Mercado de granos: tiempo de coberturas flexibles



El comercio internacional de soja, en permanente cambio Crédito: Archivo

Al tener la Argentina una estructuralidad exportadora única en el mundo (2/3 promedio en trigo/maíz y más del 80% de la soja y de sus derivados), nuestras cotizaciones FOB son determinantes para los precios FAS locales. Por ello nos vemos “obligados” a mirar Chicago (plaza de referencia) durante gran parte del año.

Pero Chicago refleja fundamentalmente lo que sucede “dentro” de Estados Unidos. De allí que del famoso informe mensual del USDA, el balance interno de dicha nación sea más relevante que el mundial a la hora de definir precios. No en trigo, donde el “partido” se juega entre muchos jugadores (tanto del lado de la oferta como de la demanda), pero sí en maíz y en soja.

Estados Unidos es el primer productor/exportador del forrajero, mientras pelea el primer puesto en el mercado de soja con Brasil. Dicho esto, es interesante tener en cuenta lo que viene proyectando el USDA para el ciclo 2020/2021 (iniciado el 1º de septiembre) en lo que sería algo así como el “termómetro” de los precios. Esto es, la relación stocks/consumo (nivel de reservas proyectado). Es muy probable que luego de siete temporadas de recuperación de las reservas de maíz pos crisis 2012 (maíz a US$300 por tonelada), el ciclo en curso (segunda cosecha histórica) muestre un recorte en el indicador.

Pero la razón del ajuste en los stocks no es el consumo interno. Son las exportaciones. Para este año el USDA viene aumentando sus estimaciones mes a mes (en octubre predijo 59,1 millones de toneladas vs. los 45 millones del año previo) y la gran diferencia la genera China. Luego de 6 años sin registrar exportaciones a dicho destino, este año muchos pronostican más de 10 millones de toneladas. ¿Por qué? Porque en China (mercado de Dalian) el maíz subió este año de 260 a 380 dólares por tonelada.

Es obvio que lo chinos tienen un problema. Las estimaciones de los operadores comerciales sobre lo que deberá importar china este año oscilan entre 10 y 30 millones de toneladas.

En soja la historia es más interesante aún. Según el USDA de octubre, las reservas en EE.UU. en el presente ciclo caerían al 6,4% (suenan las alarmas). Eso es suponiendo que el consumo interno se mantenga en 59,3 millones de toneladas y las exportaciones en 59,9 millones. Pero resulta que en solo dos meses del ciclo ya han registrado el 80% de esta proyección. Así, EE.UU. deberá racionar la demanda externa.

Para ello, hay dos posibilidades: subir los precios o redireccionar la demanda hacia Brasil. Pero en Brasil ya se ha vendido el 53% de la nueva cosecha (la que comienza en diciembre). En síntesis, o China se está sobre estoqueando ante un eventual boicot cerealero si decide invadir Taiwán (Xi Jinping llamó a sus soldados a prepararse para la guerra) o el desbalance chino en materia de granos es realmente alarmante. Están importando lo que nunca. Además de soja, ahora maíz, sorgo, trigo y cebada.

En semejante contexto, la debilidad del dólar, algunos problemas climáticos en regiones productoras y la fuerte actitud comprador de los “fondos” agregan pimienta a Chicago. Algunos de los interrogantes se definirán en poco tiempo. Insistimos, es hora de coberturas flexibles para el productor argentino.

El autor es presidente de Nóvitas SA

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