“Me torturaron durante 10 horas”: la traumática escena de Hannah Waddingham en Game of Thrones



Hannah Waddingham, quien interpretó a la septa Unella en Game of Thrones, narró la experiencia extrema que padeció en el set de filmación de la serie al grabar la escena en la que su personaje es torturada a manos de Cersei Lannister (Lena Headey) en la sexta temporada de la ficción.

La actriz y cantante británica, actualmente estrella de la serie Ted Lasso, afirma haber vivido un episodio traumático durante su participación en la serie de HBO. Para el rodaje, que se extendió a lo largo de diez horas, su personaje se sometía a un simulacro del procedimiento de tortura conocido como waterboarding, en el que el individuo es ubicado en una tabla inclinada, con las piernas por encima de su cabeza, colocando una tela sobre su cara y vertiéndole agua continuamente sobre la tela para evitar respirar, simulando así el ahogamiento e induciéndole al pánico.

La actriz, que tuvo su participación en las temporadas 5 y 6 de la serie, dijo que la escena original estaba destinada a ser aún más tortuosa, ya que el guion originalmente especificaba que Unella sería violada por la Montaña, Gregor Clegane, el personaje interpretado por Hafþór Júlíus Björnsson.

“Creo que tuvieron tantas quejas del público sobre las escenas de la violación de Sansa (Sophie Turner) que decidieron cambiarlo a último minuto”, explicó Waddingham en una entrevista con Collider Ladies Night.

En la escena en cuestión, Cersei lleva a cabo su venganza contra el Gorrión Supremo y sus acólitos en la Fe de los Siete, la religión “oficial” de Westeros en Game of Thrones. La reina planea especialmente su venganza contra Unella, quien había encabezado la procesión para humillar a la monarca por las calles de King’s Landing. “Estuve atada a una tabla de madera con enormes correas durante diez horas. Definitivamente, después de parir, fue el peor día de mi vida. Lena (Headey) se sentía incómoda tirándome líquido a la cara durante tantas horas; yo ya estaba fuera de mí, pero en ese momento pensé: ‘¿Aguanto? ¿Me rindo y les grito: esto no es lo que acordé?’”, relató Waddingham.

La actriz también se refirió a la actitud de algunos de los responsables del set, una crítica recurrente en GoT. “Cuando terminamos esa jornada de rodaje, Miguel Sapochnik, el director del episodio, pasó tomando una taza de té y un sándwich y me dijo: ‘Hola cariño, ¿estás bien?’, a lo que respondí: ‘No mucho’. ‘El equipo me comentaba que realmente te estábamos ahogando para la escena’, y yo le dije: ‘Sí, ¡no necesitás decírmelo a mí!’”, recordó.

Cuando Waddingham regresó al hotel esa noche dijo que tenía “moretones” a causa de las condiciones en las que rodó la escena y contó que la experiencia le ocasionó trastornos posteriores. “Definitivamente me generó fobia al agua durante un tiempo”, apuntó.

La actriz también hizo mención a que la experiencia se justificaba por el deseo de autenticidad de los creadores de la serie. “Yo no quería la correa apretada alrededor del cuello, pero, como me señalaron, si la cámara puede verte levantando la cabeza para respirar mejor, eso no se ve auténtico”.

Waddingham también contó que, al llegar al hotel esa noche “apenas podía hablar”. “Había estado gritando a la La Montaña durante todas esas horas de rodaje y tenía un hilo de voz. Es bastante aterrador como cantante la posibilidad de perder por completo la voz. Pero, como ya hablé con varios de mis compañeros, no has estado en Game of Thrones si no fuiste maltratado alguna vez”, sumó.

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