Mendoza. Con los hospitales al límite, instalarán camas en la sala nuclear de Impsa



La compañía Impsa puso a disposición del Ministerio de Salud local la nave nuclear, donde se instalarán 60 camas, en principio para atención primaria.

MENDOZA.- En medio de la crisis sanitaria que vive la provincia del oeste argentino, con la ocupación de camas de terapia intensiva “al límite”, comenzaron a aparecer acciones que buscan llevar un poco de tranquilidad. Así, el sector privado también intenta hacer algún tipo de aporte. En este sentido, la empresa mendocina IMPSA, la histórica metalúrgica que estuvo en manos de la familia Pescarmona, decidió sumarse a la compleja realidad provincial ante el avance de la pandemia de coronavirus.

Por eso, puso a disposición del Ministerio de Salud local la nave nuclear de la compañía, donde se instalarán 60 camas, en principio para atención primaria. Este sitio, a diferencia de los hoteles o polideportivos que se ofrecen para descomprimir los hospitales provinciales, cuenta con una particularidad: permite generar un ambiente controlado en materia de temperatura y de presión, lo cual evita el ingreso de partículas provenientes del exterior, esencial para la construcción de un hospital. Este lugar de la empresa es utilizado para la elaboración de componentes que utiliza el sector nuclear mundial, por lo que posee controles de presurización y temperaturas, acordes a los estándares que requiere esa industria.

La ministra de Salud, Ana María Nadal, indicó que si bien la ocupación de camas críticas es del 80% en el Gran Mendoza, “hay establecimientos que tienen 90% o 100%”.

La Sala que se pone a disposición del Gobierno provincial permite generar un ambiente controlado en materia de temperatura y de presión, lo cual evita el ingreso de partículas provenientes del exterior, esencial para la construcción de un hospital.

Desde Impsa, explicaron a LA NACION que desde el inicio de la pandemia se pusieron en contacto con las autoridades provinciales para hacerles llegar la disponibilidad de colaborar en lo que sea posible, ofreciendo la Sala Nuclear, en caso de necesidad, para ampliar la atención sanitaria. Así, el gobierno mendocino decidió avanzar en este sentido por las características con las que cuenta ese espacio: dimensiones (88 metros de largo por 24 de ancho; altura promedio de 15,50 metros y superficie construida de 2545 m2). Además, tiene un sector llamado “Esclusa”, que se utiliza como sistema de doble cierre para ingreso y egreso de materiales y evita la contaminación de su ambiente con cualquier tipo de partícula exterior.

“Como empresa, nos enorgullece poder ayudar en esta situación que afecta a toda la provincia de Mendoza. Ya estamos trabajando en el acondicionamiento de la sala y esperamos definir el cronograma de uso en las próximas horas”, explicó a LA NACION Juan Carlos Fernández, CEO de la compañía.

“Entre otros proyectos, Impsa desarrolló un asistente de respirador y un respirador valvular. El primero de ellos es para pacientes en terapia intermedia y el segundo, para quienes se encuentren más delicados. Al momento, ambos desarrollos se encuentran a la espera de la aprobación por parte de ANMAT”, señaló el directivo.

Este lugar de la empresa es utilizado para la elaboración de componentes que utiliza el sector nuclear mundial por lo que posee controles de presurización y temperaturas, acordes a los estándares que requiere esa industria.

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