Molienda de soja: la Argentina está entre los países que menos crecieron en 10 años



Según la Bolsa de Cereales porteña, la importación ayuda a que en parte se pueda revertir la caída en la molienda

Pese a que es líder en la exportación de harina y aceite de soja, con más de la mitad del comercio global, en los últimos 10 años la Argentina se ubicó, junto con India, entre los países de menor tasa de crecimiento en el mundo en su molienda anual.

Así se desprende de un informe realizado por la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Según la entidad, la Argentina es el país con mayor transformación de soja. “Del total producido del grano en las últimas cinco campañas, un 77% se destinó a la molienda”, remarcó.

En el país, la máxima cantidad procesada de soja en un mes se registró en julio de 2015 con 4,8 millones de toneladas. Esto, según el informe, arrojaría “como mínimo una capacidad de molienda de 57,6 millones de toneladas. No obstante, consignando datos de Ciara Cec, indicó que la capacidad máxima teórica estaría en 66,5 millones de toneladas.

El punto es que lo producido viene siendo inferior a la capacidad. “En promedio, la Argentina produjo 50 Mtn de soja durante las últimas 5 campañas, mientras que la capacidad de la industria fue de 65 Mtn en el mismo período. Con la producción de soja disminuyendo y la capacidad en aumento, la brecha se ha ampliado en los últimos años”, indicó el reporte.

Según el trabajo de la entidad, todo esto ha llevado a la industria a funcionar con un 40% de capacidad ociosa. Es más, cuando se hace una comparación internacional se ve la pérdida de importancia de la actividad.

“Mientras en la Argentina se ha mantenido relativamente estancada, la molienda de soja viene aumentando sostenidamente a nivel mundial. La Argentina es junto a India el país de menor crecimiento anual en las cantidades procesadas de soja durante la última década, entre los 20 países que representan el 97% del crushing mundial”, explicó la Bolsa de Cereales porteña.

“Con una tasa de crecimiento de 1,2% durante el período, muy inferior al promedio mundial (3,9%), e incluso a las registradas por EE.UU. (3,1%) y Brasil (2,4%), la Argentina viene perdiendo participación en el total mundial. Como resultado, nuestro país también retrocede en su participación en el comercio mundial de aceite y harina de soja”, alertó la entidad en su informe.

Tasa de crecimiento anual en el mundo de la molienda de soja

En este contexto, la organización destaca el rol de la importación de soja para que pueda operar la industria de molienda.

“Desde el año 2002 hasta octubre del 2020, se importaron 27 millones de toneladas de soja, de las cuales un 83% provinieron de Paraguay, 8% de Estados Unidos, 6% de Brasil, 2% de Uruguay y el resto de otros orígenes”, precisó.

Durante ese período hubo, no obstante, fluctuaciones. “Del 2002 al 2008 se observa un proceso de incremento, que alcanzó unas 2,9 Mtn en ese último año. Por el contrario, de 2009 al 2015 se observa una interrupción de las importaciones, como resultado de políticas que obstaculizaron la aplicación del Régimen de Importación Temporaria”, expresó.

En tanto, desde 2016 “con la eliminación de la obligatoriedad de estar inscripto y habilitado en el Registro de Operadores de Soja Autorizados (ROSA), las importaciones registraron un incremento superior al de la primera etapa. En 2018 se alcanzó el récord de 6,4 Mtn de soja importada, en un contexto de baja producción doméstica de la oleaginosa como resultado de una de las peores sequías de los últimos años”.

“La clave es la situación complicada del crushing en la Argentina. Está en caída y en los últimos 10 años la Argentina es el de menor crecimiento a nivel mundial. Eso hace que pierda participación en los mercados internacionales”, señaló a LA NACION Agustín Tejeda, gerente del Departamento de Estudios Económicos de la entidad.

Para el ejecutivo, la importación para esto “tiene muchas ventajas para ayudar a revertir esta situación. Permite mejor uso de capacidad instalada, especialmente en meses de baja oferta de poroto en la Argentina y permite mejorar la calidad de la harina mezclando con poroto de mejor calidad”.

Según su previsión, este año el régimen de importación aportará US$250 millones “porque lo que se importa de poroto es para transformación y exportación como subproductos”.

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