Pesimismo respecto de la economía argentina en la pospandemia



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Mientras que la mayoría de los países comenzaron a recuperarse al terminar con sus cuarentenas, la Argentina parece estar al revés de todo el mundo: no puede aprovechar el exceso de liquidez que hay a nivel global ni las bajas tasas de interés, y sigue en su propio círculo vicioso sin resolver sus problemas estructurales, que giran, principalmente en el exceso de gasto fiscal.

En ese contexto, lo que cabe esperar en el país para la etapa de pospandemia es una economía que seguirá complicada. Pese a ese panorama pesimista, existe una mínima oportunidad de aprovechar el contexto internacional que exhibe, entre otras cosas, suba en los precios de las commodities que exporta el país.

Estas son algunas de las conclusiones a las que se llegó en el seminario web “La macroeconomía de la pospandemia”, organizado por el Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE) de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella. Allí debatieron Sebastián Edwards, execonomista jefe del Banco Mundial; Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go; Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la UTDT, y Hernán Lacunza, exministro de Economía de la Nación. La moderadora fue la periodista Virginia Porcella.

“El problema en la Argentina es la gran desconfianza en el peso. Mientras eso suceda, la política monetaria no se puede aplicar. Quizá la solución sea dolarizar, pero es un recurso nuclear y muy difícil de tomar”, opinó Edwards. El economista también remarcó la diferencia que hay entre la Argentina y otros países, incluso de la misma región. “En Perú, el Banco Central tiene gran credibilidad y está la opción para que compre bonos del Tesoro; pero en la Argentina, cuando se hace eso, la gente piensa que algo anda mal. Perú acaba de colocar un bono a 100 años. ¿Cómo ser como Perú? Hay que ser ordenado”, subrayó.

Respecto de la dolarización, Lacunza afirmó que no cree que sea una solución, porque eso, como lo demostró la convertibilidad, no garantiza políticas fiscales coherentes. “Al poco tiempo vamos a estar emitiendo cuasimonedas. Puede ser un atajo, una resignación, pero no una solución estructural”, afirmó.

Dal Poggetto enfatizó que la Argentina es un país distinto, que está al revés de lo que hace todo el mundo. “La pandemia produjo un impacto inmenso en todos los países, pero en junio todos volvieron al mercado de crédito, incluso países con inestabilidad política enorme, menos nosotros”, expresó.

Para la directora de Eco Go, antes que ir a la dolarización, la Argentina debe solucionar los problemas crónicos: el desequilibrio fiscal, el desbalance del Banco Central y la distorsión de los precios relativos. Se necesita encarar una agenda de estabilización ya”, subrayó.

Por su parte, Levy Yeyati, comentó que, si la pregunta es qué va a pasar a futuro, lo que se ve es que la Argentina seguirá al revés del mundo, con medidas proteccionistas que atentan contra la generación de divisas. “Dada esa tendencia al proteccionismo, que se profundizó este año, no hay razón para que en 2021 no tengamos lo mismo que tenemos ahora, pero con más intensidad y más presión cambiaria”, señaló.

Levy Yeyati dijo que es un error pensar que los problemas económicos locales son fruto de un grupo de economistas equivocados. “Falta liderazgo político, que es lo que se necesita para hacer reformas de largo plazo. Tenemos que hacer reformas que impliquen un costo político. La Argentina destruyó el tablero de control de las políticas públicas. Si nadie hace un cambio importante, el escenario base es que en cinco años estaremos peor que hoy”, advirtió.

Lacunza enfatizó que, sin crédito y sin moneda, el margen de acción que hay en la Argentina es más limitado y que en la actualidad no existe la capacidad de rebote que hubo después de la gran crisis de 2001/2002. Además, fue crítico con la política económica que se lleva a cabo actualmente. “Acá el parche oportunista mata a la reforma estructural. Estamos poniendo más impuestos, discutiendo recursos federales hacia las provincias, discutiendo la fórmula previsional. Como no se pueden hacer las reformas necesarias, se suben impuestos. El último de ellos fue el impuesto a la riqueza, que hace un daño tremendo en la economía y solo puede dar un rédito político de corto plazo”, enfatizó.

Lacunza señaló que el origen del problema del país es un gasto del 42% del producto bruto interno con una recaudación que es de 38% del producto. “Además, tenemos un sistema previsional deficitario desde hace 40 años y en el medio se hicieron reformas y contrarreformas”, dijo. Y concluyó: “No se pueden discutir políticas de largo plazo con el prisma de los próximos seis meses”.

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