Las últimas medidas dejaron sabor a poco en los mercados



Las medidas para tratar de lograr el ingreso de dólares no convencen a los mercados, que esperan soluciones de fondo

Las medidas anunciadas esta semana por el Gobierno no fueron lo que esperaban los inversores, que entienden que solo se está comprando tiempo sin que se resuelvan los problemas de fondo: los desequilibrios fiscales y monetarios; en lo externo, la atención está en las elecciones de EE.UU. y en el inicio de la temporada de balances

Los inversores deberán conformarse con nuevas medidas que “compran tiempo”, pero que no solucionan el problema de fondo, en medio de una pérdida sistemática de reservas. En otras palabras, no se corrigen los desequilibrios fiscales y monetarios. Por ende, es posible un “veranito”, pero sería puesto a prueba cada día. En lo externo, la volatilidad crece de cara a los dos drivers claves del mes: las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el inicio de la última temporada de balances del año.

Medidas que no corrigen los desequilibrios

Los nuevos lineamientos monetarios del Banco Central y las últimas medidas anunciadas por el Gobierno poco ayudan a calmar las expectativas negativas que predominan en el mercado local. La reducción transitoria de las retenciones busca ser un incentivo para la liquidación de las exportadores, pero la baja de apenas tres puntos porcentuales en el caso de la soja durante el primer mes tiene sabor a poco. Ello, entendiendo que la brecha cambiaria se mantendría por encima del 75/80%, aun con la suba de las tasas y en el marco de una menor previsibilidad en el movimiento del tipo de cambio oficial.

Sí se cree, igualmente, que la aceleración en el ritmo de devaluación será insuficiente y no se logrará reducir las presiones sobre las reservas internacionales. Sin atacar el problema de fondo, son medidas que sirven para ganar algo de tiempo, pero no eliminan las tensiones cambiarias. Septiembre fue un mes crítico para el BCRA. Registró la mayor caída de reservas de los últimos 11 meses. Intervino vendiendo divisas en 19 de los 22 días hábiles del mes. Así, acumuló ventas cercanas a los US$1700 millones (de los cuales US$669 millones fueron posteriores al maxicepo).

Ni sorpresa ni decepción

El mercado fue descontando las posibles medidas antes de los anuncios, en medio de un clima de rumores y trascendidos varios. Como finalmente no hubo sorpresas, tampoco hubo gran “decepción”. Pero menos aún, una visión que permita revertir al menos parte del humor negativo con el que hoy se convive. La curva de los bonos en dólares mantiene así su pendiente invertida, con rendimientos que van desde el 15,5% al 13%, y paridades que se acercan otra vez a la zona promedio de 40%, tras una nueva caída semanal del orden del 1,5/2%.

El riesgo país, en tanto, no logra perforar el piso de 1300 puntos. No se descarta un probable “veranito”, con una ventana de tiempo muy limitada. Hacia adelante, el foco se mantiene en las negociaciones con el FMI. Se espera una misión técnica del organismo la próxima semana, que tendrá un rol clave en la formación de expectativas del mercado. Si bien se espera que las negociaciones lleven tiempo, el diseño de un programa consistente que exija una reducción en los desequilibrios de las cuentas nacionales podría ser una buena señal de mediano/largo plazo. Son necesarios ajustes que den previsibilidad económica y tranquilidad en el mercado local.

Atentos a la “novedad” del dólar linked

La deuda en pesos está en un capítulo aparte. La estrategia de roll over continúa arrojando muy buenos resultados para el Tesoro, con la colocación de letras de corto plazo y bonos de mayor duration (entre 18 y 24 meses). Así, se cerró el tercer trimestre con un porcentaje de renovación de 125%, y se logró un financiamiento neto cercano a los $144.000 millones desde junio.

El escenario para los últimos tres meses es bastante más desafiante. En medio de una crisis de credibilidad del mercado local, hay una necesidad de cubrir vencimientos mayores -por $280.000 millones promedio mensual-. Para ello, el Gobierno “baraja” y reparte de nuevo, ahora ofreciendo desde esta semana una opción de bono dólar linked. Un instrumento que, en el escenario actual de expectativas de devaluación que se mantienen hacia adelante, es atractivo. Lo ha demostrado la fuerte sobredemanda que tuvieron las recientes colocaciones corporativas, como los flujos hacia este tipo de activo. Ahora quien buscará captar este interés será el Gobierno, que necesita además mantener alta la tasa de renovación de los vencimientos, para aliviar al Banco Central y no seguir alimentando la actual crisis.

Siguen los días de volatilidad en Wall Street

Después de un cierre de mes negativo para los mercados internacionales, se buscan referencias para definir una tendencia. Hoy nos encontramos con el S&P500 y el Nasdaq en un 7/8% debajo de los máximos, sin encontrar por el momento catalizadores positivos para pensar que se retomará el sendero alcista. Sí hay varios factores que presionan sobre la volatilidad y una posible mayor corrección. Sin ir más lejos, en medio de algunos rebrotes del virus en Europa y Estados Unidos, el contagio de Donald Trump alimentó una alta volatilidad en el mercado accionario. En contraposición, los datos económicos, mantienen un ritmo constante de mejora, con lo que, de a poco, se va achicando la brecha entre la salud de la economía y los niveles actuales de los mercados bursátiles.

La temporada de balances dará una mejor noción de si este gap podrá seguir reduciéndose. Según Factset, se espera que las ganancias por acción bajen 21,2%. Si bien sigue siendo una gran caída, representa una mejora de 3,7 pp respeto de las primeras estimaciones, y una tendencia contraria de lo que siempre suele suceder (disminuye un 5% en el trimestre ante el optimismo desmedido de los analistas).

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