Pandemia: qué hacen las empresas para acordar con sus empleados las vacaciones



Varias empresas aplican esquemas flexibles ante la acumulación de días de descanso de los trabajadores Fuente: LA NACION

En muchos casos se acumularon días que no fueron tomados; algunas firmas deciden instrumentar, frente a esa situación, esquemas flexibles

¿Tiene sentido tomarse las vacaciones cuando no se puede viajar? ¿No sería mejor mudarse a un PH o a un lugar con pasto o cercano a un parque? Estas preguntas sintetizan un estado de incertidumbre que preocupa a empresas, sindicatos y colaboradores. En años normales, para esta época todos los trabajadores en relación de dependencia ya tienen organizado su período de vacaciones. Pero en este 2020 los departamentos de Recursos Humanos vienen hablando con sus abogados laboralistas para ver cómo manejar las vacaciones no tomadas por los empleados, y para anticipar estrategias con el objetivo de evitar la salida “en masa” de todos los colaboradores en un momento futuro.

Si bien al inicio de la cuarentena el Ministerio de Trabajo estableció que la dispensa de concurrir al lugar de trabajo no podía ser computada como vacaciones (tampoco como licencias o días de descanso), “en ese momento resultaba difícil imaginar que el aislamiento se prolongaría tanto tiempo, por lo que aconsejábamos no dar vacaciones, ya que, dado que el trabajador no podía cumplir con el objetivo (descansar, pasear, viajar, desarrollar actividades de esparcimiento)”, comenta Lorena Yansenson, abogada Senior del Estudio Biscardi & Asociados

“Habiendo transcurrido casi todo el año, durante el cual muchos empleados siguieron trabajando y habiéndose liberado gran cantidad de actividades, consideramos que las partes pueden acordar que los empleados comiencen a gozar los días de vacaciones pendientes”, afirma Yansenson. El estudio aconseja “que no sea una imposición de la empresa, sino que se acuerde con los empleados y se organice de manera de evitar la acumulación de los días de 2019 con los que corresponderán por 2020, que legalmente ya pueden gozarse”.

Si bien los meses de vacaciones son los mismos para todos, la manera como llegan al descanso unos y otros es diferente. Hay sectores cuya actividad laboral ha sufrido una parálisis total o parcial, gente que no pudo trabajar por ser población de riesgo, y sectores que no pararon nunca, como los supermercados o la salud.

Las empresas ven, además, que la pandemia deja otro “efecto colateral”: un nivel de estrés en los equipos en alza y descansos vacacionales en baja. “Este combo contribuye a que tengamos casi una duplicación en los pasivos vacacionales sin una perspectiva clara de cómo salir de la trampa”, explica Miguel Capurro, Director de Capital Humano de Randstad

Frente al cansancio, el estrés y las semanas acumuladas sin usar, están surgiendo iniciativas innovadoras, que resuelven de manera ágil la institución de las vacaciones anuales.

En algunos sectores hubo empresas que comunicaron la extensión del período vacacional. Por ejemplo, autorizaron a gozar los días pendientes de 2019 hasta fines de febrero 2020 y si aún quedaran días, a pasar un tercio al período 2020.

“A principios de agosto, cuando vimos que la cuarentena se extendía más de lo previsto, empezamos a implementar un hot sale de vacaciones para incentivar su uso. Vimos que muchos no querían tomarse vacaciones para quedarse en la casa, pero a la vez queríamos incentivar el descanso y así inauguramos hot sale: pedís dos días y equivalen a tres”, explica Cecilia Ortega, Head de HR en Galicia Seguros. Eso logró que el 36% de los colaboradores usara parte de sus días. “Fue bienvenido y la gente lo sigue pidiendo”, comenta Ortega.

En Vision Argentina, la cadena de retail de óptica que tiene 155 empleados en el país, hasta fines de octubre el 60% no se había tomado el total de las vacaciones de 2019. “Muchos se iban a tomar los días en mayo o junio para ir al exterior, y la pandemia les canceló todo. Otros empleados tienen mucha antigüedad y gozan de un mes o más, y lo iban usando a lo largo del año”, explica Adriana Laborda, gerente de RRHH. “Queremos que la gente baje el estrés porque el impacto sobre la psiquis de lo que pasó este año fue muy fuerte”, agrega.

Una encuesta reciente que hizo internamente la cadena, reveló que muchos cambiaron la idea de irse de vacaciones por la posibilidad de mudarse a un lugar mejor, alquilar entre amigos un espacio verde, o mudarse cerca de plazas o parques.

Lucas Stella de Compass Group, con 2900 colaboradores en 12 provincias, comentó que alrededor del 40% de la nómina no llegó a tomarse las vacaciones de 2019. En algunas provincias, como Tierra del Fuego, se está pensando en trabajar gran parte del verano y demorar el otorgamiento de las vacaciones, en acuerdo con los clientes y el sindicato, “generando mucho consenso con nuestra gente, que prefiere trabajar en enero y febrero y tomarse vacaciones a partir de marzo, cuando haya algo más de certeza”, cuentan en la empresa.

Un 30% de la dotación de Quales Group, una empresa de tecnología, tiene días pendientes de las vacacione de 2019, pero en esa firma los días de vacaciones no tienen vencimiento. “Muchos estaban guardando días para planes en el invierno con amigos y familia, que no se pudieron concretar”, dice Judith Irusta, socia y directora de Gestión de Talento de la empresa, con 65 colaboradores en el país.

Explica también que están promoviendo la toma de los días de vacaciones como medio de descansar la mente y disfrutar de actividades personales de interés, “pero no obligamos a que ningún colaborador goce de lo pendiente. Damos el espacio de elección. A veces, el trabajo es un escape y a veces, no. No vemos justo aplicar una definición que pueda generar desmotivación”, afirma.

En Pearson, una empresa de gestión educativa, normalmente las vacaciones se rigen por el calendario educativo, y tanto julio, diciembre y enero son los meses en que los empleados descansan. “Estamos a la espera de ver cómo se va a desarrollar el calendario de clases y en función de eso haremos la organización interna. Mientras tanto, seguimos monitoreando el uso de los días y el cuidado de la salud de la gente”, afirma Viviana de Jesús Perez, gerente regional de Recursos Humanos para Operaciones y Tecnología.

Este año lanzaron la iniciativa day off, para incentivar a la gente a tomarse “días de descanso y desconexión” sin tener que esperar las vacaciones. “Todos estuvimos muy presionados por la nueva realidad a nivel laboral y personal”, señala la directiva de la firma.

El tema es muy serio, según advierte Castillo, de Randstadt: “Estamos percibiendo efectos negativos en lo psicológico, por miedo a perder terreno en lo laboral, y también físicos, por la imposibilidad de gozar de un descanso como en años anteriores; eso se combina con altos niveles de agotamiento de los equipos de trabajo”.

Por eso, aconseja “mirar al largo plazo y generar la conciencia de que la pandemia va a durar mucho más de lo que todos pensábamos y que las energías deben ser renovadas. Si este primer aproach no sirve, hay que ser más generoso y otorgar días libres”, concluye Castillo.

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