Finanzas: ganan terreno los fondos comunes y los activos que se ajustan por CER


Los mercados parecen estar “anestesiados” con los datos de contagio de Covid; ahora están en la mira de los inversores las próximas elecciones, el índice de inflación y la política cambiaria. A continuación, un panorama del mundo de las finanzas y del comportamiento de diferentes instrumentos de inversión.

La semana que pasó estuvo signada por una nueva aceleración del ritmo de contagios de Covid-19, aunque el mercado local parecería estar ya “anestesiado” con este tema. Las preocupaciones de los inversores, descartado un acuerdo en el corto plazo con el FMI, se vuelcan al escenario político y a la configuración de las listas para las elecciones de octubre. En tanto, el riesgo país se mantiene por encima de los 1600 puntos, con las tires de la curva soberana en dólares que no bajan de 20% promedio y un mercado accionario local que no podrá despegar. Los nuevos flujos siguen volcándose a las opciones en pesos, donde el interés por el ajuste CER pareciera seguir llevando la delantera por sobre los instrumentos dólar linked, que fueron la gran estrella del segundo semestre de 2020.

La manera más fácil de exponerse a riesgo local y de manera diversificada es hacerlo por medio de los fondos comunes de inversión. Los FCI siguen ganando terreno en las carteras de los inversores; cerraron marzo con un patrimonio neto que supera los $2,2 billones, con un 6% de crecimiento en lo que va del mes y un 19% desde el primer día del año. En cuanto a rendimientos, los fondos T+0 sufrieron las nuevas regulaciones del Banco Central, que presionaron sobre las tasas de las cuentas remuneradas, e incluso sobre las cauciones. Hoy las TNA retroceden al 30%, en promedio. En busca de mayores retornos, otra opción está en los fondos de renta fija T+1; los más conservadores ofrecen tires de entre 33% y 35%, y los más agresivos podrían alcanzar rendimientos del 39% y 40%.

Si analizamos la coyuntura actual, y los datos macro, la inflación parece no tener ancla (al menos por los próximos meses). Más allá de los ruidos de principios de marzo, es importante monitorear la composición de la deuda local (donde los instrumentos con ajuste CER comienzan a tener bastante peso) y, en función de ello, también el desarrollo de las nuevas licitaciones del Tesoro (y el interés por las mismas). El dilema estará en qué parte de la curva posicionarse. Para perfiles más conservadores, la parte corta de la curva ha mostrado ser lo más defensivo ante las correcciones del mercado. Pero, por su parte, el tramo medio/largo de la curva, con tires reales de entre 5% y 10%, todavía tiene un camino por recorrer ante una mayor compresión de spreads.

La dinámica cambiaria ha ido erosionando el interés por el ajuste dólar linked. Eso es producto de un crawling-peg muy pisado por el Banco Central. Esto no solo pudo verse reflejado en las cotizaciones (hoy los bonos soberanos rinden un 5%/10% por encima de la evolución del tipo de cambio, cuando en enero operaban en tires negativas), sino también en la salida de flujos hacia otros papeles –los FCI en marzo sufrieron rescates récord por $31.000 millones–. Más allá del corto plazo, el atractivo por este ajuste se mantiene e incluso muchos consideran los precios actuales como un punto interesante de entrada. La cuestión estará en definir a través de qué instrumentos. Según el perfil del inversor, puede ser mediante deuda corporativa, soberana o, incluso, a partir del armado de sintéticos.

Otra herramienta que gana terreno en las carteras a pesar del riesgo inherente (por ser un activo de renta fija), son los Cedears. Es una tendencia acompañada no solo por la buena performance del equity internacional, sino también por las cualidades del instrumento en sí, que permite diversificar una cartera por fuera del riesgo local y puede ser operado en pesos. Como buen dato para este mercado, los analistas prevén una suba en las ganancias por acción del S&P500, para el primer trimestre, de 6% (de US$37,6 a US$39,9). Los buenos pronósticos se replican a lo largo de todo 2021 –se estima un aumento de 5% para el año–, principalmente debido a una mirada más optimista respecto de la recuperación económica (y sanitaria) de los Estados Unidos.

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