Qué tipos de seguros hay y qué tener en cuenta antes de contratarlos



1 Protección. El crecimiento del seguro como una herramienta protectora ha sido algo constante en los últimos años a nivel global. En nuestro país, el seguro se rige no solamente por el principio estricto de seguridad personal y de vida, sino que es también una forma de sostener el patrimonio. En el mundo, el mercado asegurador total mueve un total de 5,2 billones de dólares en primas de seguro directo; más de la mitad corresponde a seguros de vida. En América Latina está solamente el 3% de esa producción y el gasto per cápita en seguros fue de 247 dólares en el último año.

2 Primas. La determinación de las primas (es decir, de las cuotas a pagar) es un trabajo en el que están involucradas muchas variables, que se van perfeccionando a medida que surgen nuevas herramientas que permiten una tarea más precisa y personalizada. Hay conceptos básicos y consensuados desde lo económico para la determinación de una prima, que no solo rige para el caso de un seguro, sino también para cualquier instrumento financiero al que se le quiera asignar un valor. Aquí entran en juego variables como la duración, la cantidad o el valor que se quiera asegurar, el riesgo de la persona que se asegura, los gastos internos y los impuestos asociados. A grandes rasgos, la regla general gira en que cuanto mayor sea la posibilidad de sufrir un accidente, mayor será la cuota a pagar cada mes por el riesgo que asume el asegurador.

3 Qué pasa en la Argentina. En nuestro país, los seguros de vida y de retiro no siguen la tendencia global y son un mercado poco desarrollado. Solamente el 14% del total de seguros corresponde al conjunto de coberturas de seguro de vida colectivo, seguro de vida individual y seguro de retiro. Dentro del 86% restante, el de automóviles es el de mayor peso (casi el 43% de los seguros “no vida”), mientras que el de accidentes de trabajo representa casi el 30% del total. El resto son seguros de incendio, accidentes personales y responsabilidad civil, entre muchos otros. Las compañías de seguro están controladas por la Superintendencia de Seguros, que restringe los comportamiento que pueden tener en la inversión de los fondos. Casi dos tercios de los recursos están en instrumentos de renta fija, muy por debajo del promedio de la OCDE, que se acerca al 90%. El resto está en su mayoría en fondos comunes de inversión y, en menor medida, en activos de renta variable y otros.

4 Motivos. Hay varias razones por las cuales se toma la decisión de contratar seguros. La primera tiene que ver con el cuidado del grupo familiar; es decir, con prever que los allegados a un asegurado cobren una cifra tal que les permita tener un ahorro consolidado ante un evento imprevisto y poco deseable. En segundo lugar, si bien por ley los empleadores deben ofrecer de manera obligatoria un seguro de vida a sus empleados, muchas veces eso no es suficiente, o está el caso de personas que no se encuentran en relación de dependencia. Otra razón tiene que ver exclusivamente con el ahorro. Este tipo de seguros puede ser o no capitalizable. En el segundo caso, la cuota inicial es más alta, pero es posible retirar el monto ahorrado en cualquier momento, pasado cierto tiempo.

5 Decisión. ¿Vale la pena? Como en todas las columnas de economía cotidiana, aprendemos opciones para optimizar la calidad de vida. Luego, las decisiones son de carácter individual dependerán de las necesidades y las posibilidades. Los seguros de retiro y de vida son una manera segura de ahorrar y darle algo más de previsión al futuro en un contexto muy incierto. Los rendimientos son los que podría obtener un inversor moderado que piensa en el largo plazo y aprovecha los incentivos impositivos de estas opciones. Es una herramienta importante a tener en cuenta, si se quiere distribuir el ahorro en diferentes opciones y con objetivos de cara al futuro.

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