Inflación: un Gobierno adicto a hacer lo mismo y esperar otros resultados


Se dice que fue Albert Einstein el que dijo que “locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Otros, en cambio, sostienen que no fue el físico alemán. Lo mismo da a los efectos de este texto. El punto es que el Gobierno, en materia de lucha contra la inflación se desvela una y otra vez por desmentir este axioma sobre el funcionamiento de las cosas.

Ayer anunció un paquete de medidas para contener la suba de precios. Sólo hay que recorrer el corpus de la comunicación oficial para internarse en un álbum de figuritas repetidas que empezaron hace no menos de 10 años y que terminaron con una inflación en los últimos 12 meses de 42,6% y mensual de 4,8%.

Hace horas, el Gobierno decidió que a aquel escuadrón de intendentes y organizaciones sociales que debían controlar los precios en las góndolas se sumen los inspectores de la AFIP. Innovación total. El manual indica que funcionarios de primer orden, ministros o secretarios de Estado, se saquen fotos con ceño fruncido y ropa informal en algún pasillo de supermercado. Pondrán cara de preocupación y dejarán salir esa mirada de solapada venganza contra la delincuencia de la remarcadora. Luego, encuadre, foto y a la red.

Luego de aumentar el ejército, viene el voluntarismo, el intervencionismo y todos los “ismos” habidos y por haber. “Garantizar el abastecimiento de la carne vacuna a precios accesibles y mejorar el funcionamiento del sector”, dice el comunicado. Vieja receta en sepia de controles al mercado de la carne. El próximo capítulo avanza sobre los originales “acuerdos sectoriales para una mayor previsibilidad de precios durante los próximos meses”. Asoma un acuerdo con los productores avícolas para que compren maíz a precio controlado. Innovación en estado puro.

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Los gladiadores contra la inflación tuvieron otra idea original: un acuerdo con proveedores de productos industriales a fin de sostener los precios vigentes a marzo hasta fin de año. Agregaron una cláusula de revisión trimestral. “Este acuerdo incluye a los sectores productores de insumos textiles, cueros, madera, celulosa y papel, plásticos, químicos, hierro y acero, caucho y aluminio, cartón y vidrio y cemento”, aclaran para dar certidumbre.

Podría este cronista listar una decena más de medidas que no le sorprenderían a ningún lector. Todas ellas han mostrado estrepitosos fracasos a lo largo de los últimos 10 años, al menos.

Pero es más fácil caminar por los pasillos y mirar el precio en la góndola de los alimentos que adentrarse en lo que sucede detrás de ellas, allí donde se genera el costo final. En ese territorio aparecerán las causas que muestran la palmaria mala praxis política de unos y otros para controlar la inflación. Mejor echarle la culpa a los empresarios y a los productores. Y fruncir el ceño para la foto.

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