Finanzas: con activos locales en retroceso, los inversores siguen a la espera de señales de la política



Las negociaciones con el FMI es uno de los temas que los inversores tienen bajo la lupa Fuente: AP

Los activos financieros locales continúan retrocediendo, en un marco de expectativas deterioradas en relación a la situación fiscal, monetaria y cambiaria que enfrenta la Argentina. Hacia adelante, para que se produzca un cambio de tendencia serán necesarias señales políticas tanto respecto de lo económico como de lo institucional. En lo externo, con los índices accionarios cerca de máximos, se espera que las acciones sigan siendo favorecidas por la emisión monetaria.

Bonos que no recuperan terreno

Los bonos soberanos en dólares no logran recuperar terreno. Las expectativas negativas mantienen a los títulos con rendimientos cercanos al 16/17%, muy por encima del resto de los países emergentes “High Yield”, con calificaciones de riesgo similares (como Ecuador y Angola, que rinden 14% y 8%, respectivamente). Los drivers a seguir en el corto plazo se basan en las negociaciones con el FMI (por US$44.000 millones) y en la magnitud de la recuperación económica del año entrante. En la última semana se rumoreó que el acuerdo con el Fondo se podría postergar hasta 2022. Es difícil creer que esto ocurra, por el vencimiento de mayo del Club de París, por US$2200 millones y por los pagos restantes a organismos internacionales este año, por US$6000 millones.

Pero también se entiende que, más allá del análisis de las variables económicas/financieras, juegan un papel relevante las políticas (más aún en un año electoral). Ahora bien, un escenario que implique un acuerdo con el FMI -que pueda mejorar las expectativas de un reordenamiento de los desequilibrios- podría generar subas en los precios de los bonos. De todos modos, la volatilidad no desaparecerá, porque el acuerdo es necesario pero no suficiente para despejar el escenario.

Sigue el castigo para acciones argentinas

Respecto de las acciones, con mucha volatilidad de por medio hubo importantes caídas a lo largo de la semana. Luego de ciertas señales políticas que no fueron bien percibidas por el mercado (YPF, más nuevas regulaciones), el Merval retrocedió un 3% (o un 4,5% si la medición se hace en dólares). El índice accionario ya acumula caídas del 4,5% en el primer mes del año -o del 10% en dólares, como producto de la suba de la “brecha”-. Está claro que antes de poder observar un rebote sostenido en los papeles, va a ser necesario reducir la tasa de descuento de las compañías, lo que sucedería luego de una caída del riesgo país. Esto, lógicamente, cuando se despeje el escenario, de la mano de una mayor estabilidad política.

Los Cedear siguen en las preferencias de los inversores que buscan diversificar posiciones del riesgo local. Representan el 63% del volumen operado en renta variable, con mayor concentración en las empresas tecnológicas (como Apple, Mercado Libre y Tesla). Dentro de estos títulos, más allá de los papeles vinculados a activos norteamericanos, hay diversas opciones de países como China y Brasil, y ADR argentinos. Los Cedear están siendo beneficiados tanto por las subas de Wall Street, como por el rally de emergentes en los últimos meses.

Paz cambiaria y desafío monetario 2021

La brecha alcanza niveles promedio del 70/72%, mientras que el dólar divisa ($149) se va separando del llamado dólar MEP ($147), alcanzando un “canje” del 2%. Así, estos valores, con subas semanales del 1/1.5%, se van acercando lentamente a la cotización del solidario, en torno a los $151. En tanto, el tipo de cambio oficial continúa devaluándose a un ritmo mensual del 3,9%, muy cerca de la inflación esperada del 4% y con una aceleración respecto del ritmo de semanas atrás. Al mismo tiempo, el Banco Central vuelve a aparecer en el MULC vendiendo divisas, aunque se lo vio presente operando en ambas puntas en la última semana.

También se observó una mayor liquidación de granos en enero (US$1640 millones en los primeros 14 días hábiles vs US$1132 millones en igual período de diciembre), que compensa la demanda de dólares. La demanda de pesos sigue estable, aunque por causas transitorias, como la acumulación de pesos para ganancias de las empresas, o una menor capacidad de ahorro en las familias. Con escasas reservas y un balance comercial que se sigue comprimiendo en un contexto en el que los importadores buscan adelantar pagos, el Gobierno buscará mantener la paz cambiaria hasta el segundo trimestre. Hasta ahora, lo está logrando.

El efecto de los estímulos fiscales

Nuevamente, Wall Street alcanzó máximos históricos con el S&P500 operando cerca de los 3850 puntos. Mientras tanto, se empiezan a ver subas significativas de tasas, con los bonos del tesoro de Estados Unidos a 10 años acercándose al 1,10%. De todos modos, las tasas reales continúan en terreno negativo, asumiendo que las expectativas de inflación futura superan el 2%, luego de los enormes estímulos fiscales observados y esperados. De hecho, los bajos rendimientos desincentivan las inversiones en renta fija y favorecen al equity. Asumiendo la necesidad de financiamiento en Estados Unidos en el corto plazo, un incremento de tasas de la Reserva Federal elevaría el costo de la deuda del país, complicando el financiamiento en un contexto de déficit gemelos. No se cree que eso vaya a suceder.

En tanto, es una realidad que la excesiva emisión monetaria de la Fed afecta al resto de los mercados. Al igual que en la crisis subprime, el QE reflaciona commodities y genera mayor entrada de divisas en emergentes. Esto ayuda a apreciar las monedas de esas economías, afectando la competitividad. En este marco, los respectivos bancos centrales podrán salir a emitir para cubrir esa sobreoferta de divisas.

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