Fusión sobre ruedas: Peugeot y Fiat se unen pensado en verde



La alianza dará lugaral cuarto grupo automotriz del mundo; buscan avanzar hacia una movilidad limpiay segura

Esta vez las negociaciones fueron viento en popa, sin sobresaltos ni sorpresas de última hora. Y el “sí, quiero” fue rápido. Fiat Chrysler y PSA firmaron hace diez días un “acuerdo de acercamiento vinculante” que llevará a su fusión al 50% y su transformación en el cuarto grupo mundial automovilístico, según anunciaron las compañías en un comunicado conjunto. La unión se explica por la necesidad de adaptarse al cambio tecnológico que revolucionará el automóvil. Carlos Tavares, presidente de PSA, fabricante de Peugeot, Citroën y Opel, dijo que la fusión se encamina hacia “la transición a un mundo de movilidad limpia, segura y sostenible”.

La fusión total no se completará hasta dentro de doce o quince meses, pero los objetivos ya están trazados. Las compañías automotrices confirmaron por primera vez que estaban negociando su fusión a finales de octubre, tras el fracaso del acercamiento entre la ítalo-americana Fiat-Chrysler (FCA) y la también francesa Renault.

Nuevo escenario

El movimiento trata de responder a un sector cambiante, en el que las empresas deben adaptarse a los nuevos tiempos de vehículos eléctricos, autónomos y digitalización, un nuevo entorno que supone un reto mayúsculo para los que quieran sobrevivir.

El presidente de Fiat-Chrysler y futuro presidente del nuevo grupo PSA-FCA, John Elkann, dijo que la compañía resultante será pionera en movilidad sostenible.

“En la vida de cada gran empresa y de su gente algunos acontecimientos son inmediatamente reconocibles como hitos destinados a entrar en la historia. Para FCA, el acuerdo que acabamos de firmar con Groupe PSA es uno de estos”, dijo en una carta a los empleados recogida por la agencia Efe.

“La nueva entidad tendrá el liderazgo, los recursos y el tamaño que le permitirán estar en la primera línea de la nueva era de la movilidad duradera”, subraya el comunicado conjunto. Con la unión de fuerzas, la nueva entidad confía en asentarse cómodamente en sus mercados “clave” -Europa, Norteamérica y América Latina- y, a la par, “redefinir la estrategia en las otras regiones”. Sin embargo, su presencia en China sigue siendo limitada.

Con una venta anual de 8,7 millones de vehículos, la nueva entidad será el cuarto constructor mundial de automóviles en volumen, por detrás del Grupo Volkswagen, la alianza Renault-Nissan y Toyota, según datos recogidos por Statista.

Será además la tercera en volumen de negocios, aseguran FCA y PSA, con casi 170.000 millones de euros de ingresos por ventas de las marcas de las dos compañías: Fiat, Alfa Romeo, Chrysler, Citroën, Dodge, DS, Jeep, Lancia, Maserati, Opel, Peugeot y Vauxhall. Las empresas calculan un resultado de explotación de más de 11.000 millones de euros, con un margen operativo de 6,6%. Fiat-Chrysler y PSA emplean a más de 400.000 personas en todo el mundo.

Los responsables de la fusión esperan que esta genere unas “sinergias” que permitirán el ahorro de 3700 millones de euros “sin el cierre de ninguna fábrica ligado a esta transacción”. Sin embargo, tienen una capacidad de producción de 14 millones de vehículos y solo fabrican 8,7 millones de unidades al año.

“La fusión busca una posición más fuerte en la industria del automóvil en momentos en que buscamos consolidar la transición hacia una movilidad limpia, segura y duradera”, dijo el presidente de PSA, Carlos Tavares. Tal como se había anunciado en octubre, el portugués será el director general durante los primeros cinco años del nuevo grupo, que tendrá sede holandesa y cotizará en las Bolsas de París, Milán y Nueva York. Tavares también formará parte del consejo de administración de 11 miembros que presidirá John Elkann, actual cabeza del grupo ítalo-americano como heredero de la familia fundadora de Fiat, los Agnelli.

Dudas por resolver

A pesar del visto bueno generalizado a la operación, todavía quedan dudas por resolver, apunta Les Echos.El diario económico francés destaca que no se habla de qué pasará en materia de gobernanza cuando pasen los cinco años previstos de mandato de Tavares ni, tampoco, “la forma en que se tratarán las espadas de Damocles jurídicas que planean sobre FCA por parte del fisco italiano o de la competencia estadounidense General Motors”.

El gigante norteamericano presentó a finales de noviembre una demanda por corrupción contra Fiat-Chrysler por un “patrón de corrupción de varios años que FCA usó para quebrantar la integridad del proceso de negociación colectiva y causar daños sustanciales a GM”, según la compañía demandante.

Advertencia

La operación cuenta con la aprobación del gobierno francés. El acuerdo es “una muy buena noticia para Francia, para Europa y para la industria”, dijo el ministro de Economía, Bruno Le Maire, No obstante, advirtió, el Estado francés, accionista de PSA, seguirá “vigilante” para que se cumplan los compromisos en materia de “preservación de la huella industrial en Francia”.

Diario El País

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