Malezas: destacan el impacto de una nueva tecnología


“Estamos seguros que estamos lanzando una tecnología que propone una nueva forma de hacer agricultura, de manejar las malezas”.

La frase es de Rafael Frene, de Investigación & Desarrollo Herbicidas y Enlist Cono Sur de Corteva Agriscience, que lanzó el sistema Enlist para soja, y la dijo en un encuentro con periodistas sobre las características de la tecnología.

En la empresa están convencidos que esa tecnología es clave para afrontar cada problemática que se presenta en el lote. “Lo que hace es homogeneizar los controles en un nivel más elevado”, apuntó Frene.

Este sistema propone así controles arriba del 95% para malezas problemáticas como Amaranthus, Conyza (rama negra), Borreria, por ejemplo. “Propone minimizar la competencia a nivel lote y explotar al máximo el potencial genético (del cultivo)”, agregó.

En la firma destacan que para el desarrollo se hizo un importante trabajo colaborativo -14 años- con profesionales externos. En su caso personal, Frene dijo que lo vio como “el proyecto más desafiante” y que “más satisfacción” le dio.

Vale recordar que el sistema ofrece tolerancia a los herbicidas glifosato, glufosinato de amonio y al Colex-D. En la web de Corteva se señala entre las virtudes de Colex-D ser un “herbicida totalmente innovador, ya que se eliminan los problemas de movimientos de vapores y se reduce de manera sustancial la formación de gotas susceptibles a deriva”.

“Aporta a la sustentabilidad, tiene tres mecanismos de acción distintos, con una diversidad, y eso es muy importante. Es importante a la hora de bajar la presión de selección”, afirmó Horacio Acciaresi, especialista en malezas del INTA Pergamino, en la charla con la prensa.

En la empresa remarcan la ventana de aplicación que tiene la tecnología, con aplicaciones desde presiembra hasta la preemergencia.

Más allá de que el sistema tiene entre otros puntos fuertes la menor volatilidad y ayudar al control de la deriva, como señaló el experto Mariano Luna, en la compañía destacan la necesidad de un uso que permita la sustentabilidad. En rigor, en la firma destacan que la tecnología incorpora las buenas prácticas.

“Las buenas prácticas es una responsabilidad no solo de la industria, buenas prácticas debemos hacer todos”, afirmó Frene. En esta línea, se apunta a “aplicaciones específicas, con información, de modo de evitar derivas”.

En una reciente presentación, Frene había destacado tres puntos en torno al valor de la tecnología, entre ellos el de “hacerla sostenible” en el tiempo.

“Primero -destacó entre esos puntos-, la diversidad de ciclos de acción que deben ser utilizados en los programas de control, aprovechando la gran flexibilidad en la ventana de aplicación que propone esta tecnología. El segundo punto, la minimización del riesgo respecto a la interacción maleza-cultivo. Y el tercer punto, el valor de la tecnología y cómo proceder para hacerla sostenible en el tiempo. No ir a lo fácil, ni abusar de las mismas, y respetar los programas de control”.

En esa misma presentación Luna había indicado: “El uso de esta tecnología, más la altura correcta del botalón, más la boquilla adecuada según la intensidad del viento, nos va a permitir tener una buena cobertura. Siempre y cuando ubiquemos los volúmenes adecuados”.

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