Los algoritmos comienzan a definir cómo se trabaja


MADRID (El País).– Jeff Bezos anunció que Amazon usará un algoritmo para decidir los horarios de sus trabajadores. “Estamos desarrollando un sistema para rotar a los empleados entre puestos que requieren el uso de distintos grupos de músculos, para reducir el volumen de movimientos repetitivos y proteger así su salud”, describió uno de los hombres que encabeza el podio de riqueza mundial.

El futuro del trabajo también es esto: algoritmos e inteligencia artificial en la organización de turnos y tareas, en la evaluación de los empleados, en decisiones de contratación y despidos o en la prevención de riesgos laborales. El debate sobre el futuro no se ciñe a si habrá más o menos empleo. Hay algo más. “Los algoritmos no afectan solo a las empresas tecnológicas”, advierte Albert Cañigueral, autor del libro El trabajo ya no es lo que era, consciente de que la popularidad de estas plataformas puede simplificar la concepción de esta tecnología.

Esa advertencia ha estado presente en la negociación entre el gobierno de España y los agentes sociales en la “ley rider” (para los contratos en plataformas de repartos), que debe aprobarse pronto. El segundo artículo de la norma pactada en marzo establece la obligación para todas las empresas de informar a los representantes de los trabajadores sobre los “parámetros, reglas e instrucciones en los que se basan los algoritmos o sistemas de inteligencia artificial que afectan la toma de decisiones” laborales. España es pionera con esta regulación. “Y es una novedad que se haga con diálogo social. No hay ninguna experiencia en Europa ni en el mundo”, señala Luz Rodríguez, profesora de Derecho Laboral en la Universidad de Castilla-La Mancha.

Se abre así la puerta a que los algoritmos entren en la negociación colectiva, en los convenios y en las relaciones entre sindicatos y empresarios, es decir, allí donde se dirime el conflicto que hay en juego en las relaciones laborales (sueldos, horarios, organización del trabajo y plantillas). En la negociación con los agentes sociales estuvo presente el convenio de banca firmado recientemente, por ahora, el único en España que tiene una cláusula así.

El secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, pronostica que este modelo se va a generalizar. “Es el próximo escenario de la negociación colectiva”, prevé. Gonzalo Pino, secretario de Política Sindical en la UGT, da un paso más: “Ya estamos preparando cláusulas para introducir en los convenios. Va a ser un tema central en los próximos años”. En la misma dirección apunta Joan Coscubiela, director de la Escuela de Trabajo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales.

La voz discrepante la pone Rosa Santos, responsable de relaciones laborales de Confederación Española de Organizaciones Empresariales: “Solo hemos pactado un derecho de acceso a la información de los representantes de los trabajadores, que, en mi opinión, ya estaba implícita en la norma. No creo que tenga que ir a los convenios”.

Aunque muchos piensen de forma distinta, hay un elemento que puede dificultar el desarrollo pronosticado: el uso en las empresas de algoritmos e inteligencia artificial no está muy desarrollado en España. En una encuesta de inicios de 2020 de Meta 4, empresa de aplicaciones de Recursos Humanos, y Future of Work Institute, el 81% de empresas consultadas tenían poco conocimiento de lo que eran los procesos de robotización o no habían oído hablar de ellos.

Regular sobre estas herramientas tecnológicas, preferiblemente a través del diálogo social, y dar transparencia es una demanda de la Organización Internacional del Trabajo. Eso busca la UE en la directiva que prepara sobre inteligencia artificial: allí llama la atención sobre los riesgos que pueden suponer al decidir sobre ascensos, despidos o evaluaciones. Tres profesoras de la Universidad de Stanford y del MIT, Katherine C. Kellogg, Melissa A. Valentine y Angèle Chistin identificaron seis tareas que los algoritmos les permiten a los empleadores: limitar, recomendar, almacenar (datos), evaluar, recolocar/sustituir y premiar.

“Los algoritmos son muy positivos para los empleados cuando están bien diseñados –dice Alfonso Díez, de DXC Technology–; su lógica ayuda, por ejemplo, a prevenir riesgos laborales”. Podría ser uno de los usos de ese caso de Amazon. Este experto sigue: “Hay que evitar cualquier uso perverso”.

El secretario de Estado, Pérez Rey, lo resume así: “Estas herramientas van a tener más protagonismo en la gestión de recursos humanos. Y no es importante solo por los mecanismos automatizados. Estos mecanismos tienen sesgos”.

“El riesgo de discriminación es lo que ha captado más atención”, apunta Gemma Galdón, directora de Éticas Consulting.

Luz Rodríguez cree que lo más importante es la transparencia. “No se trata de que las empresas digan cómo son los algoritmos, sino de qué marco, de dónde saca los datos, qué parámetros y qué datos se usan y cómo es la toma de decisiones final”. © El País

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