Los desafíos del ahora, de la pospandemia y del largo plazo para las empresas



Ignacio Hecquet (EY) dialogó en el encuentro con José Del Rio (LA NACION) Fuente: LA NACION

Lograr que sobreviva la actividad, primero, y revisar, repensar y reajustar la estrategia, después (o a la vez), son los ejes de las tareas que enfrentan las firmas en estos tiemposs

Desde las verdulerías hasta las compañías más grandes, todas las unidades de negocios tuvieron que adaptarse al escenario impensado que trajeron la pandemia del Covid-19 y las medidas de aislamiento social. En el caso argentino, el panorama ya venía complicado por la fuerte devaluación del peso que comenzó en abril de 2018, por la inflación y por la caída de la actividad. En un encuentro sobre Empresas organizado por la nacion, especialistas en negocios y ejecutivos hablaron del golpe que sufrieron en marzo con el inicio de la cuarentena y de sus estrategias para seguir adelante. Además, mencionaron distintas tendencias que las compañías deberían tener en cuenta para redefinir sus estrategias poscoronavirus. El encuentro llevó por lema “Atravesando el ahora, planificando el después y delineando el más allá”.

1. La estrategia para surfear el tsunami

Ignacio Hecquet, socio líder de Estrategia y Transacciones de EY, habló sobre cómo atravesar esta crisis y puso énfasis en las estrategias de largo plazo. “Hay que ver cómo surfeamos el tsunami y cómo tratamos de dedicarle tiempo no solo al ahora, sino también a pensar en el futuro”, recomendó. Comparó la pandemia del Covid-19 con un viaje en bote, uno que “ya tenía fisuras”. “De golpe vino la tormenta y quedamos con el bote dado vuelta. Hay que respirar profundo, dar un paso para atrás con perspectiva para ver las ideas y pensar antes de darle curso a la acción”, dijo. Y agregó que en el ahora hay que luchar para sacar al agua.

Cuidar al equipo, proteger la estabilidad financiera, cubrir los gastos, renegociar con los proveedores y comunicar dando un diagnóstico claro. Estas son las cuestiones que él considera importantes para este presente. “Salir del shock y guardar la estabilidad del negocio”, sintetizó. Para el día después, afirmó que es necesario revisar las estrategias y “pensar en las nuevas tendencias”. “El 80% de los CEO sabe que tienen que revisar, repensar y reajustar sus estrategias; muchos tienen que empezar desde cero”, analizó.

“Hay que ver por dónde va a venir el mundo. Hay que lograr valor a largo plazo, pero no solo para el accionista, porque si la empresa no consolida valor para su ecosistema, no tiene sustentabilidad”, agregó. Según consideró, debería ponerse foco en las próximas generaciones, que van a trabajar de otra manera y van a tener sus propias demandas.

2. Digitalización, protocolos e innovación

“El mejor gerente de sistemas fue el Covid-19”, dijo Anna Cohen, CEO y presidente de Grupo Cohen, quien resumió el vendaval que tuvieron que enfrentar distintas empresas para adaptarse al escenario de la pandemia de coronavirus y la cuarentena.

Teletrabajo para los empleados, digitalización de procesos, armado y rearmado de protocolos y una innovación constante fueron las estrategias desplegadas por compañías de diferentes rubros.

En el caso de los bancos y las finanzas, tanto Cohen como Ignacio Badaloni, gerente de Banca, Empresas y Agronegocios de Banco Galicia, dijeron que el negocio no se detuvo por la pandemia, pero que sí se transformó.

“El banco no frenó en esta coyuntura. No hubo dolor en la migración a digital. Más del 80% de los préstamos se hacen digitalmente y manteniendo la relación de cercanía con el cliente”, afirmó Badaloni en diálogo con el secretario general de Redacción de la nacion, José Del Rio, a lo que Cohen sumó que no hubo merma de la actividad, pero sí cambios.

“Hubo que digitalizar lo propio y apuntalar lo ajeno. Contener a los clientes preocupados en un escenario volátil en el mundo. El desafío es la digitalización en un contexto de creciente presión por las normas antilavado. Hubo que hacer un salto cualitativo y digitalizar procesos que antes eran presenciales y requerían un escribano”, explicó Cohen.

Otro sector que no paró pero que sí tuvo algunas dificultades logísticas es la agricultura, según contó Ignacio Bartolomé, director de Negocios de GDM América del Norte, quien participó del encuentro desde Estados Unidos por videollamada.

“Nosotros hacemos mejoramiento genético vegetal con foco en la soja, y obviamente la agricultura es una industria que no para, porque la gente sigue comiendo. Por lo tanto, si bien tuvimos que cambiar la forma en que nos comunicamos, la industria no se frenó y el negocio tampoco”, sostuvo.

Y dijo que la innovación tampoco se pausó. “La innovación es un proceso continuo. Para desarrollar un producto tardás entre cinco y siete años y el impacto es muy alto, porque aumenta la productividad por hectárea. Es un proceso que no podemos parar, aunque sí tuvimos temas logísticos, porque trabajamos en ambos hemisferios contra estación y hubo menos aviones y barcos”, agregó.

En la compra de materiales para la construcción sí hubo un parate en la Argentina durante marzo y abril, pero en mayo comenzó la reactivación de la mano de las provincias que empezaron a salir de la cuarentena.

“El Covid genera muchísimos cambios en la manera de trabajar. Hay una parte de la empresa que puede trabajar remoto, pero otros lo hacen con la máquina, con lo cual hay que hacer las cosas para que la gente funcione sin riesgos. Los primeros meses estuvieron muy parados y en mayo las ventas empezaron a reaccionar de manera muy buena, con provincias que lideraron y también por los valores de la construcción que han bajado muchísimo”, explicó Fernando Martínez, presidente de Tecnoperfiles, empresa que fabrica y distribuye perfiles de PVC en el país y la región.

Por último, sobre los desafíos, Martínez dijo que la industria de la construcción tiene que trabajar con muchísimo protocolo. “Mientras la vacuna no esté, hay que ser cuidadosos”, cerró.

3. El liderazgo, según pasan los años

“Uno lidera de una forma, pero le gusta que lo lideren de otra”. Andrés Hatum, PhD y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Di Tella, habló de las dos caras del liderazgo y analizó cómo las distintas generaciones se diferencian en este punto.

Hatum caracterizó a los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, como los líderes más comprometidos. “Se criaron con los valores de la empresa, no tuvieron tanta rotación y no les gusta cambiar de compañía”, describió, y agregó que también son líderes paternalistas, que cuidan de sus empleados y hablan de la historia de su trabajo.

A la hora de ser liderados, les gusta que se les respete el horario, que les pidan consejos, son rebeldes y prefieren que alguien les enseñe de tecnología.

El profesor de la UTDT también habló de las dos caras de tener a alguien de esa edad trabajando en una empresa. “Tienen la historia de la organización y sus valores, pero si tienen una inercia ante el cambio hay que movilizarlos o jubilarlos”, afirmó.

Con respecto a la generación X, que incluye a quienes nacieron entre 1964 y 1980, Hatum la caracterizó como la más frustrada de todas, “ya que quedó en el medio de dos grandes grupos”. Brutales y resultadistas, son personas que no dan feedback, les gusta el micromanagement y son desconfiadas.

“Esa generación es la que está más al borde del suicidio profesional”, dijo. Explicó que un hecho puede arruinar su carrera en un segundo. Cuando son liderados no les gusta que los molesten con la agenda, ponen el ojo solo en los resultados, trabajan las horas que sean necesarias y “les gusta la flexibilidad, pero no les gusta darla”.

Los millennials, nacidos entre 1981 y 1995, son participativos, colaborativos, enérgicos, les gustan el consenso y la confianza. Para Hatum, este grupo se lleva muy bien con los baby boomers porque “el grande le enseña las historias y el millennial, la tecnología”.

A la hora de ser liderados quieren transparencia, que les hablen directo pero sin lastimarlos, y quieren tener feedback. “Les importa más el futuro que el empleo, y el trabajo es una parte de su vida”, consideró.

4. Cómo construir un negocio resiliente

Hay rubros que se vieron más impactados que otros por la pandemia de Covid-19. Los locales gastronómicos y las peluquerías, por ejemplo, que por bastante tiempo no pudieron abrir sus puertas. Las trabas estimularon la creatividad de dos emprendedoras que le encontraron la vuelta a la difícil situación.

Una de ellas es Vicky Stefani, dueña de una peluquería que lleva su nombre, quien rápidamente se volcó a Instagram para no perder el contacto con sus clientes ante el cierre por la cuarentena.

“De entrada tuve un pánico total. No entendía qué pasaba, pero con el tiempo entendí que me tenía que reinventar. Mi angustia era la desvinculación con la gente y cómo hacer para que los vínculos siguieran vivos con la parte física cerrada. La verdad es que no le daba bola a Instagram, pero me lo puse ?a cococho'”, afirmó.

Lo que hizo fue organizar lives llamados “SOS canas en cuarentena”, para que clientes y no clientes le enviaran fotos del crecimiento de sus raíces y así poder asesorarlos acerca de cómo teñirse y qué color usar.

“Por cada vivo que hacía tenía que contestar 300 fotos. Fue un boom. No solo había clientas, sino gente de todas partes a las que mandaba a la farmacia o al supermercado chino y les decía comprá tal color”, relató, y dijo que luego surgió la idea de hacer kits de color personalizados.

“Armé un chat con mis tres coloristas llamado ?Aguante el color’, para que participaran. Me di cuenta de que Vicky Stefani se desarmó y se volvió a armar de otra manera”, contó, entrevistada por Sofía Terrile, periodista de la nacion.

En tanto, la bartender Mona Gallosi contó que no sintió pánico ni miedo ante el cierre de su salón Puente G, pero sí experimentó “mucha conciencia”.

“Disfruté de mi hijo y de mi marido, y, después de 30 días, cuando tuve que pagar 12 sueldos, mantener la estructura y vi que el dinero se iba acabando, me puse a pensar y comencé a mirar qué tenía. Un gran capital en botellas de alta gama, insumos no perecederos y máquinas de envasar al vacío que usaba para llevar bebidas en bolsas a eventos. Era algo de vanguardia que podía funcionar o no”, contó.

Armó cócteles listos para consumir en bolsas que solo había que cortar y servir. Pero pensó que necesitaba que el negocio tuviera volumen y, entonces, creó la tienda online “Mona en casa”, herramienta que compartió con colegas.

5. Dar sin esperar nada a cambio

La solidaridad es algo que gana protagonismo en momentos de crisis, pero para muchas personas es una elección de vida.

Hernán Espantoso Rodríguez, más conocido como “Colorete”, es el fundador de Alegrañatas Payasos de Hospital. Son alrededor de 60 personas las que día a día dejan sus obligaciones de lado, se disfrazan y llevan alegría a quienes que no la están pasando bien. Con la necesidad de ayudar a su familia surgió esta idea que, 15 años después, él sostiene.

“Con algo tan chico como la nariz podés generar tanto. Es el poder de la transformación”, aseguró. Hace unos años, arrancaron con un programa de voluntariado para empresas, donde los CEO y sus segundas líneas “se sacaron los trajes” para ayudar.

Entre el paciente y los payasos se genera un mundo de juego en donde no existen más las enfermedades. “Los voluntarios se conectan desde otro lado y se conocen entre ellos desde la parte humana”, contó.

Desde la institución le ponen nombre al coronavirus para que los pacientes puedan hablarle y decirle todo lo que sienten. Hacen que los pacientes le tengan respeto a la enfermedad, pero no miedo.

Por su parte, Alicia Garré, presidenta de la Asociación Cooperadora del Hospital de Niños, contó que tiene un vínculo con el lugar desde chica. “Nuestra tarea le agrega mucho valor al hospital, desde la solidaridad y con lo que destinamos como pañales y medicamentos”, dijo.

Desde que comenzó el aislamiento social realizan todas las consultas por teléfono. “La experiencia de la colaboración sigue igual -dijo-. La virtualidad no hizo cambiar nuestra manera de hacer, por no tener el contacto directo”.

6. La historia inspiradora de un deportista olímpico

Santiago Lange, arquitecto naval y regatista olímpico, se crió en el agua y desde chico tiene al deporte como su prioridad. A los seis años su padre le enseñó a navegar y, desde ese entonces, nunca abandonó esa pasión, que lo llevó a ganar tres medallas olímpicas. Con la resiliencia como bandera combatió no solo las grandes olas del mar, sino también una dura enfermedad que le enseñó a vivir la vida de otra manera.

“El deportista busca competir contra la adversidad, que puede ser el rival o la naturaleza misma. Y por más que no nos guste, la tenemos que pasar”, dijo Lange, al explicar cómo el deporte enseña a ser resiliente en la vida. Para él, cada uno con su realidad tiene obstáculos que superar. En su caso, acepta lo que tiene que vivir y abraza los desafíos. “Disfruto de cada entrenamiento, de cada cosa que viene con adversidad -dijo-. Con lo que hago día a día me voy acercando a mis objetivos. No hay que bajar los brazos”.

En diálogo con Del Rio, Lange contó que una derrota hoy no significa lo mismo que cuando tenía 25 años, cuando el enojo le duraba un mes. “Hoy practico el deporte porque le tengo un gran amor, y es así como quiero vivir la vida -explicó-. Una vez que dejé todo en la preparación, cuando veo a alguien que lo hizo mejor, lo acepto porque sé que hice todo lo posible”.

Junto a su equipo lleva un entrenamiento diario exigente y entrega su tiempo y su cuerpo a las competencias. “Para una meta olímpica hay que tener una gran determinación y un gran sueño”, reflexionó, para agregar que quiere estar en el podio en los Juegos de Tokio.

Con respecto a su enfermedad (superó un cáncer de pulmón), dijo que fue un momento de muchas preguntas ante una “situación injusta e inesperada”. “Fue una etapa muy difícil; gracias a Dios me acompañaron mi familia, mis amigos y mi equipo -dijo-. Lo importante fue aceptar lo que me tocó vivir y ver cómo hacía para salir adelante”. También relató que esa situación lo empuja todos los días a ayudar a personas que están pasando por esas dificultades.

7. La creatividad, un don que todos pueden tener

En general, la creatividad se ve como un concepto opuesto a la organización o a la disciplina, pero dos expertos en la materia hablaron de cómo todos pueden ser creativos si se trabaja en ello. Y hay un sistema que permita detectar y potenciar esa innovación.

“La creatividad la tenemos todos, por más que a veces se ponga énfasis en la creatividad de forma aislada. Hay un abordaje desde el design thinking en que no está reñida con la disciplina”, afirmó Gonzalo Auza, socio Business Consulting de EY Argentina y fundador de Inter-Cultura, y explicó que el design thinking es un abordaje sistemático para innovar con técnicas de diseño y con cen.tro en la persona. “Si tenemos en cuenta al cliente, a los empleados, a los proveedores, y nos centramos en eso y ponemos un método disciplinado, la creatividad aparece”, añadió.

Auza estuvo presente en el evento. Y Andrés Ovalles, project manager de Walt Disney Imagineering, se conectó vía Skype desde Orlando.

“Mi puesto es una mezcla de imaginación con ingeniería. Es un puesto que creó Walt Disney en el primer parque en California y ahora estamos a cargo de las atracciones en todo el mundo. Es muy productivo tener los diferentes puntos de vista que tenemos y el diálogo, porque todo el mundo tiene creatividad. Seas ingeniero o artista”, alentó.

Sobre su anterior puesto, en el que estuvo trabajando para la NASA, dijo que Disney se le parece. “En Imagineering tenemos más de 100 disciplinas y una de las cosas que más me gustó es la similitud con la NASA. Allí se crea tecnología que no existe, al igual que en Disney. Cuando queremos hacer una atracción, a veces no existe la tecnología para contar la historia. Es responsabilidad de este grupo crear la tecnología nueva”, contó.

Por último, Auza habló de las situaciones con las que se encontró muchas veces en empresas argentinas a cargo de Inter-Cultura.

“Trabajamos 15 años con empresas distintas y hay patrones, características en la Argentina que son comunes a todas. Si conecto con lo anterior, en el país está esa creatividad de ?lo atamos con alambre’ en el buen sentido, por el lado positivo. Esto lo encontrás en empresas chiquitas y en gente tapada en grandes corporaciones”, cerró.

8. El desafío de proyectar el futuro

Del encuentro también participó, vía Skype, el creativo Carlos Bayala. Desde sus oficinas de Londres habló del éxito de su curso “cuarenténico” online de comunicación: “Bayala Gratis”.

“Pensé que iba a ser algo para gente que se quedó sin laburo o que tiene un negocio chiquito y necesita ayuda. Algo para 50 o 100 personas, pero tiene 6000 seguidores y 1000 personas por clase. Se convirtió en otra cosa. La idea era arrimar herramientas de comunicación o enfoques creativos a gente con diversos negocios o vocaciones artísticas, pero estoy sorprendido de cuánta innovación en comunicación necesitamos hoy”, opinó.

Consultado acerca de qué es lo que más lo sorprendió o la herramienta que más le pidieron, dijo que “lo que más pide todo el mundo es el abrazo”. “Si bien hay una gran demanda de tecnología, hay una necesidad de volver a lo analógico de manera brutal. Hay una megaexplosión de herramientas muy interesantes, como Zoom, pero mi sensación es que no hay que guiarse por el presente; están sobrevaluadas”, afirmó, y sumó: “Esas experiencias van a tener un lugar, pero se va a revalorizar la experiencia física”.

9. Qué cambió en la sociedad por la pandemia

La pandemia de Covid-19 trajo nuevas formas de consumir y vivir pero, sobre todo, trajo cambios en las preocupaciones de la sociedad. Mariela Mociulsky, psicóloga, CEO de Trendsity y presidente de Saimo, explicó cuáles son estos nuevos miedos de los argentinos. “La inflación es la mayor preocupación”, contó. La siguen la economía, el temor por la situación laboral y los riesgos de salud por el coronavirus.

“El 42% indicó que su actividad se vio interrumpida durante la cuarentena”, dijo la especialista. El freno en la actividad laboral, la redefinición del empleo, la organización de los hogares y la toma de conciencia de “la mayor vulnerabilidad” generó un desafío a adoptar nuevas habilidades dentro de las organizaciones.

Según la psicóloga, la sociedad sufrió en estos meses “una montaña rusa de altibajos emocionales”. En ese sentido, explicó que en todos los segmentos de edades el principal sentimiento es de preocupación. En los más jóvenes predomina la tristeza, mientras que los mayores muestran una mayor adaptación a la situación actual. Además, comentó que los que tienen hijos presentan mayor inestabilidad.

10. El plan en pandemia de Cris Morena

La actriz, conductora, empresaria y creadora de varias tiras infanto-juveniles de mucho éxito, Cris Morena, se refirió a cómo vivió la cuarentena por el Covid-19. El período de aislamiento arrancó justo cuando ella estaba en medio de los preparativos para abrir “Otro mundo”, una escuela artística en la que pondrá a disposición de sus alumnos todo su legado.

“A mí, estar encerrada conmigo misma me potencia. Pero si el encierro es obligado y no tiene que ver con mi responsabilidad, es un problema complicado. A mí, personalmente me hizo bien, porque estaba muy para afuera”, contó en diálogo con Del Rio.

Sin embargo, la cuarentena le trajo complicaciones, porque se paró la obra de la escuela, aunque también le permitió ver todo el material que chicos y jóvenes le enviaron. “La campaña la lanzamos antes de la cuarentena y en este tiempo pude ver la cantidad de gente que quiere ser miembro de ?Otro Mundo’. Al día de hoy sigo viendo materiales y pude ver esos ojos que brillan tratando de entenderlos y potenciarlos”, relató.

Según la empresaria, en los chicos de entre 8 y 11 años hay un brillo que lamentablemente va desapareciendo con los años, “por las etiquetas del mundo”. Y aclaró: “Vivimos en una sociedad con un sistema totalmente complicado. Una sociedad que no nos permite ser lo que queremos ser. Que está llena de etiquetas y adjetivos”.

Por otro lado, consultada acerca de qué deja la pandemia como enseñanza, dijo que, por un lado, deja “un país hundido”, pero lo positivo es el deseo muy grande “de respirar aire puro”.

“Ese aire hay que buscarlo, hay que gestionarlo. Respirarlo uno para respirarlo afuera -señaló-. No es sentarse en una vereda a tomar café o cerveza. Es conectarnos con el otro de verdad. Con lo que querés para la sociedad, para el mundo”.

Qué tendencias se ven en las conductas del consumidor

De acuerdo con un informe realizado por EY observando a países de Europa, hay ciertas tendencias del consumidor que se aceleraron, mientras que otras comenzaron a aparecer. Esto representará una gran oportunidad para que las empresas se transformen y para las startups que aparezcan, pero podrá ser el fin de las compañías que solo las vean ocurrir, sin cambiar estructuralmente sus modelos de negocio.Una de esas tendencias es la búsqueda de seguridad y bienestar. Los consumidores van a continuar con miedo e inseguridad en términos de su salud y la de su familia.

Además, ante la recesión mundial que viene, muchas personas le darán un peso importante a su estabilidad financiera: en el corto plazo buscarán tomar decisiones más inteligentes, eficientes y seguras, para que a mediano y largo plazo haya mayor equilibrio y estabilidad financiera. Por otro lado, surgirán nuevas tecnologías para comprar, comunicarse, divertirse, trabajar, estudiar, etcétera. Actualmente se trabaja, se hace ejercicio y se estudia usando medios digitales. Se consolidará y perfeccionará el e-commerce y el delivery ante el temor de contagiarse.En este sentido, los consumidores serán más exigentes.

Al comprar digitalmente y tener menos recursos, habrá una búsqueda de precios más bajos como parte del patrón de compras. La transparencia de información tomará importancia y será clave para la toma de decisión de los consumidores.Por último, la responsabilidad social y el apoyo constante a quienes necesitan pasará a un lugar primordial dentro de los consumidores. En el futuro, se premiará a aquellas empresas que demuestren tener un propósito claro.Desde la academia o desde la trinchera, los invitados debatieron sobre los cambios que trajo el covid y cómo los atraviesan.

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