Marcha atrás con una norma que favorecía negocios basados en el talento



La industria del software se queda sin beneficios hasta que no haya una nueva reglamentación de la ley

Una resolución publicada hoy en el Boletín Oficial dejó sin efecto la reglamentación de la Ley de Economía del Conocimiento y suspendió los plazos para analizar y procesar las solicitudes de adhesión al Régimen de Promoción hasta que se dicte la normativa complementaria correspondiente.

Es decir que hasta que no haya una nueva reglamentación las industrias basadas en el talento no tendrán los beneficios previstos, como una alícuota del 15% de impuesto a las ganancias (en lugar del 30%), la eliminación de la doble imposición y una reducción de aportes patronales, entre otros.

Cabe recordar que más allá de las nuevas industrias que empezaban a contar con estos beneficios -la biotecnología, la nanotecnología, los servicios profesionales y la industria aeroespacial y satelital-, el software estaba amparado por una ley que perdió vigencia el 31 de diciembre, así que por ahora no tiene ningún régimen promocional vigente.

Según la resolución 30/2020 la nueva autoridad de aplicación será la Secretaría de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa del Ministerio de Desarrollo Productivo.

Consultada por LA NACION, Romina Gayá, consultora en temas de servicios basados en el conocimiento, dijo que lo razonable sería que, una vez que esté la nueva reglamentación, los beneficios sean retroactivos al 1° de enero, “aunque también existe la posibilidad de que no se reglamente o la reglamentación tarde años”, explicó.

Entre los beneficios que la ley establece para las empresas que apliquen figura la alícuota reducida del impuesto a las ganancias (15%) y la eliminación de la doble imposición que permite tomar a cuenta del pago del impuesto a las ganancias la retención sufrida en el exterior. Si bien algunos países como, por ejemplo, los Estados Unidos no retienen impuesto a la renta cuando importan servicios, en muchos otros sí y hasta ahora eso había sido un gran obstáculo para la exportación.

Ademas, la normativa reduce los costos laborales para el sector, ya que adelanta el Mínimo no Imponible que la reforma tributaria prevé para el 2022 y otorga un bono de crédito fiscal transferible equivalente a 1,6 veces las contribuciones que debieran abonarse sobre ese mínimo no imponible. Este beneficio, puede utilizarse para cancelar impuestos nacionales, como IVA o Ganancias.

De acuerdo con datos del Indec a junio pasado, el valor acumulado de las exportaciones de servicios en los últimos cuatro trimestres asciende a US$6.089 millones, lo que implica una caída interanual del 7,9%.

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