizar dinero físico.

El aviso, que deja abierta la posibilidad de cobrar “una comisión adicional por los depósitos que entren a la cuenta si la cantidad de billetes de baja numeración supera el 25% del total depositado”, aparece en una llamada hecha al pie de la boleta de depósito en la cuenta recaudadora, por lo que se recomienda revisar esas constancias para no encontrarse con sorpresas a la hora de las acreditaciones. Según denunciaron algunos clientes por redes sociales y en mensajes enviados a LA NACION, ese cargo ronda el 2%.

Los problemas derivan de la sostenida inyección de billetes de $100 realizada en el último año, aunque sirven cada vez para menos, y la falta de una actualización de la oferta monetaria física acorde con el ritmo que tomó la inflación, una estrategia ya aplicada en anteriores administraciones kirchneristas para que la gente no asimile la pérdida de valor que sufre el peso, como si sirviera realmente para disimularla.

Hay que recordar que, con amplio déficit y sin acceso al crédito, la administración Fernández acudió a una sostenida emisión monetaria (casi $2,1 billones) para cubrir el esfuerzo extra que la extensa cuarentena estricta demandó al gasto público durante 2020. Esa suma ni siquiera se podía cubrir con la Casa de Moneda imprimiendo billetes de $500 o $1000 a destajo, lo que hizo que se volcaran a la calle distintas series de billetes de $100 que habían quedado fuera de circulación cuando la gestión Macri renovó la familia de billetes y buscó que los que tenían a Roca y a Evita en su anverso fuesen reemplazados por los de la Taruca.

Fue a partir de junio del año pasado, como contó oportunamente este medio, cuando lanzaron 540,4 millones de unidades de $100 que eran parte de una importante partida de billetes con la imagen de Evita que había quedado impresa en 2015, pero que nunca había visto la calle, ya que el Banco Central (BCRA), un año después, había decidido ir reemplazando gradualmente los billetes viejos por los nuevos de la familia de animales autóctonos.

Cuando el anticipo de La Nacion dio lugar a la cobertura de LN+

Eso se decidió ante la imposibilidad de conseguir que se impriman billetes de mayor denominación en el exterior como se había hecho otras tantas veces (por las restricciones al comercio y los vuelos derivadas de la pandemia) y luego de que, por imposiciones políticas, el BCRA debiera archivar su proyecto para poner en circulación un billete de $5000 que ya tenía diseño aprovechando el contexto de pandemia (en el frente estaban los sanitariastas Ramón Carrillo y Cecilia Grierson y en el anverso, el instituto Malbrán).

La reintroducción de esos billetes se repitió varias veces en los meses posteriores, generando una sobreoferta de billetes de $100 que, en la actualidad, ya representan un 45% de la oferta general, lo que acelera su circulación y cambio de manos (como su deterioro) y “aumenta los costos operativos del sistema financiero”, alertan desde los bancos que ya expresaron por las cámaras en que se agrupan sus quejas al respecto al Banco Central (BCRA) aunque sin éxito, por lo que algunos ya apelan a este tipo de “desincentivos”.

“Esa comisión se cobra en casos contados y no tiene efectos recaudatorios: busca disuadir a quien hace depósitos de gran volumen por los problemas operativos y sobrecostos logísticos que generan, antes que compensar esos costos”, explicaron -tras reclamar anonimato- desde uno de los bancos que comenzó a aplicar este tipo de comisiones.

Los clientes alcanzados por el cargo hacen notar que, de su aplicación, surge un desagio fáctico. “En esa clase de depósitos yo ingreso billetes de $100 que para el banco valen $98. Pero cuando hago extracciones, son ellos por los cajeros que también me dan billetes de $100″, se quejó un usuario por redes sociales.

Desde los bancos insisten los elevados costos del manejo del efectivo que derivan de la enorme cantidad de billetes de $100 en circulación. “Más billetes implican más camiones de caudales, más tiempo para procesarlos. Hay sucursales que no llegan a hacerlo por completo y sobrepasan la posición de liquidez de la denominada caja técnica, lo que trae aparejado un aumenta en los costos de los seguros a su vez”, explican.

Y destacan que la idea de transferir ese cargo a los clientes también en consecuencia de que el BCRA ya no les permite enviar tantas remesas de efectivo por falta de capacidad para atesorarlas por su gran volumen, lo que deja a la vista un juego de Gran Bonete cuyo costo busca trasladarse al eslabón final de cadena, como tantas veces.

Los bancos ya habían tenido un enfrentamiento, meses atrás, con las compañías de cobranza extrabancaria por esta misma cuestión, es decir, al cobrarles por los depósitos de efectivo.

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