Hace falta una agenda federal para lograr recuperación y crecimiento



El futuro de la Argentina encuentra en la agenda productiva federal muchas respuestas para superar los desafíos de la recuperación y del crecimiento.

En un contexto atravesado por una crisis sin precedentes por la pandemia de Covid-19 y sus consecuencias sociales y económicas, más temprano que tarde el país necesita poner en valor todos sus activos productivos.

La industria es un actor fundamental en todas las regiones del país en virtud de la inversión, la creación de empleo y la generación de cadenas de valor. Es a través de estas fortalezas que el sector productivo puede dar una respuesta federal que le permita a nuestra Argentina superar sus dilemas históricos. Pero para eso, resulta indispensable acordar una política de Estado que cruce desarrollo territorial con desarrollo productivo.

Es una tarea que exige una agenda de acuerdos de largo plazo, acuerdos sobre objetivos concretos, con una estrategia integral y sincera, que nos permita salir de la coyuntura y orientar los esfuerzos hacia el desarrollo productivo. Esa agenda debe tener al sector productivo como uno de los protagonistas de la recuperación y el crecimiento.

La industria representa en la Argentina el 20% del producto bruto interno (PBI). Desde ese lugar, aporta un tercio de la recaudación tributaria y concreta el 50 por ciento de las exportaciones del país. El sector productivo tiene a la diversidad como activo en sus empresas grandes, medianas y pequeñas. Todas ellas están interpeladas por un objetivo impostergable: potenciar el crecimiento de cada comunidad en la que desarrollan su actividad. En cada región, el progreso del sector productivo es el progreso de su región.

Esta pandemia dejó una conclusión clara: como país, nos urge el compromiso de hacer algo más y algo mejor de cara el futuro para solucionar problemas que arrastramos hace décadas.

Algo diferente a lo que hicimos históricamente: transformar la autocrítica en hechos. Buscar, entre todos, respuestas a interrogantes con los que este momento histórico interpela al país y al sector productivo.

Entre esos interrogantes que tenemos están los siguientes: cómo consolidamos una política industrial y tecnológica para el siglo XXI que nos saque del rol de meros espectadores; de qué manera transformamos el sistema tributario para que incentive la producción en lugar de penalizarla, que sea un sistema que promueva la inversión para el largo plazo y que nos permita exportar bienes con valor agregado a todo el mundo.

No hay tiempo para seguir postergando estos debates y estos acuerdos. Las oportunidades para que la Argentina pueda desarrollarse se agotan. Tenemos que consensuar las decisiones trascendentes de una agenda federal productiva para la recuperación y el crecimiento.

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