Management 2030: la pandemia cambió la forma de trabajar, ¿qué desafíos quedan hacia adelante?


Con la aparición del Covid-19, un tercio de los empleados en la Argentina se pasó al teletrabajo por necesidad y descubrió las ventajas y desventajas de la modalidad. ¿Qué se gana y qué se pierde con esta forma de hacer las tareas laborales? ¿Seguirá siendo eficaz tras la pandemia? ¿Cómo podría funcionar un modelo híbrido? ¿Qué límites habría que poner hasta que se llegue a un escenario pospandemia? Sobre esto se habló en el segundo capítulo de este año del ciclo Management 2030. “Un mundo sin límites: los nuevos hábitos de trabajo, la movilidad y la conectividad transformaron el mundo organizacional”, fue el lema que sirvió como guía del encuentro, organizado por LA NACION y moderado por el secretario general de Redacción, José Del Rio.

“Con el Covid apareció un mundo nuevo. Trabajamos de forma remota y muchas disciplinas se adaptaron, pero hay que repensar cosas porque la creatividad aparece en los márgenes. Nos transformamos en avatares y no alcanza. Hay que salir del cuadradito del Zoom y abrazar figurativamente a la gente. Uno no construye fidelidad y confianza desde un cuadradito”, dijo en el inicio del encuentro Sergio Kaufman, presidente de Accenture Argentina y de la región Sudamérica Hispana.

El CEO de Newmark, Domingo Speranza, afirmó que, por la necesidad descripta por Kaufman, las oficinas no van a desaparecer, sino que se va a avanzar hacia un modelo de trabajo híbrido, con trabajo desde la casa y presencial y en horarios distintos. “Si hoy caminás por el microcentro, el panorama es desolador, pero lo de las oficinas vacías no va a quedar así. Quizás la pandemia aceleró una tendencia que por ahí debería haber comenzado antes, que es la del trabajo híbrido. A futuro se va a trabajar en casa, en la oficina, en horarios distintos. Lo que seguramente cambie es el amontonamiento que se producía en el transporte público porque todos trabajaban de 9 a 17”, señaló.

“Hay que conseguir lo mejor de los dos mundos. Ver qué te da la presencialidad y qué te da trabajar remoto. Ya no somos espectadores, sino que estamos trabajando así. Hay que tener la conversación de qué es lo mejor del mundo remoto y qué lo mejor de lo presencial”, agregó la periodista especializada en innovación Martina Rua.

En este punto, Speranza aclaró que ahora no se hace teletrabajo si se considera el sentido estricto de la palabra. “No hacemos teletrabajo. Estamos trabajando así porque estamos en pandemia. Se entiende que, en un futuro, los chicos estarán en el colegio y vamos a tener más concentración. El teletrabajo será como una reunión a la que no podemos llegar tarde o para la que necesitaremos concentrarnos más”, apuntó el ejecutivo.

La frecuencia de uso del transporte público no es lo único que se modifica con un nuevo esquema de trabajo, según dijo el presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano. Y describió: “Cambian los modelos de propiedad. A futuro, un consumidor puede preferir alquilar un auto o compartirlo antes que comprarlo. Por otro lado, vamos hacia vehículos interconectados, con lo que la industria automotriz se mete en negocios impensados, como la inteligencia artificial”.

El entretenimiento también se reconfiguró con la pandemia y se diversificaron las plataformas en que se lo consume. “Surgieron nuevas plataformas, con lo cual la oferta es cada vez mayor. Estamos en una época dorada en cuanto a lo audiovisual. Hay más contenido y más demanda. Tenemos una plataforma gratuita, una paga, y también televisión lineal. La televisión está lejos de terminarse y lo que prevalece es el contenido. Si es bueno, atraviesa cualquier plataforma”, afirmó Darío Turovelzky, vicepresidente senior, director general para Cono Sur y Contenidos Globales en ViacomCBS Networks Americas.

La ingeniera argentina Clara O’Farrell trabaja para la NASA. Fue parte del equipo que aterrizó al rover Perseverance sobre la superficie de Marte en febrero de este año, y trabajó de manera remota.

“En la NASA estoy desde 2013 y me especializo en aerodinámica. Soy parte del equipo que hizo el paracaídas para aterrizar el rover y lo interesante es que nosotros también vivimos eso. La pandemia empezó cuatro meses antes del lanzamiento de Perseverance y lo hicimos trabajando desde casa vía Zoom. La virtualidad ha sido parte de nuestro trabajo desde siempre, pero esta experiencia ha sido interesante”, contó en una videollamada.

La pandemia también posibilitó que muchas personas volvieran a conectarse con quienes hace mucho tiempo que no se ven, según contó Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices! Research & Consultancy. “Se reconfiguró el mapa de relaciones y hubo un redescubrimiento de gente del pasado. Personas que empezaron a contactarse con gente de la primaria. Al principio de la pandemia hubo miedo a la muerte y, en estudios cualitativos, vimos que hubo un repaso de la propia vida. En este repaso apareció gente que estaba olvidada y el hecho de estar sentado todo el tiempo en la computadora hizo que nos contactemos vía WhatsApp o vía Zoom”, señaló, al participar también vía una videollamada.

Más allá de las posibilidades que se habilitaron, también hubo costos en esta transformación. “Necesitamos volver a juntarnos porque somos seres sociales. Es por esta razón que, cuando abren, los bares se llenan. La creatividad se dinamiza con la presencialidad”, acotó Speranza. Y citó un estudio según el cual entre un 12% y un 18% de las personas que integran la dotación de las empresas fueron incorporadas sin que pudieran conocer físicamente a jefes y compañeros. “Es muy difícil construir ADN así”, apuntó.

“Somos eficientes y fuimos productivos. Si se está yendo a un modelo híbrido es porque funcionó, pero la pregunta es a qué costo. ¿Cómo está la gente con la que trabajo? ¿Cuáles son los desafíos para la vuelta? Tengamos en cuenta que no vuelvan los mismos perfiles y que todos tengan las mismas posibilidades, los que están en la oficina y los que sigan trabajando desde la casa”, dijo Rua. Y advirtió respecto de una reconfiguración del sentido de bienestar.

“El bienestar no solo es tener una clase de yoga, sino un desarrollo equilibrado entre el trabajo y la vida privada. En el trabajo me tengo que realizar, divertir, amplificar mis habilidades y, en este sentido, va a haber más cuestionamientos con respecto a la autonomía y el sentido o sinsentido de estar todo el día atado a la silla”, alertó.

Otra participante que dijo presente vía videollamada fue Rebeca Hwang, managing partner de Kalei Ventures y directora senior del Centro para el Emprendedorismo Global y Negocios de Familia, quien preguntó a los presentes cómo tenían previsto incorporar la diversidad en las compañías y cómo pensaban lidiar con eso porque traería conflictos.

Turovelzky explicó que el 25% del presupuesto de su productora se dirige a construir equipos diversos e inclusivos. Galdeano agregó que es muy habitual que en Ford haya gente de distintas partes del mundo trabajando.

“Antes, la diversidad era responsabilidad social empresaria, pero hoy si no tenés diversidad no tenés talento. Hay que gestionar la diversidad para que sea un patrón en los equipos”, agregó Rua.

Para facilitar la participación en tareas remotas, Patricio Jutard creó hace 10 años Mural, una plataforma de pizarras virtuales y colaboración que tuvo un crecimiento exponencial en la pandemia. “En un año tuvimos el crecimiento de cinco años. Fue lindísimo, pero desafiante, porque tuvimos que escalar los equipos. Tuvimos 17 veces más nuevos usuarios de un día para otro”, relató vía videollamada.

Otro emprendimiento que despegó en este contexto fue Belo, una billetera digital que, según su cofundadora Hanna Schiuma, ayuda a la inclusión financiera. “El año pasado, la cantidad de billeteras digitales en la Argentina aumentó casi en 3 millones. Es uno de los países con mayor adopción”, afirmó.

Alicia Caballero, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina (UCA), también participó del evento a distancia, y dijo que la obsesiona la necesidad de una educación de calidad para enfrentar el mundo que viene.

Según un informe de la firma Voices! Research & Consultancy, seis de cada diez argentinos universitarios pudieron teletrabajar, mientras que, en la población que cuenta con educación primaria, solo lo hicieron dos de cada diez

“Más que profesiones o disciplinas, necesitamos habilidades que nos faltan, como la colaboración y la empatía”, dijo Turovelzky.

A su turno, Speranza dijo que hace falta la participación de disciplinas como sociología y filosofía.

Y Galdeano hizo hincapié en la necesidad que tienen las compañías de transformarse digital y culturalmente.

“El componente humano va a ser cada vez más importante, pero a la tecnología va a haber que aprenderla”, concluyó Rua.

Si hay una característica que define a los argentinos es la resiliencia, el hacer mucho con poco y ser ágil y flexible para adecuarse rápidamente al contexto. Son tributos valorados en la actual transformación.

“Hace 20 años fui a producir los premios Oscar para la Argentina, y estaba solo con un cámara y un notero. Hacía todo y me preguntaron dónde estaba mi equipo, porque otros tenían directores de cobertura y hasta asistentes que movían las hojas del guión. Ahí te das cuenta de que en la Argentina nos adaptamos a todo”, contó Turovelzky.

En igual sentido, Speranza dijo que en muchas reuniones le pasó que colegas del exterior le preguntaban quién manejaba tal área, y la respuesta siempre era: “yo”.

Pero, según Galdeano, lo positivo es que hay un reconocimiento de eso. “Hoy exportás talento por la calidad de recursos humanos que hay en la Argentina”, esgrimió.

Por último, Rua sostuvo que, más allá de la capacidad de que te pidan algo y lo tengas a los tres días, más que de multitasking, se tiene que hablar de multiproyecto, ya que es imposible realizar más de una tarea bien al mismo tiempo.

“La pantalla del celular no debe atraparnos sino amplificarnos. Una comunicación sincrónica como una videollamada cuida tu tiempo y el de los otros. Que las personas hagan cuando puedan y que tengan foco. Tal vez haya que encarar conversaciones incómodas, pero hay que tener un plan de bienestar digital”, concluyó.

El trabajo remoto durante la cuarentena

Voices! Research & Consultancy realizó junto a la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) un estudio sobre trabajo remoto durante la cuarentena por el Covid-19, y descubrió que solo uno de cada tres trabajadores en la Argentina (el 33%) tuvo la posibilidad de continuar con sus actividades laborales en forma remota, mientras que el 67% no accedió a eso.

Además, se concluyó que el trabajo remoto durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio establecido a nivel nacional resultó más común entre los ciudadanos de nivel socioeconómico más alto (48% de ellos tuvo tal posibilidad, frente al 34% de aquellos pertenecientes al nivel medio y al 23% en los niveles más bajos) y entre los de mayor nivel educativo (64% de quienes llegaron al nivel superior continuó sus actividades de forma remota, contra el 33% de quienes cuentan únicamente con nivel secundario, y el 22% de quienes tienen solo nivel primario).

La modalidad remota fue más difundida entre los residentes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (31%) y los del interior del país (35%), que entre los habitantes del Gran Buenos Aires (27%).

Por otra parte, mientras que el 39% de quienes trabajan por cuenta propia pudo mantener sus actividades mediante la modalidad remota, este porcentaje desciende al 29% entre los que se encuentran en relación de dependencia.

De manera similar, esta posibilidad estuvo más difundida entre los trabajadores pertenecientes al ámbito público (39%) que entre quienes se desempeñan en el ámbito privado (30%).

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