Opinión. Campo y la ciudad, la otra grieta



La comunicación tiene un papel importante en las prácticas agropecuarias Crédito: Gentileza SRP

Campo y ciudad. Dos sectores complementarios, pero disimiles. Una pulseada constante en el que se oponen necesidades, creencias y conceptos en un mismo escenario: el espacio público. Un enfrentamiento basado en la retórica, en la forma y las propiedades del discurso que sesga los mensajes y, sobre todo, los públicos. Un conflicto que muestra que solo mediante la resiliencia como puente, será posible la mediación.

De un lado de la grieta se habla de modo categórico de fitosanitarios y buenas prácticas agrícolas, términos discursivos que en más del 90% de los casos se utilizan en medios y suplementos especializados, escritos y leídos por ese mismo público sectorial al que pertenecen. Un espacio conocido y cómodo, con una audiencia amigable y capacitada con lo que se comparten los intereses y el lenguaje. Abunda la certidumbre. Es todo lo que está bien y debe hacerse. Todos asienten.

Del otro lado, el público urbano. El que no entiende y tampoco pertenece. Los términos le son ajenos, no así la problemática. Enciende el programa de la tarde o lee el suplemento Sociedad y allí está. Aparece el conflicto: hablan de agrotóxicos, de veneno en la heladera, de maestras intoxicadas y de escuelas fumigadas. Ahora sí, se superan todos los límites establecidos, la agenda se amplía, los medios se multiplican, la palabra es clara y el conflicto está cerca. La proximidad como criterio de noticiabilidad.

Dos mundos y una retórica. Algo significa algo para alguien y es, por lo tanto, portador de sentido. Es que, sólo pocos -más allá del sector agropecuario- interpretan el término “fitosanitarios”, mientras que cuando se emplea la palabra “agrotóxicos” alcanza a la sociedad toda. Estalla un conflicto que se bate entre públicos diversos con lenguajes antagónicos, pero el mismo escenario.

Esto se ve claro en la investigación que tenemos en marcha desde el Observatorio de Gestión de la Comunicación en Organizaciones de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Allí observamos que menos del 20% de los encuestados -público urbano de entre 18 y 25 años- dijo haber escuchado “alguna vez” el término “fitosanitario” y lo relacionan con “cuestiones de la salud”, “baños” o “algo vegetal”. Mientras tanto, el 95% reconoce la palabra “agrotóxico” y la vincula a “veneno”, a “perjudicial para el ambiente y la salud” y a “contaminación”. A su vez, en nuestro análisis de impacto en redes sociales vemos que cuando se emplea la palabra “agrotóxico” o sus derivados, con la mitad de los mensajes se alcanza el doble de público.

La universalidad del lenguaje magnifica el alcance. Cuando una noticia emplea un término de más sencilla connotación, el impacto es mucho mayor al preestablecido con una palabra técnica en un medio especializado y para un público sectorial.

Toda estrategia de comunicar en un espacio cómodo y con una audiencia conocida deja de tener sentido cuando, inesperadamente, el conflicto llega a manos de los líderes de opinión, representantes del público urbano. Personalidades mediáticas, ajenas al sector, que, conmovidos por el conflicto, deciden visibilizar una problemática con un claro reclamo de solución, lo que la amplifica. Con sus millones de seguidores, logran transpolar el debate a nuevos espacios y audiencias ajenas, pero preocupadas.

El conflicto parece no tener fin. Menos aun cuando, para contrarrestar el impacto mediático, los líderes de opinión del sector agropecuario emiten sus descargos con vehemencia en su zona de confort y desde la racionalidad de un mensaje que, salvo excepciones, no llega a ser escuchado por el público urbano.

En situaciones de tensión las opiniones suelen polarizarse dejando un espacio limitado para los puntos de vista neutros. Las personas se hallan ante opiniones constituidas, ante opiniones sostenidas por grupos, de manera que elegir entre opiniones es, claramente, elegir entre grupos. Este es el principio de la grieta y en ella es el campo el que pierde, por goleada.

Los habitantes del campo y la ciudad se necesitan mucho más de lo que imaginan.

Queda mucho por hacer, es hora de poner manos a la obra.

Los autores integran el Observatorio Gestión de la Comunicación en Organizaciones, UNLP, y la gerencia de Comunicación del INTA, respectivamente.

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