Mercado de granos: firmeza también para el maíz



Luego de más de diez años sin participar, China comenzó lentamente a importar tres, luego cinco y el ciclo pasado siete millones de toneladas de maíz. Para el presente hay opiniones muy serias que proyectan que los chinos deberán importar más de 30 millones de toneladas en el actual ciclo comercial

Luego de un fugaz paréntesis de un par de semanas, los precios de la soja en Chicago han vuelto a ubicarse en niveles del orden de los 500 dólares por tonelada. Ambas cosas eran previsibles. Volatilidad también significa bajas y la inevitable toma de ganancias de los fondos de inversión era “de manual”. Pero también es cierto que, asumiendo que “Chicago queda en Estados Unidos”, allí los números no cierran.

Luego de varios meses en los cuales el único “kiosco” abierto con soja fue EE.UU. (y Chicago lo reflejó con creces), el inicio de la cosecha en Brasil le puso paños fríos a la plaza y los “fondos” tomaron nota de ello cumpliendo su trabajo. Pero insistimos en que la continuidad de la historia vivida durante el segundo semestre del año 2020 tiene argumentos muy fuertes.

El balance de oferta y demanda del ciclo 2020/2021 para la oleaginosa en Estados Unidos está jugado y está claro que la oferta sudamericana no podrá acomodar los tantos. Si bien es cierto que el ingreso de la cosecha de Brasil (nunca pusimos en duda su volumen) y en poco tiempo la de Argentina (aquí sí hay que ajustar las proyecciones del USDA) le dan respiro a la soja estadounidense para enfrentar la voracidad de la demanda liderada por China, es muy importante recordar dos cuestiones relevantes: 1) EE.UU. ya tiene comprometido casi la totalidad de su excedente exportable y falta más de medio año comercial y, 2) los brasileños ya han comercializado el 57,7% de su cosecha.

Hay motivos para opinar que la historia de firmeza en Chicago continuará. Al productor argentino entonces, ¿le conviene hacer “basis”? En 2019 funcionaron. En 2020 no. Para evaluar con prudencia y, sobre todo, sin prejuicios.

Por su parte, la buena nueva es que el maíz promete disputar el título de “vedette” de 2021. El escenario de precios para el forrajero es excelente. La voracidad china por soja se repite en maíz de una manera mucho más sorprendente para los operadores.

En efecto, luego de más de diez años sin participar, China comenzó lentamente a importar tres, luego cinco y el ciclo pasado siete millones de toneladas. Para el presente hay opiniones muy serias que proyectan que los chinos deberán importar más de 30 millones de toneladas en el actual ciclo comercial (el USDA a principios de enero proyectó 16,5 millones de toneladas), mientras el forrajero en China supera los 420 dólares por tonelada.

Si bien la producción mundial de maíz supera los 1400 millones de toneladas, el comercio entre países sólo asciende a los 180 millones. Si un jugador aumenta sus importaciones en 15 millones, es obvio que el balance de oferta y demanda se vería impactado.

Así las cosas, no hay evidencia clara de que hayamos visto racionamiento alguno de la demanda. Ni en la plaza sojera, ni en la maicera.

En un contexto de volatilidad garantizada, en los próximos meses primará la firmeza en las cotizaciones como consecuencia de la continua voracidad de la demanda china. El próximo evento del mercado es el famoso mercado climático estadounidense, que comienza con la siembra de maíz en abril. ¿Habrá este año premio climático?

Mirar los mercados, orejear los riesgos políticos y luego actuar con inteligencia es la consigna del momento.

El autor es presidente de Nóvitas SA

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