Energía: Cristina Kirchner avanza con más control del sector y le quita poder a Guzmán


La vicepresidenta Cristina Kirchner siempre tuvo interés en el sector energético. Quienes la tratan seguido señalan que está convencida de que Mauricio Macri perdió las elecciones por los aumentos tarifarios del exministro Juan José Aranguren. Es por eso que su postura sobre una corrección tarifaria es inflexible, a pesar de que a YPF le permite subir los precios de los combustibles una vez al mes. “La nafta la usan los burgueses, no el pueblo”, es el pensamiento detrás.

La petrolera con control estatal, además, necesita de ingresos para invertir en producción de gas y petróleo, y en la refacción de nuevas estaciones de servicio.

Por eso la expresidenta se enfureció cuando sintió que la operaban por los medios, luego de que el Ministerio de Economía y Presidencia dejaran trascender que se le había pedido la renuncia al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, por “incompetencia”.

Basualdo responde directamente a la vicepresidenta, es su representante en el tema tarifas, junto con Federico Bernal, interventor en el Enargas.

“Es una operación cuando decís algo que no podés hacer. Y por poco que se la conozca a Cristina, todos saben que lo único que no soporta es que la operen por los medios”, dice un consultor energético que conoce hace años el sector y a los funcionarios actuales.

Por ahora, Basualdo sigue en su cargo, por más que un sector del oficialismo insista en que está despedido. Una alternativa que se baraja en el ala cristinista del Gobierno es darle ministerio propio a Energía, como tenía hasta 2018, cuando el expresidente Macri lo bajó a Secretaría. Esto sería un golpe duro para el ministro de Economía, Martín Guzmán, que recién se había empoderado con esta cartera en octubre pasado, cuando salió del área de Matías Kulfas, en Desarrollo Productivo. “La vendetta è un piatto che si mangia freddo”, repiten cerca de la vicepresidenta.

De todos modos, en Casa de Gobierno lo desmintieron: “es imposible”, señalaron ante la consulta de LA NACION.

Cristina Kirchner siempre estuvo muy involucrada en el área energéticaArchivo

De confirmarse esta alternativa, será aún más difícil la tarea de Guzmán en la gira con el Presidente por Europa. El ministro busca cerrar un preacuerdo con el FMI, que le permita posponer el vencimiento de US$2300 millones con el Club de París. Para ello, se comprometió a bajar el déficit fiscal. Una de las formas de hacerlo es lograr que los subsidios a la energía dejen de crecer, como ocurre cada vez que la moneda se devalúa y las tarifas sigue igual.

El aumento de 9% confirmado en las boletas eléctricas de Edenor y Edesur y la suba de 6% anunciada por Bernal (pero todavía no oficializada) para las tarifas de gas no aliviarán el costo fiscal en energía del Tesoro, ya que esos incrementos están destinados completamente al componente distribución: es decir, a mejorarle los ingresos a las empresas distribuidoras (en gas, Metrogas, Naturgy y Camuzzi, entre otras), que hace dos años están congelados. Para los grandes consumidores residenciales de gas habría aumentos superiores al 25%, según confirmaron en la Secretaría de Energía.

En cambio, sí hubo un alivio fiscal con los incrementos de electricidad de entre 55 y 75% para las industrias y los comercios (los que consumen más de 300 kW y le compran a las distribuidoras), que le permitió a Economía ahorrar aproximadamente $35.000 millones.

“Esta forma de gobernar no funciona. Es una mezcolanza porque el Presidente no tiene gente propia en Energía. Solo pudo nombrar a Sergio Lanziani [exsecretario de Energía], que duró seis meses. Tampoco conoce a nadie. Nada bueno puede salir de esta situación”, analiza Daniel Gerold, director de G&G Energy Consultants.

Desde que comenzó la gestión, la vicepresidenta logró imponer a todos los actores importantes en Energía. En YPF, eligió a Sergio Affronti como CEO, por recomendación directa de Miguel Galuccio, el expresidente de YPF puesto por ella y actual fundador y presidente de Vista Oil. Este año, Pablo González, exvicegobernador de Santa Cruz y hombre de estrecha relación con la familia Kirchner, reemplazó a Guillermo Nielsen como presidente, quien había llegado a ese puesto por su relación con Alberto Fernández.

En la Secretaría de Energía, Darío Martínez, exdiputado por Neuquén y hombre cercano a Máximo Kirchner, reemplazó a Lanziani. Sin embargo, la relación del kirchnerismo duro con Martínez no pasa por su mejor momento, luego de que el secretario se alineara con Guzmán y defendiera el aumento de tarifas.

Dentro de la disputa energética, el gobernador Axel Kicillof, de excelente relación con la vicepresidenta, también dio su opinión sobre Basualdo y dijo que era “un excelente funcionario”, en contraposición a la definición de “incompetencia” que habían deslizado en el Palacio de Hacienda.

En el kichnerismo duro defendieron también al subsecretario y dijeron que era mentira que no avanzó con un esquema de segmentación. Según el proyecto que propuso Basualdo, el plan era “quitarle subsidios a los usuarios residenciales de más altos ingresos”, realizando una “segmentación por polígonos geográficos” y otra ”segmentación por nivel de ingresos/patrimonio”. Sin embargo, según explicaron, el programa estuvo “cajoneado” en la Jefatura de Gabinete, que comanda Santiago Cafiero, y la AFIP, que administra Mercedes Marcó del Pont, no envió los datos de ingresos.

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