Mercosur: Alfonsín y Sarney, ¿qué le dirían a Fernández?


Dejémosle el análisis de los modales a los políticos y a los diplomáticos. ¿Por qué el presidente de Uruguay quiere “flexibilizar” el Mercosur? ¿Por qué la Argentina se resiste? ¿Qué dice el análisis económico con respecto a los acuerdos comerciales celebrados entre algunos países, que dejan afuera a otros?

En busca de respuestas relevantes consulté al griego Stefan Valavanis Vail (1927-1958). Prácticamente había terminado la redacción de Econometría: una introducción a los métodos de máxima verosimilitud, obra que según William Moore Gorman “es el tipo de libro que uno espera que escriba un joven brillante: claro y punzante e iluminado por destellos circundantes. Los académicos lo apreciarán por su frescura; pero a los no iniciados hay que advertirles que contiene gran número de errores y lagunas para una obra de esta calidad. Cuando relaja los supuestos entra en dificultades y la discusión de autocorrelación es demasiado breve. Los errores son particularmente peligrosos porque son elegantemente presentados. Pero debidamente corregido, puede convertirse en un libro de texto de primera categoría”.

El destino le jugó una mala pasada: falleció trágicamente en el verano de 1958, aparentemente asesinado por un desertor del ejército griego, por lo que la puesta a punto para la publicación fue realizada por Alfred Haskell Conrad.

–En 1953 Wassily Wassilyovich Leontief sorprendió con una investigación empírica referida a los Estados Unidos, dedicada a verificar la relevancia de la explicación de la ventaja comparativa planteada por Eli Filip Heckscher y Bertil Gotthard Ohlin. ¿Qué encontró Leontief y qué dijo usted?

–Heckscher y Ohlin explicaron la ventaja comparativa que tienen los diferentes países en la exportación de los distintos bienes, por la dotación relativa de trabajo y capital. Que llevaría, en el ejemplo de David Ricardo, a que Portugal exportara vinos e Inglaterra, paños. Pues bien, aplicando el esquema de insumo producto, Leontief encontró que la exportación de Estados Unidos era más intensiva en mano de obra calificada que en capital. Como el resultado fue sorprendente, se habla de la paradoja de Leontief.

–En su análisis de la referida paradoja, ¿qué apuntó usted?

–Que es posible que la estructura de consumo de un país más que compense el sesgo de producción en favor de algún factor productivo en particular. Cuando esto ocurre, el bien que utiliza en forma intensiva el factor abundante es importado y no exportado. Ejemplo: la Argentina tiene ventaja comparativa en la producción de carne, pero si los argentinos fueran muy carnívoros, tendrían que importarla en vez de exportarla. De manera que Heckscher y Ohlin se refieren a la producción, más que necesariamente al comercio exterior.

–¿Qué dice el análisis económico sobre los procesos de integración económica?

–Imaginemos un mundo integrado por tres países, A, B y C, cada uno de los cuales le puso barreras a la importación de productos, provenientes de los otros dos. En un momento dado, A y B acuerdan modificar esa situación. Al respecto, Bela Balassa distingue cuatro niveles de integración.

–¿Cuáles son?

–Primero, la asociación de libre comercio, en el cual se eliminan las barreras arancelarias entre A y B, pero cada país la que desea con respecto a C; segundo, una unión aduanera, donde se establece un arancel externo común, es decir, que tanto A como B le fijan la misma tarifa a la importación de productos provenientes de C; tercero, el mercado común, en el cual entre A y B no solo no hay barreras al flujo de bienes, sino que también existe libertad total al movimiento de trabajadores y capitales; y cuarto, la integración total, es decir que existe una sola moneda, una única política fiscal, etcétera.

–El Mercosur, ¿está en el tercer nivel?

–No, a pesar de su nombre, el Mercado Común del Sur es una unión imperfecta. Surgida de un acuerdo celebrado en 1986 entre Raúl Ricardo Alfonsín, entonces presidente de la Argentina, y José Sarney, su colega de Brasil. El Mercosur nació en 1991 y estuvo integrado originalmente por la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. A propósito: el Tratado de Asunción especificó que los países que integran el Mercosur deberían coordinar sus políticas macroeconómicas, un mandato que nunca se cumplió.

–¿Por qué el análisis económico se muestra ambivalente con respecto a acuerdos comerciales celebrados entre algunos países?

–Porque como explicó Jacob Viner en 1950, un acuerdo comercial que no se refiere al mundo en su conjunto crea, pero también desvía comercio. La eliminación de las barreras comerciales entre A y B generará especialización productiva entre ellos, permitiendo aprovechar las economías de escala. Antes del acuerdo, A producía todo para A y lo mismo ocurría en B. Ahora, A produce algunos productos para ambos, y viceversa. Ésta es la creación de comercio.

–Buenísimo.

–Pero imaginemos que el más eficiente productor de un bien es C. Al eliminarse las barreras comerciales entre A y B, puede ocurrir que los consumidores de A dejen de comprar en C y comiencen a hacerlo en B, que lo produce más caro pero que –al no tener que pagar derechos de importación–, a los consumidores de A les resulta más barato. Éste es el desvío de comercio, algo malo desde el punto de vista de la asignación mundial de los recursos.

–¿Qué es mayor en el Mercosur, la creación o el desvío de comercio?

–Difícil de decir, pero en el caso de los autos las ventajas de la especialización internacional son nítidas. Gracias a que en su país en 2020 54% de los vehículos producidos se exportaron y 61% de los que se vendieron localmente fueron importados, el precio relativo de los autos cayó fuertemente con respecto al que existía cuando todos los modelos se fabricaban localmente.

–El presidente de Uruguay habla de “flexibilizar” el Mercosur.

–Quienes viven en un edificio de departamentos pueden pintar del color que quieran su cocina y su dormitorio; pero si se pinta de celeste o marrón la entrada, es una decisión colectiva. En el Mercosur las decisiones más importantes deben ser adoptadas por unanimidad, y resulta que Uruguay, Brasil y probablemente también Paraguay, hoy quieren avanzar hacia la liberación comercial de sus respectivas economías más rápidamente que Argentina. Le recomendaría a los argentinos que no se agotaran en el fastidio que les produjo haber sido calificados de “lastre”.

–El Reino Unido se fue de la Unión Europea. ¿Por qué Brasil, Paraguay y Uruguay no podrían subirse a otro barco y abandonar a la Argentina?

–No lo descarto, pero no es tan sencillo como parece. Las cancillerías de los países integrantes del Mercosur están haciendo lo que corresponde: poner paños fríos en el entredicho presidencial.

–Don Stefan, muchas gracias.

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