Medio Oriente: Netanyahu rechaza un reclamo de Biden para una “desescalada significativa” del conflicto



WASHINGTON.- En un nuevo intento por frenar la escalada de violencia en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le dijo al primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que esperaba una “desescalada significativa en el camino hacia un cese al fuego” en la guerra entre Israel y Hamas que ya dejó decenas de muertos, la gran mayoría palestinos en Gaza. Pero Netanyahu reafirmó luego su determinación de continuar su ofensiva “hasta que se restablezca la calma y la seguridad” para los israelíes.

Biden habló esta mañana por cuarta vez con Netanyahu desde que se desató el nuevo conflicto entre Israel y Hamas, que controla la Franja de Gaza. La lluvia de misiles, que ha sembrado devastación sobre todo del lado palestino, ha provocado una creciente presión internacional y en Estados Unidos sobre la Casa Blanca para que el gobierno de Biden endurezca su postura hacia Israel, un aliado histórico y estratégico en Medio Oriente.

Biden, ayer, en un alto frente a la prensa mientras conduce una camioneta F-150 Lightning en una instalación de Ford en Dearborn, Michigan. Evitó preguntas sobre Israel

“Los dos líderes tuvieron una discusión detallada sobre el estado de los eventos en Gaza, el progreso de Israel en la degradación de las capacidades de Hamas y otros elementos terroristas, y los esfuerzos diplomáticos en curso por parte de los gobiernos regionales y Estados Unidos. El presidente le transmitió al primer ministro que esperaba una reducción significativa hoy en el camino hacia un alto el fuego”, indicó el comunicado de la Casa Blanca sobre la charla.

Netanyahu, en un comunicado emitido después de una reunión con los altos mandos del ejército, agradeció el respaldo del gobierno de Biden y dijo que estaba “decidido a continuar con esta operación” hasta que “se restablezca la calma y la seguridad para los ciudadanos israelíes”.

El contrapunto entre Biden y Netanyahu llega en medio de pedidos cada vez más extendidos en Washington para exigir un cese al fuego. El reclamo a la Casa Blanca para que endurezca su postura despuntó, primero, en el ala progresista del Partido Demócrata, la más crítica del gobierno de Netanyahu y las más favorable a los reclamos de los palestinos. Pero luego se extendió a figuras mucho más poderosas y tradicionales, como la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, o el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menendez, un férreo aliado de Israel en el Congreso, quien ahora pidió el fin de la violencia, y cargó contra los bombardeos que han matado a civiles o han destruido edificios donde trabajan periodistas.

La Casa Blanca ha comenzado a calibrar su mensaje para trasladar esa presión al gobierno de Netanyahu, aunque sin dejar de reiterar en ningún momento su “apoyo inquebrantable” a Israel. La presión creció junto con el saldo de víctimas entre los palestinos por el conflicto, mucho más alto que las muertes entre los israelíes, y que además incluyó civiles y niños.

Biden quedó en los últimos días bajo una creciente presión en el Partido Demócrata para torcer el curso de la guerra entre Israel y Hamas, y endurecer su postura con Netanyahu. La Casa Blanca había comenzado a calibrar su mensaje desde ya hace varios días para trasladar esa presión al gobierno de Netanyahu, aunque sin dejar de reiterar en ningún momento su “apoyo inquebrantable” a Israel. La presión creció junto con el saldo de víctimas entre los palestinos por el conflicto, mucho más alto que las muertes entre los israelíes, y que además incluyó civiles y niños.

El mandatario norteamericano ya le había dicho a Netanyahu que respaldaba un alto al fuego en su anterior conversación telefónica. Pero Biden evitó evitó llamar públicamente al fin de las hostilidades, tal como le reclamaban algunos demócratas, y sólo se limitó a plantearlo en la llamada con el primer ministro israelí.

La Casa Blanca había quedado en una posición incómoda ante las crecientes críticas hacia Israel por lo que muchos consideran un desproporcionado uso de la fuerza. Esta semana, desde Dinamarca, el secretario de Estado, Antony Blinken, insistió en que es una “falsa equivalencia” equiparar los bombardeos israelíes con los ataques de Hamas, una organización terrorista. Pero Blinken si remarcó que Israel, como democracia, tiene una “carga adicional” para evitar víctimas civiles, y asegurar la seguridad de periodistas y médicos.

Las acusaciones de crímenes de guerra han caído a ambos lados del conflicto, sobre el gobierno israelí y también sobre Hamas.

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