Futuros unicornios: las próximas compañías argentinas de más de US$1000 millones



Mariano Núñez Di Croce, de Onapsis

A casi veinte años de la primera ola, integrada por Mercado Libre, OLX, Globant y Despegar, la escena emprendedora local presenta cuatro nuevos casos de empresas con potencial para alcanzar ese tamaño; cuáles son los desafíos que enfrentan Ualá, Etermax, Satellogic y Onapsis

Las valuaciones de las compañías privadas en la escena emprendedora no son muy fiables. Solo basta recordar al reciente caso de WeWork: de valer US$17.000 millones a US$47.000 millones en poco tiempo, y de esa cumbre ficticia en pendiente hacia los US$12.000 millones. Y mientras el mundo emprendedor busca con casi hartazgo a sus unicornios -esas empresas con valuaciones superiores a los US$1000 millones-, la Argentina presenta algunos casos que, según confirmaron referentes de la escena startup local a LA NACION, pueden convertirse en no mucho tiempo en ese tipo de compañías.

Lejos quedaron los buenos años de Argentina en este aspecto, durante la primera década de los 2000, cuando llevó la delantera en América latina con cuatro: los ya demasiado citados Mercado Libre, OLX, Globant y Despegar; a los que en 2019 se sumó la compañía de autenticación Auth0.

De todas maneras, la Argentina presenta empresas jóvenes -todas ellas creadas hace diez años o menos- que son percibidas como la nueva generación de grandes empresas.

Onapsis. Guardianes de las corpos

No cualquier startup comienza con un primer cliente como el Ejército de los Estados Unidos. Pero la compañía de ciberseguridad Onapsis se acostumbró a esos nombres con el tiempo: fundada en 2009 por los argentinos Mariano Núñez Di Croce y Víctor Montero, hoy es referente en el mercado de soluciones que buscan evitar ataques a aplicaciones como SAP u Oracle, un segmento de US$7600 millones. Por estos días, la empresa ostenta 300 clientes, entre los cuales se presentan IBM, Microsoft o Verizon. “Estamos enfocados en el segmento de aquellas que facturan más de US$1000 millones anualmente”, dijo Núñez Di Croce, CEO de la firma. Tras comenzar en Argentina -aquí se ubica el 40% de sus 330 empleados-, Onapsis también posee oficinas en Alemania y Estados Unidos, desde donde el ejecutivo dirige las operaciones globales.

Si bien se ha enfocado en vender sus servicios a EE.UU. y Europa, durante 2020 Onapsis pondrá especial interés a su avanzada en Medio Oriente y Asia Pacífico. El próximo año también buscará realizar una nueva ronda de inversión, una D, que será de mayor tamaño que la C que logró en 2018, por US$31 millones; desde su fundación, Onapsis recibió fondos por US$63 millones. “El objetivo es acelerar más el crecimiento en marketing, ventas, investigación y desarrollo”, afirmó Núñez Di Croce, y agregó que la plantilla de empleados podría llegar a ser de 450.

Si bien el ejecutivo busca ser cauto con las declaraciones, sabe que Onapsis está cerca de una valuación superior a los US$1000 millones. “Creo que vamos a tender hacia esos valores en los próximos 24 meses, en base a la tasa de crecimiento y el nivel de facturación que estamos teniendo”, afirmó. Sin datos precisos de montos, sí deslizó que desde hace cinco años la compañía crece 80% en facturación anualmente, en dólares.

El año pasado Onapsis se dio el gusto de adquirir una compañía alemana del sector de ciberseguridad, Virtual Forge, para posicionarse más fuertemente en Europa. “No planeamos la compra, sobre todo porque era una empresa alemana que había empezado antes que nosotros. El resultado fue muy complementario”, opinó Núñez Di Croce. Pero, a pesar de la expansión global, Onapsis no deja de mirar Argentina. “Desde aquí estamos haciendo algo único: la empresa global más grande que se dedica a solucionar este problema de ciberseguridad”, afirmó el CEO, y agregó que, si tuviera los mismos costos salariales que Estados Unidos, aún así seguiría con la operación local. “En el país hay un pool de talento super interesante en ciberseguridad”, dijo.

A futuro, Núñez di Croce piensa en una posible salida a la bolsa, con fecha desconocida. “Estamos diseñando la empresa con la oferta pública en mente”, opinó. Las posibles iniciales, $ONAS, están libres. Hasta el momento.

Etermax. Una empresa que no está jugando

Máximo Cavazzani, de Etermax

Etermax es un bicho raro dentro del mundo emprendedor. Máximo Cavazzani, su creador, logró una empresa ahora valuada en US$500 millones sin ir nunca a un fondo de capital de riesgo, mayormente utilizados para startups. Enfocada en el desarrollo de videojuegos, presenta otras particularidades que la hacen distinta al resto: es rentable desde hace 10 años y su margen normalizado del negocio ronda el 25%. Etermax comenzó su exitosa peripecia tras la aparición de Apalabrados, juego que fue furor primo en España, antes de ratificar que la epopeya no había sido casualidad: su segundo hit, Preguntados, superó los 500 millones de descargas a nivel mundial, con un promedio de 150 millones de usuarios activos anuales y liderando rankings de juegos de trivia en 125 países.

La compañía posee más de 350 empleados distribuidos en cuatro oficinas: dos en Buenos Aires, una en Montevideo y otra en Berlín, mientras que en México y San Pablo cuenta con representaciones comerciales. “Nuestra idea es abrir otra oficina dentro de la Argentina o el Cono Sur, sumando talentos”, dijo el emprendedor. Pero la compañía no es solo creadora de juegos. También está presente en el nicho de la publicidad para monetizarlos, ya sea para Etermax como para terceros, como Rovio -creadora de Angry Birds- o Sega. Mientras tanto, la firma desarrolla su segmento de inteligencia artificial, y en enero adquirió Cognitiva, compañía del sector que poco a poco es absorbida bajo el nombre Etermax Labs.

La valuación de Etermax es difícil de indicar, sabe Cavazzani, debido a que no se financió con inversores que, para hacerlo, ponen un número. No obstante, el dato de US$500 millones es confirmado por otros consultados de la escena emprendedora. “Si me preguntan a mí, es mucho más”, comentó Cavazzani.

El fundador se reconoce como alguien de la vieja escuela, en la que los empresarios no recurrían a dar parte de su equity para apalancar el crecimiento. Pero tal proceso tuvo sus beneficios: mientras miles de emprendedores luchan por no diluirse, hoy es socio mayoritario del capital, mientras que las acciones restantes están en manos de un socio.

Sin necesitar inversiones, Cavazzani está abierto a escuchar ofertas, tanto de venta minoritaria como mayoritaria, aunque no las esté buscando. Al fin y al cabo propuestas no le faltan. “Todo el tiempo nos quieren comprar”, dijo, al explicar que, como pez mediano, es apetecible en un cardumen de empresas de videojuegos que busca consolidarse.

Para Cavazzani, el mercado donde opera es algo parecido al lejano oeste, donde todo cambia todo el tiempo. Aunque piensa que Etermax encontró su lugar. “Es muy difícil hacer un juego de trivia hoy, porque saben que tenemos el nicho”, dijo. Con cinco juegos activos, la compañía planea lanzar al mercado en 2020 otras seis propuestas, aunque el emprendedor, al parecer, sabe que será difícil replicar el éxito anterior. “Si logramos hacer juegos que sean el 20% de eso…”, dijo. El tiempo mostrará si el conocido refrán de que no hay dos sin tres, en este caso, se cumplirá.

Satellogic. Hasta el infinito y más allá

Emiliano Kargieman, de Satellogic

El negocio de Satellogic no es de esta tierra, aunque sus retornos sí. Pensada por Emiliano Kargieman, la compañía busca llenar el espacio con satélites que capten información -como imágenes o datos sobre suelos o superficies- luego comercializada a distintos clientes. La empresa, creada en 2010, ya posee ocho satélites en órbita y espera un 2020 con movimientos: planea lanzar otros 16 satélites, luego de que este año se retrasaran dos lanzamientos. “Fue el primer año que no lo hicimos desde 2013”, lamentó el emprendedor.

Pero no fue un mal año para Satellogic, que anunció un acuerdo de US$38 millones con Abdas, una firma china de datos, para proveerle una constelación exclusiva en la provincia de Henan.

Durante 2020 Satellogic pondrá especial atención a traccionar una mayor cantidad de clientes para constelaciones dedicadas. “Sobre todo a gobiernos nacionales o provinciales. Eso les permite a países o regiones operar un conjunto de nuestros satélites como si fueran propios”, dijo Kargieman, y añadió que en la empresa aguardan firmar el año próximo entre dos o tres acuerdos de ese tipo.

Entre otros fenómenos, el crecimiento de la fuerza comercial, explicó Kargieman, podría permitir que la compañía alcanzara ingresos positivos -cerrar 2020 con US$25 millones en facturación y contratos por US$250 millones-, en una industria con uso de capital muy intensivo: a pesar de que Satellogic se maneje con costos 100 veces menores a los de otros jugadores del sector, cada satélite que lanza ronda entre US$250.000 y US$1 millón.

La compañía posee una operación en la Argentina, otra en Uruguay -en Zonamérica, que opera bajo el régimen de ley de Zonas Francas-, una oficina en Barcelona, un equipo de desarrollo de software en Tel Aviv, Israel, y otras dos oficinas comerciales y de marketing en Beijing y San Francisco.

Para Kargieman, ninguna otra compañía del sector ha logrado dar el salto de brindar servicios a clientes, debido a lo costosa que es la información satelital. “Es un momento interesante para la industria. Estamos validando lo que hicimos con nuestra tecnología. Tenemos una oportunidad única”, auguró, sabiendo que los pasos fundamentales ya fueron dados”.

Ualá. Democratizando la banca

Pierpaolo Barbieri, de Ualá

Ualá fue la compañía que captó la primera inversión (US$150 millones) argentina de Softbank, el gigante tecnológico japonés que en marzo anunció un fondo de US$5000 millones dedicado a América Latina. Algo habrán visto: el emprendedor Pierpaolo Barbieri creó una fintech que en solo dos años de vida ya entregó 1,4 millones de tarjetas prepagas (una cantidad que buscará duplicar en 18 meses). Pero hasta antes de esta ronda Ualá no era desconocida para inversores conocidos de peso, como la holding china Tencent -había invertido en marzo un monto desconocido-, Goldman Sachs -lideró una ronda de US$34 millones en 2018- o el grupo Soros, donde Barbieri ya había trabajado.

A futuro, el fundador de Ualá niega que la compañía tenga planes concretos de ampliar sus horizontes fuera de la Argentina, a pesar de que inversores consultados den por sentado que US$150 millones solamente destinados a la plaza local sean demasiados. En marzo la fintech contrató al ejecutivo mexicano Ricardo Olmos, quien hasta ese mes manejaba la operación mexicana de Lifit, una plataforma de último milla.

“La idea es llegar a ser el marketplace líder de servicios financieros”, dijo Barbieri, con la idea de integrar servicios de jugadores existentes. Al sector bancario lo caracteriza como “caro y poco competitivo”, y celebra la existencia de Mercado Libre, Wilobank, Brubank o Naranja X.

Tras la ronda de US$150 millones, Barbieri no da ningún indicio de cuál es la valuación que tuvo la compañía en esa serie. “No somos unicornios y no nos obsesiona el número. La valuación es secundaria”, dijo, y agregó: “El mercado ha cambiado en los últimos meses: los inversores quieren ver cómo es tu plan, si es sustentable”.

La compañía baraja su estrategia en tres sectores: el pago de servicios, las inversiones mediante la aplicación y los créditos. En este último caso, Ualá busca expandir la base de clientes tras ya contar con 1500, mientras que en noviembre lanzó su fondo común de inversiones, que en dos semanas logró 130.000 usuarios y $100 millones bajo gestión.

La compañía cierra este año con más de 190 empleados, lejos de los 61 del año anterior, distribuidos en su oficina de Buenos Aires y remotamente en Córdoba y Rosario. Barbieri, por su parte, se jacta de la abundancia en tiempos de escasez: posee más de 40 búsquedas de puestos abiertas y el plan de contratar 500 personas para 2020. Fondos para eso no le faltarán.

Vecino poderoso

La ventaja que supo sacara nivel regional la Argentina en materia de generación de startups superexitosasa principios de los 2000se perdió en el último tiempo frente al avance brasileño. Y en apenas un año y medio el socio mayordel Mercosur vivió el surgimiento de más de diez unicornios.

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