Oportunidad: más de 3.000 productos argentinos pueden ingresar a EE.UU. sin pagar arancel



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Especulaciones sobre los más estrepitosos desenlaces circulan hoy en día en un mundo que sostiene la economía y la política en una estrecha correlación, y que obliga a proyectar a futuro con frentes abiertos. En el contexto actual, donde se revela una desaceleración global del comercio en todo el planeta, se perfila “un amplio margen para que aumenten las exportaciones argentinas en el mercado estadounidense, que es el más grande del mundo”.

El potencial para la Argentina, de acuerdo con el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) vigente, contempla variados productos de origen nacional que pueden ingresar en el mercado norteamericano con arancel cero. Además de carnes y limones se incluye el aceite de oliva, quesos, frutillas y manzanas, entre otros que son consignados por el Ministerio de Agroindustria y en la Fundación del Instituto Para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI)

En este diagnóstico de la especialista Isabel Quiroz, los resultados quedan subordinados a cómo se preparen los productores locales y, a la par, a cómo evolucionen las relaciones de los gobiernos involucrados, entre los principales aspectos que analizan los expertos consultados por la nacion.

¿Cómo es hoy el intercambio comercial entre la Argentina y los Estados Unidos? Fernando García Martínez, miembro de la Comisión de Importación y Exportación de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) señaló que está “estancado y en baja; aún en 2019, donde la estanflación argentina llevó a las importaciones a sus niveles más bajos de la década, por la caída del consumo, la balanza comercial continuó deficitaria; las importaciones desde los EE.UU.duplican las exportaciones a ese país y las nuestras son productos primarios y manufacturas de origen agropecuario de bajo valor agregado, mientras que nuestras importaciones son de maquinaria y manufacturas de alto valor agregado”.

“No sólo tenemos una balanza comercial notablemente negativa, sino que la calidad de las exportaciones también está desequilibrada, ya que compramos más salarios americanos de los que vendemos. A pesar de que ambos países tienen un bajo volumen de comercio exterior respecto de su PBI, la diferencia de los PBI resulta sideral; por ello, en nuestra magra exportación, los Estados Unidos es el tercer destino de nuestras ventas externas, que resultan la posición número 50 en la torta de orígenes de las importaciones americanas”, describió García Martínez.

No obstante, Quiroz, directora Ejecutiva del Consejo Empresarial Argentina-Estados Unidos (Usabc), consideró que debe analizarse “la balanza comercial global, más allá de los balances bilaterales que pueden responder a cuestiones estructurales y tener una gran variedad. La Argentina, por ejemplo, tradicionalmente ha tenido un importante superávit comercial con Chile, a la vez que un regular déficit comercial con Brasil, estando muy integrada a ambos países”.

En ese sentido, la directiva destacó que “Estados Unidos es el tercer socio comercial de nuestro país” y rescató que “en los últimos años se alcanzaron grandes avances en la apertura del mercado norteamericano para los productos argentinos, como el caso de los limones, la carne y la readmisión del país al Sistema Generalizado de Preferencias, por el cual más de 3.000 productos pueden ingresar allí sin pagar arancel”.

Puntos de partida

Quiroz manifestó que “la apertura formal del mercado no se traduce automáticamente en un aumento de las exportaciones. El de los Estados Unidos es muy competitivo y los productores argentinos deben trabajar duro para conquistarlo, buscando socios locales, trabajando con clientes y distribuidores, y desarrollando su marca”.

Al respecto, sostuvo que “tienen toda la capacidad para hacerlo” y que le cabe al flamante gobierno del presidente Alberto Fernández “reflexionar y decidir cuál es su mejor estrategia para posicionarse en un mundo cada vez más complejo y cambiante, en el que se rediscuten algunos de los presupuestos y reglas básicas a las que estábamos acostumbrados. No sólo la Argentina; todos los países deben encontrar la mejor estrategia para navegar los cambios que se están dando en el comercio internacional”, subrayó Quiroz.

En medio de esos vaivenes, evaluó que el reciente acuerdo entre la potencia del norte y China constituye “una muy buena señal a los mercados y da una perspectiva de cierta estabilidad en el corto plazo, lo cual es muy bueno para la economía global y, sobre todo, para países como la Argentina y otros de tamaño medio” que pueden resultar más afectados.

Quiroz puso en relieve “el importante peso que tiene el gobierno de los Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional (FMI), del cual es el principal accionista, y también las grandes oportunidades que ofrece para las exportaciones argentinas, tanto de grandes empresas como de pymes, así como las importantes inversiones que podrían llegar” desde ese país “en sectores estratégicos como Vaca Muerta, si se aseguran condiciones básicas, claras, estables y previsibles en el largo plazo”.

En tanto, al medir el terreno político, el presidente de la compañía farmacéutica Eriochem, Antonio Bouzada, advirtió que el gobierno argentino “deberá llevar adelante estrategias muy bien pensadas, especialmente para conservar las buenas relaciones con los Estados Unidos, que hoy tiene varias amenazas, como la relación con Venezuela y Cuba”.

Aranceles en la mira

Acerca de la posibilidad de que Donald Trump avance con la aplicación de aranceles sobre la exportación del acero y aluminio argentino, Bouzada criticó: “La primera implicancia es que dejaría en una situación comprometida a las posiciones gravadas” y agregó que además, “esto es una mala señal para nuestro país”.

También Quiroz consideró que “no sería positivo que prosperen tales medidas”, porque esas exportaciones “representaron en 2018 un 17 por ciento de nuestras exportaciones a los Estados Unidos y un ingreso de 1.200 millones de dólares entre 2018 y 2019 para la Argentina, que hoy tanto necesita”.

“Sería muy desafortunado que ése fuera el primer paso en la relación bilateral en materia comercial entre ambos países”, opinó Quiroz, aunque se mostró confiada “en que el presidente Trump revea su posición, como ya aparentemente lo ha hecho con Brasil”.

Para García Martínez “la política de una economía más proteccionista por parte de los Estados Unidos y la posibilidad de aumento en los aranceles de importación de determinados productos argenti-nos refuerzan la idea de que la estrategia comercial externa (local) debe desarrollarse apostando a la multilateralidad en las relaciones políticas y económicas”.

“En la actualidad -añadió- existe una renegociación de los pasivos internacionales, donde la opinión de los Estados Unidos tendrá un peso determinante, tanto en relación con la deuda con el FMI, como con buena parte de la banca internacional. Esta postura proteccionista americana puede jugar a favor de la Argentina respecto de su capacidad de repago, si le elevan barreras comerciales”.

En ese sentido, consideró que “nuestro país debe pensar en una estrategia regional como plataforma inmediata a la economía propia”, si bien “en ello, quizá lo más complejo sea reencauzar los objetivos del Mercosur”.

Rol del Mercosur

García Martínez estimó que “para la Argentina es estratégico el desarrollo de cadenas de valor regional a través del Mercosur” y, si bien indicó que “existe hoy una dificultad que es más política que económica en el bloque”, enfatizó que “no hay dudas de que en el ámbito del Mercosur y en la región será gravitante negociar con los bloques internacionales ofertas de valor agregado regional, para dar musculatura a nuestro comercio exterior”.

La conveniencia de impulsar desde el Mercosur acuerdos de comercio preferencial vinculados con la Alianza del Pacífico (AP) es, “sin lugar a dudas” auspicioso y representa “una de las cuentas pendientes más importantes de la integración regional”, para Isabel Quiroz, quien apreció la existencia de “una afinidad y complementariedad naturales” entre esos países.

“Si bien se han alcanzado grandes avances, ya que hoy existen varios acuerdos de preferencia comercial entre ellos”, juzgó que “aún resta un largo camino por recorrer en materia regulatoria y otras áreas que permitirían profundizar” esa integración.

La especialista comentó que los Estados Unidos cuentan hoy “con acuerdos comerciales con todos los países de la AP, que son los que han demostrado mayor dinamismo económico en los últimos años”, por lo cual remarcó que “una mayor integración entre el Mercosur y la AP puede cumplir un rol fundamental en la generación de cadenas regionales de valor en las cuales los productores argentinos pueden ser muy competitivos y aprovechar ese acceso preferencial hacia el mercado” norteamericano.

Si bien Bouzada coincidió con lo oportuno de esa asociación, expresó sus dudas con respecto a cuál será “la posición del gobierno argentino, no sólo en lo relacionado a la AP, sino sobre el nuevo perfil que tendrá el Mercosur, como los aranceles extra Mercosur, su postura política con los Estados Unidos y su posicionamiento frente al gobierno de Venezuela. Tengamos en cuenta que la Argentina puede quedar aislada de las monolíticas visiones estratégicas que, lideradas por Brasil, seguramente serán apoyadas por Uruguay, Paraguay y Bolivia”, observó.

En el marco de los cambios en la política comercial externa que encarna Trump, Quiroz mencionó “la revisión de algunos acuerdos comerciales, como fue la decisión de no firmar la Alianza Transpacífico. Sin embargo, está a punto de que el tratado comercial entre los Estados Unidos-México-Canadá (Usmca) sea ratificado. No nos cabe ninguna duda que el Usmca será utilizado como la nueva guía para futuros acuerdos comerciales entre otros países”, avizoró.

Conjeturó además que “en el caso de la Argentina no hay un acuerdo comercial amplio y moderno con los Estados Unidos, de modo que no hay posibilidad de que las revisiones que están llevando adelante la afecten”, aunque advirtió que el “andamiaje institucional” para el intercambio comercial entre ambas naciones “es frágil y podría revertirse con relativa facilidad”.

En este punto, aludió al “diálogo que están teniendo los gobiernos de Estados Unidos y Brasil para avanzar en un acuerdo comercial. De darse esa posibilidad -previno- puede tener implicancias significativas para la Argentina, por los desafíos que enfrentaría compitiendo en peores condiciones que los productores de Brasil en el mercado” estadounidense.

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