Los gobiernos, los mercados… ¿quiénes manejan la economía?



Los mercados tienen que entender que la economía la maneja el Gobierno”, afirmó hace poco Máximo Carlos Kirchner. Lo cito porque la noticia salió en todos los diarios, pero la afirmación merece ser analizada, más allá de quien la planteó. ¿Seguro que los gobiernos en general, y el presidido por Alberto Ángel Fernández en particular, manejan la economía? Por otra parte, los mercados no existen; existen las mujeres y los hombres que compran y venden. A través de sus acciones, ¿manejan ellos la economía?

Al respecto, consulté al norteamericano Franklin Marvin Fisher (1934-2019) quien, a pesar de que no estaba en sus planes desarrollar una carrera académica, fue profesor en el MIT durante 35 años. En 1973 recibió la medalla John Bates Clark, galardón que se entrega anualmente al mejor economista menor de 40 años que trabaja en Estados Unidos. Estrenada en 1947, Paul Anthony Samuelson fue el primer galardonado. En sus ratos de ocio, Fisher jugaba al bridge y navegaba a vela.

-Su principal contribución a la econometría fue publicada en 1961. Allí fundamentó la estimación estructural. ¿Por qué no continuó contribuyendo a ese campo de estudio?

-A partir de 1970 me dediqué a otras cosas, por dos razones: una fundamental, la otra accidental. La primera derivó del hecho de no estar familiarizado con el fundamento estadístico de la teoría econométrica, y de mi interés por analizar la teoría de la estabilidad.

-¿Y la segunda?

-Como dije, ocurrió de manera accidental. En mayo de 1970 fui contratado por IBM para que los asesorara en el juicio que el Estado de Estados Unidos les había planteado, por violar la legislación antimonopólica. Encontré que el análisis económico que fundamenta la legislación y la jurisprudencia en dicha materia era muy frágil. Por ejemplo, el uso de la tasa de beneficio como señal de poder monopólico, gran error que deriva del hecho de que solo en una economía competitiva en el largo plazo la tasa de beneficio extraordinario es cero. La relación con la empresa duró 13 años y cambió mi vida profesional. En 1982 el Estado retiró su demanda. Puse la experiencia por escrito en IBM y la industria de la computación en Estados Unidos: una historia económica, que escribí con James W. Mc Kie y Richard J. Mancke, y que fue publicado en 1983.

-¿Pueden los gobiernos manejar la economía?

-¿Qué presidente de una nación, o ministro de economía, no sueña con eliminar el ciclo económico, aumentar el número de ocupados, subir los salarios reales, que todos sus compatriotas dejen de ser pobres, etcétera?

-Pero en política económica no se trata de soñar, sino de lograr resultados.

-Entiendo. En el siglo XX, el caso más rotundo de la imposibilidad, por parte de los gobiernos, de manejar la economía, es el que terminó con la implosión de la Unión Soviética, ocurrida a fines de la década de 1980. Los nostálgicos de la denominada “controversia socialista”, que se desarrolló en las décadas de 1920 y 1930, piensan que la historia podría haber sido diferente, si las autoridades de la URSS hubieran tenido a su disposición computadoras de alta velocidad y el “big data”.

-¿Qué ocurre, al respecto, en Occidente?

-Sin ir tan lejos, si los países más desarrollados pudieran manejar sus economías, no habría existido la denominada crisis subprime, ocurrida a partir de 2008. Salvo para Robert Emerson Lucas, los ciclos económicos son un síntoma de que alguna porción del sistema económico dejó de ser sustentable, y la recuperación cíclica fue seguida por la crisis y la recesión. Gottfried Haberler documentó decenas de hipótesis que explican el funcionamiento cíclico de las economías.

-Usted se refiere al manejo macroeconómico, pero la cuestión también se plantea en la intervención estatal específica.

-La acción antimonopólica, que como dije analicé, es un buen ejemplo de ella. Como también la vigilancia de la calidad de los alimentos, la penalización de los fraudes, etcétera. A propósito: el premio Nobel en economía 2020 les fue otorgado a Paul Robert Milgrom y a Robert Butler Wilson, por haber diseñado métodos para subastar licencias de telefonía celular, o bonos del Tesoro. Ellos muestran que la intervención estatal no puede basarse exclusivamente en consideraciones generales, sino que tiene que comenzar por entender cuál es el problema específico. En el otro extremo, insistir con el congelamiento de los precios y de las tarifas en un país que padece inflación es una forma de intervención muy burda.

-Me convenció de que los gobiernos no manejan la economía. ¿Qué me dice de los mercados?

-Cuando su tía Carlota compra dólares, no está pensando en manejar la economía sino en algo mucho más sencillo: preservar el poder adquisitivo de sus ahorros.

-Pero John Kenneth Galbraith enfatizó que eso que la literatura especializada denomina agentes económicos, no son personas atomizadas y pasivas, sino que algunos de ellos ejercen su poder. No solo restringiendo la producción y aumentando los precios, sino también volcando en su favor la política económica.

-No lo descarto, aunque muchas veces se exagera el poder concreto que pueden ejercer algunos empresarios y dirigentes sindicales. Se trata de una cuestión empírica. Pero, otra vez, es muy importante adoptar las decisiones sobre la base de diagnósticos concretos.

-¿De qué habla?

-Si el único productor local de un bien abusa de su posición monopólica, la solución está en abrir la economía, si es que produce y vende un producto que puede comercializarse internacionalmente; o regular su precio y condiciones de venta, en caso contrario. Pero piense, en su país, cuántos casos ilustrados por esta situación están en manos exclusivamente privadas, y cuántos hay de provisión de bienes de empresas privatizadas o concesionadas durante la década de 1990.

-Como la vida es problema contra problema, finalmente la cuestión es a quién uno le tiene más miedo.

-Exacto. Y la respuesta no puede ser universal. Quiero decir, entiendo que alguien sea más partidario de la desregulación económica en la Argentina que en Suiza, en función de las respectivas historias de intervención estatal. Además de lo cual, apunto una importante asimetría.

-¿Cuál es?

-Joseph Alois Schumpeter planteó la idea de destrucción creativa. El progreso crea y destruye, por lo cual todo monopolista u oligopolista, si es inteligente, tiene que vivir en guardia permanente. Porque el cambio tecnológico, o el cambio de favores por parte del gobierno de turno, le puede hacer perder su poder monopólico u oligopólico. En cambio, la historia muestra que algunas intervenciones estatales siguieron rigiendo, mucho tiempo después de que la razón que las había originado había desaparecido.

-Don Franklin, muchas gracias.

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