Invertir en acciones. Una oportunidad para intrépidos



Los especialistas recomiendan comprar acciones de empreas de energía que podrían tener una revalorización durante este año Fuente: LA NACION – Crédito: archivo

Medido en dólares, el índice S&P Merval hace tres años que no logra tomar vuelo. En 2017 fue la última vez que registró ganancias en esa moneda y en diciembre de 2020 se ubicaba en 360,3 puntos, un 37% por debajo del valor con el que había arrancado el año.

Los datos que corresponden a un informe del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), que es parte del Grupo ByMA, revelan que ningún sector se salvó del derrape, siendo los más afectados energía (-58%); servicios públicos (-48,7%), construcción (48%), y servicios financieros (-45,7%).

Con esa performance sobre la mesa, ¿es momento para que el inversor aproveche a tomar posiciones? La recomendación que repiten los analistas consultados es que solo siendo muy selectivos de sectores y empresas. El hecho de que todo esté a precios de remate, cotizando muy por debajo de sus pares de la región y de sus valores de libro, no significa que esté garantizada la ganancia.

“Cuando uno observa el mercado argentino en dólares sin dudas el retorno, o la falta del mismo, invita a evitar pensar al asset class como una inversión de largo plazo. Sin embargo, sí puede ser una fuente de retorno importante de mediano plazo, como lo muestra el último ciclo alcista iniciado a mediados de 2013 y finalizado en enero de 2018”, advierte de entrada Cristian Brau, Head Portfolio Manager de Grupo SBS.

“En el corto plazo, creemos que las acciones argentinas podrían ser favorecidas por un clima de inversiones auspicioso para los países emergentes, debido a la recuperación cíclica de la economía global por la llegada de las vacunas y las políticas monetarias y fiscales expansivas en los países desarrollados”, postula por su parte Pablo Santiago, gerente de Wealth Management de Grupo Mariva.

“El próximo catalizador positivo podría ser una negociación exitosa con el FMI que permita una más rápida reducción del riesgo país”, dice el ejecutivo, pero advierte que “no obstante, este efecto podría agotarse rápidamente en un contexto de persistentes desequilibrios macroeconómicos, con alta inflación, y una recuperación económica luego de la pandemia que comienza a desacelerarse, sumado a los riesgos de una segunda ola de coronavirus. Además, en el segundo semestre comenzaría la volatilidad previa a las elecciones legislativas”.

Desde ese pico máximo de enero de 2018, el Merval (en dólares libres) cayó 80%, “reflejando no solamente peores resultados económicos en el corto plazo, sino, principalmente, un brutal cambio de expectativas sobre la capacidad de recuperación de la actividad y, por lo tanto, de la generación de resultados por parte de las empresas argentinas, sumando además mayor incertidumbre sobre el entorno regulatorio”, analizan desde el equipo de research de Banco Galicia.

“Diversos ratios de valuación de las firmas locales dan cuenta de este pesimismo. Por ejemplo, el precio de las acciones bancarias en relación con el valor libros está en niveles similares a 2013, previo al rally que desató la victoria electoral de la oposición de ese momento en las legislativas de ese año. Para encontrar valuaciones menores hay que remontarse a 2002, luego del estallido de la convertibilidad, o a 2009 en plena crisis global luego de la caída de Lehman Brothers y con una fuerte sequía en Argentina”, explican desde el Galicia.

¿Dónde hay valor?

“Considerando que la mayoría de las acciones argentinas se encuentran subvaluadas en relación con sus pares de la región, podrían ser beneficiadas por un efecto derrame de los flujos de inversión hacia Latinoamérica que buscan compañías exportadoras de commodities. A nivel sectorial, nos inclinamos por las compañías vinculadas a la construcción, como las productoras de cemento, cuyo consumo creció 25,1% en noviembre, dado que serían favorecidas por las políticas del Gobierno”, analiza Santiago de Mariva.

“Pese a la multiplicidad de desafíos que enfrenta la economía argentina, creemos que buena parte de las dificultades ya están incorporadas en los precios. No obstante, en la medida en que no se vislumbre un sendero claro hacia la corrección de los desequilibrios, el upside del equity seguirá siendo solo potencial. En este sentido, un nuevo acuerdo con el FMI y las elecciones de este año aparecen en el horizonte como los principales drivers para las acciones locales”, apuntan desde el equipo de analistas de Banco Galicia.

“Entre las empresas listadas localmente, vemos valor en el largo plazo en aquellas relacionadas con la construcción, sector financiero y energético apostando a un escenario de normalización”, aportan desde el equipo de research de Banco Galicia. “Adicionalmente, si se confirma un nuevo periodo de dólar débil a nivel global con precios sostenidos de commodities, el sector agroindustrial se vería beneficiado”, agregan.

Lo más recomendable para el inversor minorista que quiera captar el potencial de suba que habría detrás de cotizaciones tan golpeadas es hacerlo a través de un fondo común de inversión, evitando así poner todos sus recursos en una misma empresa. Diversificando se reduce el riesgo.

“En nuestro fondo SBS Acciones priorizamos por el momento inversiones asociadas a la economía real, con foco en materiales básicos. Luego somos selectivos en el segmento de petróleo y de utilities, mientras que el segmento financiero es justamente la válvula de ajuste que usamos para calibrar el perfil de la cartera ante la percepción de riesgos que tengamos”, describe Brau, de SBS.

Mercado concentrado

Entre las acciones argentinas solo diez papeles explican casi el 80% del volumen negociado total, según datos de IAMC que pertenece al grupo ByMA, la entidad que agrupa a los principales actores del Mercado de Capitales. Como en los últimos 3 años, Grupo Galicia (GGAL) fue la acción más negociada: 32,2% del volumen efectivo total (24,2% en 2019),seguida por YPF, Banco Macro, Pampa Energía y ByMA. Por su parte, Aluar, Loma Negra y Ternium fueron las que en 2020 lograron ingresar al ranking de los títulos con mayor volumen. Central Puerto, TGS y Transener, en cambio, dejaron de pertenecer a este grupo.

Finalmente, el contexto internacional también puede resultar en un viento de cola para los papeles argentinos. “Creemos que el mercado externo será un buen punto para las acciones locales, aunque de forma indirecta. El flujo hacia los mercados emergentes será muy importante, y en parte podrá derramar sobre el mercado local”, dice Lucas Yatche, analista de Portfolio Personal Inversiones (PPI) en un informe reciente. “Para 2021 se espera un dólar más débil debido a las políticas de estímulos de los Estados Unidos fortaleciendo las monedas emergentes y empujando las perspectivas económicas de recuperación de estos países. A su vez, por el exceso de dinero y los bajos rendimientos en renta fija, impulsarán a los inversores a seguir buscando rentabilidad en renta variable de la región”, desgrana Yatche.

Desde el comando del mercado local, por su parte, planean sumar nuevas iniciativas para fortalecer y darles profundidad a las negociaciones. “Uno de los objetivos que nos planteamos para este año es que crezca el mercado de derivados. Hay un gran potencial ahí”, revela Gonzalo Pascual Merlo, Gerente de Mercados de ByMA. “Los derivados permiten a los inversores tener mejores esquemas de cobertura y limitar las pérdidas potenciales en caso de escenarios negativos tanto para bonos como para acciones. En ese sentido, creemos que es una punta de lanza para el crecimiento y consolidaciòn del mercado en su conjunto”, subraya el ejecutivo de ByMA.

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