Merck: 90 años en Argentina de ciencia y tecnología para el progreso de la humanidad



Cristian von Schulz-Hausmann, director general de Merck Argentina comparte su particular mirada sobre el proceso de transformación que de aquí a 2030 debe encarar la compañía tricentenaria.

Con una historia de 352 años sobre la espalda, el cuerpo en el presente y la mirada una década adelante: así encara sus días el director general de Merck en Argentina, compañía tricentenaria que en el país está cumpliendo sus primeros 90 años. Cristian von Schulz-Hausmann habla mientras se hace preguntas y celebra, en ese tren, el valor de la curiosidad: la misma curiosidad que -dice- llevó a la empresa cuya operación local comanda a encontrar respuestas para algunas de las mayores preguntas de la humanidad.

Aunque suene imposible Merck fue fundada en 1668, cuando Friedrich Jacob Merck decidió adquirir una farmacia en Darmstadt, Alemania. Convertida hoy en una de las compañías de ciencia y tecnología más vibrantes del planeta, con presencia en 66 países y 57 mil empleados, Merck mantiene a la misma familia como dueña mayoritaria después de 14 generaciones.

Merck celebra su aniversario en el país

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“Imaginar que hace más de 350 años arrancó un proyecto que derivaría en esta empresa de ciencia y tecnología me resulta fascinante. Es cierto que las organizaciones centenarias suelen tener dificultades en términos de agilidad, pero Merck está atenta a ese tema. La mitad del tiempo estoy pensando en cómo transformarnos en una organización para el futuro, para cuando la dirijan millennials y centennials”, reflexiona von Schulz-Hausmann.

En el país Merck tiene 220 empleados, oficinas en Saavedra, un laboratorio de control de calidad en Martínez y un centro logístico en Spegazzini. Por estas latitudes la compañía empezó su recorrido en 1930, cuando se constituyó oficialmente Merck Química Argentina.

“La empresa detrás de las empresas”

von Schulz-Hausmann no lo duda: “Merck ha hecho avanzar la ciencia”, asevera. La empresa se estructura en tres áreas. Una es la farmacéutica tradicional, que hoy se enfoca en oncología, esclerosis múltiple, infertilidad y hormona de crecimiento. “Oncología es actualmente la más pujante” revela y cita un nuevo tratamiento de inmunoterapia que está logrando reducir tumores en caso de enfermedades como el carcinoma de células de Merkel: un cáncer de piel poco frecuente, pero extremadamente mortal. Entre éste y otros tratamientos, la empresa suministra medicamentos a 85 millones de pacientes que conviven con enfermedades complejas.

La segunda de las áreas es la de “Ciencias de la vida”, que busca ofrecer a científicos diferentes materiales de laboratorio, tecnologías y servicios. “Todo investigador tiene en su mesa de trabajo productos de Merck. Disponemos de toda la tabla periódica de elementos, más de 300.000 productos desde los más básicos, como alcohol, hasta anticuerpos monoclonales. Estimamos que el 70 por ciento de los tests para covid-19 tienen alguno de nuestros productos”, precisa y agrega que en esta rama la compañía trabaja -como proveedora- con muchísimas industrias como energía, agua, farmacéutica y alimentos y bebidas.

“Materiales de alto rendimiento” es la tercera de las áreas, abocada a desarrollar productos químicos especializados para aplicaciones particularmente exigentes. Por caso Merck desarrolló por primera vez el cristal líquido: hoy se cree que la mitad de las pantallas planas del mundo tienen cristal líquido de Merck. “Somos la empresa detrás de las empresas, hay una gran cantidad productos y de situaciones de la vida cotidiana donde nuestros insumos juegan un rol esencial y tal vez esto no se conoce. Algunos ejemplos son la pintura perlada de los autos, o diversos maquillajes, que utilizan pigmentos fabricados por Merck en su composición durante el proceso de producción”.

Contribuyendo a la respuesta global

“Nunca había ocurrido algo así en el campo de la investigación clínica”, observa von Schulz-Hausmann en relación con la abrumadora cantidad de voluntarios que en el país y en el mundo se inscribieron para “poner el cuerpo” en los estudios clínicos de las diferentes vacunas y tratamientos contra el coronavirus. “Es interesante el fenómeno, porque normalmente faltan voluntarios para esta clase de estudios. Y no se da solamente una participación egoísta, sino que también tiene que ver con ser parte de la solución frente a la emergencia”, señala.

Merck constituye una pata clave en la cadena de producción de la vacuna para la covid-19: actualmente forma parte de 45 proyectos diferentes en su papel de proveedor global de insumos, herramientas y equipos de ciencias biológicas cuya fabricación, naturalmente, debió priorizar.

La empresa anunció en abril de 2018 una asociación con el Instituto Jenner, el espacio de investigación de la Universidad de Oxford donde se desarrolla una de las vacunas para el coronavirus. Si bien el trabajo inicial estuvo orientado a otras vacunas, esa misma plataforma construida en conjunto con Merck pudo virar y acelerar el trabajo de forma notable.

La razón detrás del éxito

Según su director en el país, el desarrollo impresionante de Merck se debe más que nada a un solo factor: la diversidad. “Me refiero a la cantidad de gente trabajando sobre cosas diferentes. Acá están todos juntos, los que investigan el cristal líquido y los que están en el laboratorio mirando una bacteria. Esa diversidad de talento trabajando juntos genera un pensamiento que no suele darse en otras industrias”.

Será entonces este pensamiento diverso referido a potenciar el talento el que por caso permitirá a Belén Garijo -actual CEO global de Merck de la división Healthcare- ser nombrada CEO del Grupo Merck a nivel global en mayo próximo. Se convertirá entonces en la única mujer al frente de una organización que cotiza en el Dax, índice de la Bolsa de Fráncfort. Otro ejemplo es el comité directivo de la compañía, que tiene más del 50 por ciento de mujeres en su composición.

“Merck es una compañía de oportunidades” suele escucharse en la organización. El desarrollo de las personas y los planes de carrera tienen un lugar destacado en la agenda de los líderes, lo que queda demostrado en las 29 personas que en los últimos 18 meses cambiaron de puesto internamente en Merck Argentina. “Desarrollar el talento y llevarlo hacia adelante es algo importante para nosotros”, marca el ejecutivo.

Gestión de la diversidad, del talento y desarrollo de carrera, pilares para que en la Argentina la empresa haya obtenido durante tres años consecutivos el reconocimiento de Top Employer, lo que de acuerdo con von Schulz-Hausmann se vincula con un esfuerzo constante para que trabajar en Merck resulte estimulante. “Los equipos se mueven con cada vez menos reglas establecidas: eso también favorece la innovación. Tanto creemos en esa mirada que yo mismo estoy haciendo un proceso de mentoring inverso con una asistente de 23 años. Es una de las últimas personas que se incorporó al equipo comercial de Biopharma en Merck y me ayuda a tener otra mirada de la organización”.

“Estoy convencido de que de acá al 2030 la agenda del cambio laboral va a estar fijada por el propósito, por la autogestión, por la agilidad de los equipos, por el liderazgo horizontal y por el feedback temprano de prueba y error. Todo eso combinado con la diversidad y el impacto en la comunidad termina siendo el punto de contacto en el cual se genera la transformación”, concluye. Y enfatiza: “Ese es el norte al que queremos llegar. Hacia allá estamos yendo”.

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