La Argentina atraviesa una crisis de siete dimensiones



Cuando se analiza una crisis tan grave como la que está sufriendo nuestro país, la teoría indica que deben tenerse en cuenta los siguientes escenarios: económico, financiero, cambiario, fiscal, social, sanitario y político. Resulta interesante describir lo que sucede en cada una de esos aspectos.

Económico. El nivel de actividad está seriamente deteriorado, con una severa crisis simultánea de oferta y demanda, excesivas regulaciones, controles de todo tipo a través de un Estado elefantiásico e ineficiente, inflación y tipo de cambio reprimidos, subsidios por doquier y severa caída del ingreso real. Se espera una caída interanual del PBI del orden de 12 al 15%.

Financiero. Hay caída de depósitos en dólares y, recientemente, en pesos; una fuerte baja de títulos públicos y privados; insuficiente suba de tasas; excesiva absorción del excedente de pesos con colocación de deuda en las entidades financieras,y crecientes regulaciones en el sistema bancario

Cambiario. Hay control y más de 15 variantes del tipo de cambio, además de cepo para el comercio exterior, una brecha del orden del 100% y una severa y constante caída de las reservas

Fiscal. El déficit anual es no menor al 8% del PBI: se financia con emisión monetaria y, recientemente, con colocación de deuda pública interna; existen un insostenible aumento de la presión impositiva, un fuerte ajuste al sector pasivo y proyectos de nuevas y arbitrarias imposiciones. Y no existe un plan integral de baja del gasto fiscal.

Social. Hay un hartazgo de la sociedad por el prolongado período de cuarentena y el cierre de actividades “no esenciales”; índices de pobreza e indigencia crecientes, no menores al 50% y 10%, respectivamente, de la población; un sostenido desempleo, con pérdida de unos 4 millones de puestos laborales y con un mercado informal del orden del 40%; hay un leve pero increíble aumento del número de empleados públicos. Y el confinamiento limitó las libertades individuales.

Sanitario. Hubo una temprana iniciación del período de cuarentena y fuertes efectos negativos, tanto sociales como económicos; hay mala praxis por equivocadas estrategias de confinamiento horizontal (“para todos lo mismo”) y, mientras falta una política a nivel nacional, hay insuficiente volumen de testeo y rastreo del virus.

Político. El escenario es extremadamente grave, con un populismo izquierdoso y falsamente progresista; un gobierno de coalición con muy mala gestión, a lo que se suman crecientes discrepancias y contradicciones entre sus integrantes; el poder está claramente en manos de la vicepresidenta, que impone su agenda de impunidad; hay escaso o nulo respeto por la división republicana de poderes, y serias sospechas de corrupción. Como consecuencia, el Presidente (?) pierde continuamente su nivel de aprobación, generándose una creciente pérdida de confianza con la consiguiente generación de expectativas negativas.

Las conclusiones son claras:

. Se trata de una grave crisis, cuyo pecado original fue plantear la falsa disyuntiva de “salud o economía”, que está conformada por siete escenarios negativos y simultáneos que se exacerban unos a otros.

. Esa crisis ha desnudado con crudeza la mala praxis del Gobierno

. Increíblemente no hay un programa económico integral de estabilidad y crecimiento. Solo una metodología de parche tras parche.

. La verdadera grieta no es “macrismo versus kirchnerismo”, sino república liberal con división de poderes y protección de la actividad privada versus populismo izquierdoso amparado por un estado elefantiásico que ahoga las libertades individuales.

. Para salir de esta crisis es imprescindible un cambio de 180 grados en las políticas actuales. Caso contrario, la crisis hará eclosión, pudiendo, incluso, poner en peligro la institucionalidad.

¿Será posible el cambio?

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