La revolución que el campo debe liderar



El sector tiene potencial y talentos para las nuevas tecnologías Crédito: shutterstock

Según un informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2019 en América Latina y el Caribe había más de 450 emprendimientos agtech y la Argentina era el segundo país en importancia en este vertical, concentrando el 23% del total regional de este tipo de empresas.

Seguramente un sólo elemento, como lo es la Ley de Economía del Conocimiento (LEC), no sea suficiente para que acortemos la brecha con Brasil, que se queda con el 53% del total de los desarrollos agtech de Latam. Sin embargo, la nueva norma sancionada el 8 de octubre pasado representa un impulso para el vertical de las agtech, sobre todo en medio de una coyuntura económica compleja para la mayoría de los emprendedores innovadores. El impulso al sector de la economía del conocimiento es una oportunidad que el campo puede y debe liderar como actor innovador dentro de la economía.

La industria del conocimiento y la innovación en la Argentina demostró ser más que una moda, tiene un crecimiento sostenido y es en importancia tercer sector de la economía local. Para estimar el impacto que podría tener la LEC, es necesario revisar cómo actuó durante su vigencia la ley de promoción de software: el empleo del sector se cuadruplicó y las exportaciones se multiplicaron por ocho. Y por si este dato no fuera suficiente, se estima que por cada 100 dólares que exporta la Argentina, dos corresponden a industrias vinculadas a la producción de software.

También la industria de la economía del conocimiento es una oportunidad para la transición generacional de las empresas familiares agropecuarias, dado que podría ser una forma de integrar a los más jóvenes ya sea para empezar a darles un lugar de liderazgo o bien para aquellos que a priori no estaban interesados en trabajar en la empresa familiar y en la búsqueda de nuevos modelos de negocios puedan encontrar su lugar y aplicar sus talentos.

El campo atrae la atención de los emprendedores y los impulsa a mejorar generando un efecto de derrame en la generación de puestos de trabajo y avances en innovación, sobre todo en empresas que son calificadas como Software as a Service. Este es el caso de Circular.app. Es una pequeña empresa de logística para el agro que conecta e integra a productores agropecuarios, acopiadores de granos, transportistas, corredores, entregadores, choferes y puertos.

El equipo de Circular.app está analizando la posibilidad de adecuarse al Régimen de Economía del Conocimiento para reinvertir los beneficios en crecimiento en I+D. “Tenemos un equipo de desarrollo que incluye desde el diseño de los procesos, arquitectura, la evaluación y definición de uso de tecnología”, dijo Marcos Laffaye, cofundador de la startup que asegura que los beneficios le permitirían lograr avances de calidad.

Otra SaaS que podría ser beneficiaria y aumentar los avances en tecnificación es Auravant, una plataforma de agricultura digital que permite tomar decisiones en tiempo real y gestionar campos de manera remota.

Según Mariano Carrizo, director comercial, el bono de crédito fiscal les permitiría contratar más personal capacitado y competir fuera de Argentina “Toda empresa del sector requiere crecer en un mercado global de competencia trasnacional. Los recursos argentinos son muy valiosos en el sector de software (valiosos en términos de calidad de trabajo, productividad e innovación)”, asegura.

Muchas agtech ya han avanzado significativamente en la expansión de sus operaciones y si bien cuando estaban en etapa embrionaria la ley de promoción de software los dejó afuera, la nueva norma podría impulsarlos aún más. Este es el caso de Agrofy que cuenta con una nómina de 235 colaboradores en las oficinas de la Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y operaciones en ocho países y analizan entrar en el régimen para seguir expandiendo operaciones.

En conclusión

Hace un tiempo y desde esta misma columna señalamos que la ley de Economía del Conocimiento llegaba para unir el talento de la economía del conocimiento con el motor productivo del campo. Hoy, tenemos la certeza que en la Argentina de la pospandemia requiere del aporte de las tecnologías clave para motorizar la recuperación pero también de la sinergia entre esas tecnologías y el campo.

El sector más productivo y con seguridad de los más competitivos del país es capaz de aglutinar por medio de su ecosistema, la producción primaria con el conocimiento para exportar soluciones generando empleo local. Existe un mercado internacional ya no sólo para los productos de toda la cadena agroindustrial, sino para la innovación agropecuaria.

El autor es socio de Barrero & Larroudé

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