La anunciada revisión del IPC trae malos recuerdos a los inversores


Bastó que trascendiera que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) trabaja en un cambio en la canasta de bienes y servicios que utiliza para realizar las mediciones mensuales de inflación para que caiga el valor de los activos argentinos que ajustan su capital por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), los únicos que venían manteniéndose indemnes al sostenido castigo que recibe el riesgo argentino.

Sucede hoy, luego de conocerse que -aunque sin plazos- el organismo estadístico inició el camino para readecuar el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que afectará al mencionado indexador creado hace casi dos décadas para replicar su comportamiento.

Lo concreto es que los bonos y letras de la deuda que ajustan capital por ese coeficiente se desvalorizan hasta 2,9% hoy, como en el caso del Boncer 2023, o 2,5%, como el Boncer 2025, básicamente afectados por el temor a que el gobierno de Alberto Fernández, que se ha radicalizado políticamente de manera manifiesta en las últimas semanas, pueda afectar sus rendimientos con este tipo de decisiones.

Después de todo, no pasa desapercibido que comenzó incluso a repetir recetas económicas a las que ya había apelado (con malos resultados) la administración que comandó antes la hoy vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, como la tentación de pisar el tipo de cambio o de reprimir ajustes de precios con controles y sin atacar la verdaderas causas de la inflación. De allí que parece renacer el temor a que caiga en la tentación de repetir el amañamiento con que intentó ocultar la inflación, tras intervenir el Indec.

En el mercado tienen claro que la duda que se instala ahora es simple consecuencia de aquella experiencia. “Está bien que el Indec actualice el ponderador del IPC, porque quedó viejo, pero también es lógico que entre los inversores genere ruido el deja vu del Indek”, apuntó el economista y consultor Fernando Marull. “La corrección que se le quiere aplicar al IPC es lógica, dado que hoy el Indec trabaja con una canasta de consumo de 2004, pero a la vez queda a la vista que ocho años de haber trastocado las estadísticas no son gratuitos, y estas medidas hacen ruido, más cuando los bonos CER sirvieron para financiar el déficit de 2020″, coincidió su colega de Empiria, Juan Ignacio Paolicchi.

El ex secretario de Comercio Interior. Guillermo Moreno, quien comandó la intervención al organismo que destruyó la confianza en las estadísticas oficiales

El cambio incluiría ampliar la medición de precios pactados en el comercio electrónico -dado que es un canal creciente- y bajar o quitar la incidencia que tienen en el índice actual algunos consumos como los cigarrillos. Aunque según lo que trascendió el cambio se llevaría adelante el año que viene, los temores que regenera el anuncio ya dejaron su huella en el mercado.

El problema es que el Gobierno había logrado con estos instrumentos (o los ajustables por el tipo de cambio) mantener buen acceso al mercado de deuda local en pesos, no sólo para renovar los bonos que vencían sino para captar recursos netos con los que cubrir el déficit fiscal. Y que gran parte de los últimos títulos que ofreció estarían impactados por el resultado de esta modificación, ya que son instrumentos que caducan en la segunda mitad de 2022 o directamente más allá de 2023.

La intervención gubernamental del Indec entre 2007 y 2015 transformó a los activos ajustados por inflación en instrumentos muy especulativos, dado que el objetivo de ese avance sobre el organismo estadístico fue precisamente subestimar el índice de precios para intentar generar la sensación de una inflación que, aunque fuera alta, no se desbordaba.

La reacción del mercado bien puede considerarse prematura, pero no debería sorprender considerando las lecciones del pasado. Los operadores advierten que se puede generar un quiebre en un mercado en el que los bonos más afectados son lo que puedan quedar plenamente impactados por el cambio: los bonos con ajuste CER emitidos a mayor plazo. “Para los cortos no debería pesar”, juzgó un operador, que estima que esa diferenciación podría comenzar a notarse en las próximas ruedas.

Pero lo concreto es que los activos ahora afectados por este anuncio eran los que mejor venían resistiendo el castigo al riesgo argentino, bien reflejado hoy en el nuevo aumento del 1,1% que anota el riesgo país de Argentina, que supera ya los 1600 puntos. Es que los bonos emitidos tras la última reestructuración de la deuda en dólares rinden ya tasas equivalente al 20% y valen un tercio de lo que valían tras la emisión original.

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