Por qué 2021 es un año clave para erradicar el trabajo infantil



En el mundo trabajan 152 millones de chicos, según se estima

Durante los últimos 20 años, el número total de niños y niñas víctimas del trabajo infantil disminuyó un 38%. Ese porcentaje supone un logro muy significativo: representa a 94 millones de personas de entre 5 y 17 años de edad.

Sin embargo, a pesar de los notables esfuerzos del multilateralismo, más de 152 millones de niños y niñas del planeta aún trabajan. Esto genera consecuencias negativas en su desarrollo físico y emocional, en el acceso a la salud y en las trayectorias escolares y laborales, entre otras.

La situación, ya compleja, se vio agravada por la pandemia causada por la Covid-19, cuyos impactos sanitarios, sociales y económicos son todavía la principal preocupación mundial. Este nuevo escenario puso en riesgo los logros alcanzados en las últimas décadas y, por esta razón, los próximos meses serán fundamentales para detener y comenzar a revertir la tendencia.

En este contexto iniciamos 2021, consagrado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, con el objetivo de fortalecer los esfuerzos para poner fin a este delito grave y pasar de los compromisos a la acción.

La Argentina tiene una trayectoria destacada en esta materia. El país, donde el trabajo infantil está prohibido y penado por ley, ratificó los convenios 182 y 138 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil y la edad mínima de admisión al empleo. En 2017, fue anfitrión de la IV Conferencia Mundial sobre la Erradicación Sostenida del Trabajo Infantil, en la que se recogieron promesas concretas de los gobiernos, empleadores y trabajadores. A su vez, la Argentina cuenta con un plan nacional para prevenir y erradicar al trabajo infantil y proteger el trabajo adolescente, que propone un abordaje integral del problema, resultado de la labor de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Conaeti) y las comisiones provinciales.

No obstante, de acuerdo con los últimos datos disponibles, en la Argentina existen alrededor de 760.000 víctimas del trabajo infantil: uno de cada diez niños y niñas entre 5 y 15 años. En el ámbito rural, el problema alcanza a dos de cada diez.

En este marco, como parte de la agenda de actividades para este año, la OIT convoca a sus mandantes tripartitos -representantes de los gobiernos y del sector empresario y sindical de todo el mundo- a revitalizar las promesas realizadas durante la conferencia global de 2017, con el fin de que esos compromisos se vuelvan acciones concretas.

De esa manera, la Organización continuará apostando a la cooperación técnica con el gobierno de Argentina, para asistirlo en la implementación del Plan Nacional para la erradicación del trabajo infantil y la protección del trabajo adolescente que está vigente.

Del mismo modo, articulará con las distintas organizaciones de trabajadores para avanzar en sus promesas de desarrollar un plan de formación sindical, definir estrategias territoriales en base al Modelo de Identificación de Riesgo del trabajo infantil (MIRTI), entre otras. Por último, la OIT continuará con su apoyo a las organizaciones de empleadores para revisar las cadenas de suministro y la elaboración de guías y procedimientos que contribuyan a las buenas prácticas empresariales.

2021 debe ser el año en el que estos compromisos se hagan acción. Hoy se impone la urgencia de intensificar los esfuerzos para prevenir y erradicar el trabajo infantil, en línea con la meta 8.7 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, para que los niños y las niñas nunca más sean privados de su futuro.

Director interino de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Argentina

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