Éxodo multinacional. Solo los empresarios argentinos ven negocios en el país


A río revuelto, ganancia del pescador. Este dicho popular bien puede aplicarse hoy al movimiento de adquisiciones y fusiones que tiene como protagonistas a grupos económicos locales que, en medio de la pandemia, buscan diversificar sus negocios mediante la compra de empresas y, al mismo tiempo, dar un destino a su exceso de pesos.

Con los sectores de retail, consumo y tecnología a la cabeza, y con nombres como los de Francisco De Narváez, Daniel Vila y Globant, entre otros, se empieza a ver en el país algo parecido a lo que sucedió luego de la crisis económica de 2001. El contexto de incertidumbre que concluye con la salida de algunas multinacionales y con la necesidad de vender de ciertas compañías más pequeñas, crea la oportunidad para que grupos con “espalda financiera” puedan comprar y ocupar ese lugar.

En un momento en que muchas multinacionales avanzan con sus planes para retirarse de la Argentina como producto de una combinación de factores (mal clima inversor, una economía que no crece hace una década, desinversiones estratégicas en la región), a la hora de buscar un comprador los únicos candidatos que aparecen son jugadores locales.

Este esquema se repitió en las contadas operaciones importantes de compras de empresas que se registraron en el último año. Cuando Walmart anunció su decisión de retirarse del país, no hubo ninguna cadena internacional interesada en quedarse con el negocio y todas las empresas que presentaron alguna oferta -desde Alfredo Coto y fondo Inverlat (dueño de Havanna) hasta el grupo De Narváez, que finalmente terminó cerrando la compra- eran de capitales nacionales.

Algo parecido pasó con la cadena de electrodomésticos Garbarino. El empresario local Carlos Rosales -titular de la aseguradora Prof- le ganó la pulseada a otro jugador de cabotaje como Covelia -vinculada a Hugo Moyano-. Los otros dos grandes deals de 2020 también estuvieron protagonizados por empresas argentinas: Globant comprando al Grupo ASSA (gA) y Edenor pasando a manos de un consorcio liderado por Daniel Vila y José Luis Manzano. A esta lista además hay que agregar a la planta de celulares que tenía la multinacional Brightstar en Tierra del Fuego, que a fines de 2020 fue adquirida por Mirgor, la compañía controlada por Nicolás Caputo.

En más de un sentido el panorama se asemeja al que se vivió en 2002. Cuando la Argentina empezaba a emerger de una de sus peores crisis, existía un temor generalizado de que los devaluadísimos activos locales derivarán en una ola de compra de empresas argentinas por parte de las multinacionales. Pero en los hechos lo que pasó fue que excepto algunas compañías brasileñas -como Petrobras que se quedó con Perez Companc o Brahma que compró Quilmes-, las multis no se dejaron tentar por los precios en dólares de oferta de las empresas locales y los únicos que se animaron a incursionar en un mercado golpeado como el argentino fueron los empresarios locales.

La cadena de electrodomésticos Garbarino es otra de las empresas que se vendió a un empresario nacional, como Carlos Rosalesarchivo

Juan Procaccini, socio de PwC Argentina a cargo de la práctica de Deals y Plataforma de Asesoramiento de Negocios, comenta que se ve cierto movimiento en el área de fusiones y adquisiciones, liderada por grupos económicos locales, que buscan aprovechar estas oportunidades a valuaciones atractivas para diversificarse en nuevos sectores o crecer en ciertas áreas integrándolas a sus negocios existentes. “También otro disparador es el excedente de pesos de varias compañías locales, donde al no poder atesorar divisas, definen invertir en activos que protejan sus pesos contra la inflación y una eventual devaluación de la moneda”, agrega.

Es que, según explica Procaccini, como consecuencia del fuerte impacto en el consumo y la caída del crecimiento en 2020, muchas compañías están sufriendo financieramente. “Varias, sobre todo las internacionales, han decidido cerrar sus operaciones en la Argentina por falta de visibilidad y dificultades para proyectar un escenario mejor. Otras están subsistiendo con mínimo capital de trabajo, cada vez más endeudadas y con un modelo de negocio que precisa de adaptación para la nueva realidad”, señala el especialista.

Valeriano Guevara Lynch, managing partner del estudio jurídico Allende & Brea, opina que lo mismo pasó luego de 2001 y vislumbra que seguirá sucediendo el año que viene. “Las empresas multinacionales se terminan cansando de las pérdidas de sus negocios en la Argentina y abandonan en manos de empresarios nacionales que pueden manejarse mejor en la coyuntura local y que además compran a precios muy bajos, con lo cual esperan alguna ganancia por el descuento en el precio de entrada”, señala.

Marcos Bazán, socio líder de Asesoría de Deloitte Marketplace Cono Sur, afirma que hay movimiento en fusiones y adquisiciones, y que este es mayor al que se imaginaba a mediados del año pasado. “Hubo grupos locales que hicieron adquisiciones en los últimos 12 meses, buscando diversificar sus negocios y, en algunos casos, lo han hecho a muy buenos precios”, confirma el especialista.

Según Bazán, estas operaciones se dieron más en el sector del retail y del consumo masivo, donde algunas multinacionales decidieron dejar su operación en el país o directamente en el Cono Sur y entonces aparecieron grupos locales que siempre son los candidatos naturales a hacer este tipo de adquisiciones, como ocurre en el resto de los países.

No es casual que sean retail y consumo los sectores donde más se produce este fenómeno, puesto que atraviesan desde hace dos años una crisis de transformación muy grande y que debieron modificar su modalidad física y reemplazarla por la virtual. “Por eso, aquellas empresas que tardaron en darse cuenta o no fueron suficientemente flexibles sufrieron grandes pérdidas hasta que finalmente pudieron vender”, cuenta Bazán.

Si bien este tipo de operaciones muchas veces es visto como un síntoma de buena salud de una economía y como el signo de que hay inversión, Procaccini advierte que para poder estimular inversiones, más allá de mejorar la situación política del actual gobierno, la Argentina precisa brindar claridad y certidumbre sobre su plan macroeconómico. “Eso incluye sincerar su posición frente al déficit (subsidios, planes sociales, ayuda por Covid, etc.), clarificar su objetivo en la renegociación con el FMI y Club de París, implementar medidas creíbles para controlar la inflación y el tipo de cambio, y plantear planes y reformas que permitan activar con fuerza el crecimiento de la economía”, detalla.

En tanto, con algunos matices en cuanto a su causa, en el mundo también se produce una aceleración de las fusiones y adquisiciones. En un informe de PwC, titulado precisamente “Tendencias globales de la industria de fusiones y adquisiciones”, se aproxima una competencia feroz en este sentido, que obligará a las compañías a estar muy atentas para no perderse la oportunidad.

La planta en Tierra del Fuego de la multinacional Brightstar pasó a manos de la firma local Mirgor, de empresario Nicolás Caputoarchivo

Según el informe de PwC, las empresas que anticipan las consecuencias económicas de la pandemia mundial de coronavirus tienen un cofre de guerra acumulado de más de 7,6 billones de dólares en efectivo y valores negociables, y las tasas de interés se mantienen en mínimos históricos.

“La demanda acumulada puede surgir a medida que la disponibilidad de vacunas aumente la trifecta de la confianza de los directores ejecutivos, los inversores y los consumidores. Para las empresas que enfrentan dificultades inminentes, la consolidación puede ser inevitable. Para otros, la negociación puede ser la mejor y más rápida forma de llenar vacíos urgentes en las habilidades, recursos y tecnologías que necesitan para crear valor en el futuro”, se concluye en el análisis citado.

Brian Levy, líder de industria de acuerdos globales y socio de PwC, afirma que el Covid-19 les dio a las empresas una visión poco común de su futuro, y a muchas no les gustó lo que vieron. “La aceleración de la digitalización y transformación de sus negocios se convirtió instantáneamente en una prioridad máxima, y las fusiones y adquisiciones fueron la forma más rápida de lograrlo, creando un panorama altamente competitivo para los acuerdos adecuados”, dice.

Tal como se concluye en el estudio mencionado, las redefiniciones de la cartera continúan impulsando la actividad de fusiones y adquisiciones, y los grandes minoristas y las empresas de bienes de consumo de rápido movimiento muestran resiliencia y se centran en las estrategias de creación de valor. “La negociación continúa a través de una combinación de adquisiciones en categorías, canales y mercados en crecimiento o mediante desinversiones de componentes comerciales no esenciales y salidas planificadas de mercados no estratégicos”, se subraya.

Asimismo, se espera que los altos niveles de liquidez hasta 2021 continúen impulsando la actividad de fusiones y adquisiciones, las asociaciones y colaboraciones, un mayor número de OPI (oferta pública inicial) y un aumento en la actividad impulsada por la reestructuración en los mercados de consumo.

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