Mario Grinman: “Todos los gobiernos fracasaron en lograr una economía sustentable”



El presidente de la Cámara de Comercio y Servicios dijo que se perdieron 280.000 puestos de trabajo en el sector Fuente: Archivo

Mario Grinman se incorporó a la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) en 1985 y, desde anteayer, es el nuevo presidente de la institución, luego de suceder a Jorge Di Fiori. En una entrevista con LANACION, Grinman indicó que el Gobierno debe resolver sus problemas internos “de las puertas para adentro”, generar confianza para que los empresarios inviertan y lograr tener una mayor apertura de la economía para incentivar las exportaciones.

Grinman estará acompañado en la conducción por los vicepresidentes Eduardo Eurnekian (Corporación América), Guillermo Dietrich (padre, grupo Dietrich) y Alberto Grimoldi (Grimoldi).

-¿Cómo está el sector del comercio?

-Anda muy mal, con los dos últimos años de recesión. Entre 2010 y 2018, además, hubo un periodo de estancamiento, fue una década económicamente muy mala para comercio y servicios. Si a esto se le suma la tragedia de la pandemia, no digo que ha sido una situación terminal, pero han cerrado entre 25.000 y 30.000 comercios en todo el país.

-¿Cuánto representa la Cámara en términos del PBI?

-Explica alrededor del 65% del PBI y el 66% de la mano de obra. Acá están las empresas más grandes del país y los negocios de Don José y Doña Rosa. Todos han sufrido en distinta magnitud. Si bien hubo una apertura gradual, las empresas necesitan vender y la gente perdió capacidad adquisitiva, sobre todo la clase media. El consumo se mueve por expectativas, un día uno se levanta alegre y se compra unos zapatos. Hoy no hay optimismo, no hay alegría, no hay fiestas, no hay eventos sociales. Todo el consumo se retrae y además la gente trata de cuidarse y no exponerse mucho.

-¿Hay signos alentadores?

-El mes pasado, el comercio creció 5,8% con respecto a octubre de 2019. Es una señal alentadora, pero cuando se mira comercio y servicios juntos, hay una caída de 15%.

-¿Cuáles fueron los sectores más golpeados?

-El sector gastronómico es el más golpeado de todos, sin lugar a duda. Después el calzado, marroquinería, shopping centers, jugueterías y el turismo. Los menos golpeados fueron los declarados esenciales, como supermercadismo y farmacias. Los ganadores fueron las empresas que se dedican a la venta de e-commerce y las de logística. Pero son muy pocos.

-¿Cuántos puestos de trabajo se perdieron?

-Solo en nuestro sector, por lo menos 280.000 empleos. Esto es una crisis. Lamentablemente, nuestro país viene con crisis recurrentes desde hace 80 o 90 años. Los problemas de la Argentina tienen dos puntos de partida. En 1930, con el primer golpe cívico militar, ya que hasta ese momento el país estaba entre los primeros en PBI per cápita. Y en 1975, cuando eclosionó el modelo industrial de sustitución de importaciones y no tuvimos la habilidad de subirnos al tren de la globalización y entender que no se puede vivir “con lo nuestro”. Ningún país vive así; acá seguimos pensando que podemos fabricar cohetes a la luna, el 99% de lo que se produce en cualquier país del mundo necesita un producto importado. A nosotros se nos ocurre, como no tenemos las divisas, poner cepos y cerrar las importaciones.

-¿Qué consecuencias trae esto?

-Los importadores están con graves problemas, por eso también hay escasez de mercadería. Los industriales no tienen los insumos básicos para fabricar porque no tenemos los dólares, Y no los tenemos porque el Estado gasta más de lo que le ingresa. En los últimos 100 años, solo en siete oportunidades hubo equilibrio fiscal. La Argentina exporta US$66.000 millones al año nada más. Tendríamos que estar exportando como mínimo US$200.000 millones. Las políticas erróneas de todos los gobiernos fracasaron en conformar un modelo económico sustentable.

-¿Tiene esperanzas de que se pueda cambiar?

-Tenemos esperanza en la presidencia de Alberto Fernández, si se logran calmar las aguas de sus diferencias internas, que es lógico que existan esas tensiones en un gobierno, pero que se deben dirimir puertas adentro y para afuera se deben bajar señales de tranquilidad y de confianza. El país necesita inversiones, que no llegan porque no hay confianza ni credibilidad. Según datos del Banco Mundial, en los últimos 10 años, de 2010 a 2019, la Argentina perdió más de 20% en inversión extranjera directa. Pasó a ocupar el segundo lugar en peor performance, después de Venezuela. Si no nos damos cuenta de eso… Miremos Paraguay o Uruguay, no nos vayamos a Noruega o Suiza, miremos acá a la vuelta cómo están creciendo. El problema de la Argentina es que hay demasiada ideología.

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