Los deslumbró una tecnología y la trajeron de Austria para un emprendimiento


Cuando Joaquín Oliverio, ingeniero agrónomo que vive en Arkansas (EE.UU.) desde 2014 entendió que los márgenes en la agricultura eran cada vez más finos, supo que solo la tecnología iba ser capaz de marcar la diferencia.

En este sentido, pensó en la agricultura de precisión como un cambio en el sistema productivo que había llegado para quedarse, con nuevos desarrollos. “Uno de ellos es el mapeo de los lotes, una herramienta de exactitud, económica y sencilla”, dijo.

Fue así que tomó conocimiento de un sensor de suelos desarrollado por una empresa austríaca capaz de medir la conductividad eléctrica aparente de los suelos, es decir la capacidad que tiene un material de conducir electricidad con un alto grado de correlación con propiedades del suelo como textura, salinidad y humedad.

Enseguida consideró que era una gran oportunidad para llevarlo a la Argentina y en la búsqueda de socios se acordó de Pedro Telechea y Martín Luzzi, dos profesionales y amigos que había conocido cuando él trabajaba en el país y les enviaba muestras de suelo al laboratorio agrícola que tenían en pueblo bonaerense de Roberts.

Así, a mediados de 2019, directamente de Austria llegó al país el Top Soil Mapper (TSM). Acá lo esperaban Telechea y Luzzi, de la Consultora Oeste. También lo aguardaban varios meses de trabajo previo en la Universidad de Rosario para validar datos.

En plena pandemia y ya con referencias objetivas, el equipo estaba listo para salir a trabajar a los campos. “Solo pesa 30 kilos y se lo puede transportar en la caja de una camioneta. Nuestro sensor no toca el suelo (no necesita tener cuchillas enterradas) y otra cuestión destacable es que tiene cuatro receptores que permiten medir cuatro profundidades”, describió Oliverio.

El sensor solo pesa 30 kilos, se lo puede transportar en la caja de una camioneta, no toca el suelo y posee cuatro receptores que permite medir cuatro profundidades

Al no poder regresar al país por la pandemia, fueron Telechea y Luzzi quienes se encargaron de llevar adelante el emprendimiento. Primero ofrecieron el servicio a sus propios clientes y con el correr del tiempo abrieron el abanico.

“A la fecha ya relevamos unas 3000 hectáreas y confirmadas por hacer tenemos otras 3000 hectáreas más. Nos confirmaron trabajos en la provincia de Buenos Aires, en el sur de Santa Fe y de Córdoba y en el este de La Pampa. Podemos hacer alrededor de 800 hectáreas por día”, detalló Telechea.

Luzzi señaló que hay tres servicios. “Uno es dar el material crudo, el segundo es brindar los datos crudos y una interpretación a campo y en el más completo se llevan el material al laboratorio donde se realiza un análisis de propiedades físicas y químicas del suelo y las prescripciones para un manejo diferencial en un lote”, explicó.

Oliverio, que aun no pudo reencontrarse con sus ahora socios virtuales, tiene claro que su proyecto estará por largo tiempo. “Permite eficientizar las prácticas de manejo y posibilita que se gaste la plata solo donde se debe hacerlo”, finalizó.

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