Los inversores no ven el camino a largo plazo



El nuevo año comenzó con cierta sensibilidad. Nada, de todos modos, que permita un cambio en la visión que se tenía en los últimos días de 2019. No hubo muchas noticias propias, lo que impulsó una corrección que no parece ilógica, tras la recuperación reciente. Mientras que en lo externo no hubo temas nuevos, pero sí tensión creciente en algunos conflictos ya existentes. En este contexto, se espera que enero sea un mes volátil, algo que ya reflejaron las dos primeras ruedas del año.

1 Las medidas de corto plazo, sobre la mesa

Las medidas de corto plazo decididas por el Gobierno ya están principalmente sobre la mesa. La ley de Solidaridad Social y su reglamentación aportó gran parte del material de análisis reciente, mientras que la cintura política para moverse entre los empresarios y los sindicatos ocupa la otra parte de los análisis. Es cierto que muchos de los temas claves no encontraron una resolución, sino que se postergó su tratamiento de aquí a 180 días. Algo que sirve para bajar la ansiedad de corto plazo, pero que no despeja las dudas sobre el escenario de mediano y de largo plazo. Ese será quizás otro partido para jugar dentro de unos meses.

En cuanto a la política monetaria no hubo nada que haya sorprendido. La real prueba de fuego llegará en febrero. Otro tanto pasará con la reestructuración de la deuda. Hablar de voluntad de pago y mostrarse abierto a negociar son señales que ayudan, pero la propuesta concreta será la que haga conocer qué tanto valor hay hoy en la curva de bonos. En esta misma situación estarán las acciones. En las próximas semanas se deberá avanzar con noticias concretas, si se busca no perder el impulso positivo reciente.

2 Oportunidades en los activos financieros

Nada ayudó a los activos financieros argentinos en la semana que terminó. El escenario externo no fue favorable para la región ni para el riesgo en general. Mientras que en el plano local no hubo buenas nuevas sobre las negociaciones, con lo que el impulso de las últimas semanas fue perdiendo fuerza. Los trascendidos que apuntan a ruidos en el mercado de Estados Unidos generaron cierta preocupación. Es un punto que no debe sorprender. En consecuencia, un combo que sirve para argumentar el porqué de la corrección de valores en las últimas ruedas, luego de la recuperación reciente que llevó las paridades de niveles debajo del 40% a la zona de 50% promedio.

Si se quiere ver el vaso medio lleno, el piso que debería sostener la recuperación está por arriba de los mínimos testeados. De hecho, salvo que haya sorpresas, no se espera que haya mucha demora en que vuelvan a verse nuevas compras de oportunidad de corto plazo. En cuanto a la legislación, el spread entre paridades volvió a abrirse a poco más de cuatro puntos porcentuales en la última semana. Este factor, posiblemente, siga moviéndose con cierta volatilidad hasta tanto no haya una propuesta de tratamiento concreta sobre la mesa.

3 Focos de tensión en el contexto externo

El año comenzó intenso para los mercados. Dos ruedas, dos movimientos contrarios. Desde del lado comercial, parece mantenerse cierta tranquilidad, si se tiene en cuenta que hay una fecha de la probable firma del acuerdo entre Estados Unidos y China: sería el 15 de este mes. Pero faltan aún muchas negociaciones y no solo con China, sino también con otros socios comerciales importantes de Estados Unidos.

Y esto se da en un contexto en el que Trump, con la presión de las elecciones presidenciales por delante, podría ser aún más impredecible de lo que suele ser. En consecuencia, se espera que la volatilidad vuelva a saltar a un nuevo piso. Una muestra de que los focos de tensión pueden extenderse rápido fue lo sucedido en las últimas ruedas, con la disparada de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. La reacción del mercado se hizo sentir. Lo mismo sucederá con la sensibilidad a la agenda macro que, por ejemplo, esta semana estará concentrada en los indicadores de actividad y de empleo de diciembre. También, sobre las señales de inflación, en el marco de la suba del precio del petróleo. Todo un combo que debe entenderse dentro de la posibilidad de que no haya nuevos estímulos monetarios.

4 Temporada de balances en Estados Unidos

Con mercados que mantienen un alto nivel de sensibilidad ante cada noticia, y en un escenario en el que los análisis sobre valuaciones caras son mayoría, es claro que se necesitan catalizadores nuevos y fuertes para empujar las cotizaciones más arriba de manera sostenida. La firma del acuerdo comercial con China, en principio, ya estaría descontada en precios. En consecuencia, la temporada de balances del cuarto trimestre en Estados Unidos será el driver más relevante de corto plazo.

Los números comenzarán a conocerse el día 14 de este mes y los balances de los bancos serán los primeros en llegar. Las estimaciones apuntan a una caída interanual de las ganancias para las empresas del S&P500 del orden del 0,1%, menor a la baja del 0,4% del tercer trimestre. No obstante, sin el sector de energía, la tasa pasaría a ser positiva y mayor a 2%. Más allá de los resultados del cuarto trimestre, será aún más importante la guía de ingresos para este año. Esto es así porque el mercado espera que las ganancias y las ventas de 2020 muestren un crecimiento de 9,6% y 5,4% respectivamente. Cualquier noticia que frustre esas estimaciones podrá ser un motivo de corrección en las valuaciones.

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