Este Gobierno, en salud, no cura sino que “enferma”



La cuestión no es si los hospitales públicos, las obras sociales y las empresas de medicina prepaga, tienen problemas, sino si este Gobierno, repito, este Gobierno, está en condiciones de solucionarlos o de agravarlos.

Tengo 77 años y por consiguiente integro el selecto “club” de los adultos mayores. ¿Qué escuché hasta ahora sobre las vacunas? Que las que aprobó la Anmat no estarán disponibles en nuestro país; que están estudiando si las vacunas rusas que llegaron, en vez de aplicarse las dos dosis a las mismas personas, se aplicarán a diferentes seres humanos; que algunos compatriotas viajan al exterior para vacunarse. ¿Cuánto tiempo falta para que aparezcan de contrabando?

En este contexto, que alguien en el Gobierno esté pensando en “reformar el sistema de salud”, resulta más que preocupante. Por favor, periodistas y analistas, no sean parte del problema; no comiencen afirmando que el sistema de salud presenta falencias, no sea cosa de que alguien piense que están pagados por el sector privado o los sindicatos. Porque la cuestión en la Argentina 2021 no está en las falencias que presenta la actual estructura del sistema de salud, sino en lo que puede ocurrir si las autoridades meten a todo el mundo en la misma bolsa. A propósito: notable cantidad de dirigentes políticos, después de despotricar contra la medicina prepaga, cuando les llega la hora se atienden en entidades privadas.

El Covid-19 les planteó problemas adicionales a los hospitales públicos, privados y sindicales. Aumentaron los costos operativos, les metieron presión a los médicos, las enfermeras, etc., y en el caso de las obras sociales y la medicina prepaga, encima redujeron sus ingresos, por menor cantidad de aportantes y retraso en la actualización de las cuotas. Ya bastantes problemas tiene el sector con esos problemas para que encima tenga que vivir con una espada de Damocles.

Mientras llega la vacuna, la lucha contra el Covid-19 -que no puede aflojar, dado el número de infectados y fallecidos- no tiene más remedio que centrarse en el uso de barbijos, alcohol en gel, distancia social, restricciones horarias, etc. El “juego del Gran Bonete” que están practicando las autoridades es más que peligroso. Ahora es cuando las necesitamos hablando claro, dando el ejemplo, etc.

Perdón por la vehemencia, pero estoy convencido de que, en materia de salud, la acción estatal puede curar, pero a veces “enferma”.

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