Encuentro empresarial: el desafío de dejar de ser un país de crisis recurrentes y buscar metas comunes



Roberto Alexander, presidente del 56° Coloquio de IDEA, dijo en el discurso de apertura que “es momento de quebrar la inercia” que rige en el país Crédito: Captura

En una coyuntura que, una vez más, no da respiro, el Coloquio de IDEA -el evento empresarial más convocante de cada año- sirve para “parar la pelota” y pensar en el país “que queremos ser” (esa fue la consigna en la 56° edición, que se celebró entre el miércoles y el viernes último). Al analizar las visiones de diferentes referentes de la política, del empresariado, del mundo intelectual y de otros ámbitos de la sociedad, se observa que, a diferencia de lo que se cree, hay más coincidencias que diferencias, sobre todo cuando se piensa en el largo plazo. Un Estado más eficiente, un sector empresario más innovador, una Justicia más independiente, una mayor integración regional y una sociedad que priorice la educación y la inclusión son metas deseables para muchos. Claro que las recetas para alcanzar los objetivos varían. Pero, al menos, en el coloquio se escucharon varias veces las palabras “diálogo” y “ceder”.

En el discurso de apertura, Roberto Alexander, presidente del 56° Coloquio de Idea y gerente general de IBM, destacó: “Soy un optimista del largo plazo, pero soy realista. Todos sabemos que se puede estar incluso peor. Por eso, es momento de quebrar esa inercia y cambiar la mirada sectorial para tener un proyecto común. Queremos un país que reciba y dé oportunidades. Quiero que mis hijos y mis nietos sientan nuevamente que tenemos un proyecto y que este sea el lugar donde quieran desarrollarse. Y que, si un joven se va al exterior, sea por una experiencia y para volver; no porque no confía en nuestras capacidades”.

La visión de largo plazo fue expuesta durante el encuentro en diferentes ejes temáticos que hacen a las posibilidades de desarrollo del país. Hay desafíos y problemas que ya existían y que se vieron muy agudizados por la pandemia. Y sobre varios de ellos se reflexionó y se habló.

Consensos políticos

Fueron varios los dirigentes políticos que dijeron presente en la actividad. Dieron sus discursos el Presidente de la Nación, Alberto Fernández; los ministros de Economía, Martín Guzmán, y de Relaciones Exteriores, Felipe Solá; el Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta; los gobernadores Sergio Uñac (San Juan), Omar Perotti (Santa Fe) y Gustavo Valdés (Corrientes); los legisladores Graciela Camaño, Martín Lousteau y Mariano Recalde, y los exfuncionarios Susana Malcorra, Hernán Lacunza y Martín Redrado.

Las palabras del presidente Fernández tuvieron más similitudes que diferencias con las que había pronunciado el entonces primer mandatario, Mauricio Macri, en la edición anterior del encuentro. Los dos destacaron como protagonistas del presente y del futuro de la Argentina al campo, a Vaca Muerta, a las energías de fuentes renovables, a la economía del conocimiento, a las exportaciones de las economías regionales y a la inserción al mundo con una visión multilateral.

“Estuvo todo el arco político presente en el Coloquio; me parece que eso muestra una Argentina que está dispuesta a dialogar, en un año muy difícil que nos tiene a todos encerrados por la pandemia. De hecho, salir de esta crisis requiere mucho diálogo”, reflexionó Roberto Murchison, presidente de IDEA.

No más crisis recurrentes

“Desde la vuelta de la democracia hasta hoy nos hemos visto involucrados en crisis que en el resto del mundo no tuvieron lugar; es decir, en crisis que fueron autogeneradas. Y esto conlleva una única tendencia y es que en la Argentina estamos destruyendo riqueza hace muchos años”, dijo de manera cruda el economista Santiago Bulat, quién expuso, en representación de IDEA, medidas y planteos económicos en procura de retomar el crecimiento.

Entre otros puntos, mencionó el de “racionalizar el nivel de gasto”, que en los últimos 15 años se incrementó 20 puntos en relación al PBI.

El consenso entre los economistas es que el déficit es la madre de todos los problemas, sobre todo de la alta inflación y de la carga tributaria, que impiden a la economía ganar competitividad y aumentar las exportaciones, lo que redunda en una falta de dólares para mantener un crecimiento sustentable.

Inclusión social y pobreza

“La pobreza no es algo nuevo para nosotros. Con la pandemia, estos problemas se agudizaron y se manifestaron en la demanda de los comedores comunitarios, con mucha gente que nunca se había acercado y a la que le daba vergüenza ponerse en la fila”, contó en el Coloquio Alejandro “Pitu” Salvatierra, miembro del Instituto Villero de Formación, graficando una situación que se sostiene en datos estadísticos: según la última medición del Indec, cuatro de cada diez argentinos viven en la pobreza.

¿Qué país puede desarrollarse con este nivel de pobreza? Esta pregunta se le hacía ya en 2016, el sacerdote Rodrigo Zarazaga, director del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), al empresario Gastón Remy, quién es hoy el coordinador general de Seamos Uno, la iniciativa solidaria que tiene como objetivo repartir alimentos y elementos de higiene en los barrios más vulnerables del área metropolitana.

“Antes de la cuarentena, ya nos habíamos puesto en marcha en IDEA para ayudar en una construcción de gran confianza. De ahí surgió Seamos Uno, que busca unir dos mundos, dos Argentinas que no se miran ni se hablan, para abocarnos a un proyecto común. Esto demuestra que se puede hacer algo eficiente, con transparencia y solidaridad social, sin punteros políticos de por medio. A fin de cuentas, nuestro rol de liderazgo indica que el primer objetivo debe ser luchar contra la pobreza en la Argentina. Debemos dejar de lado las diferencias para tener una Argentina más justa, con menos ideología y más valores”, dijo Remy.

“Queremos ser un país donde el liderazgo empresarial no se vaya de la Argentina, sino que se ponga en el lugar del otro”, coincidió Zarazaga, quien es partícipe principal de Seamos Uno.

El rol de la Justicia

Con la discusión por la reforma judicial como telón de fondo, el rol de la Justicia ocupa un lugar central en la visión de futuro, ya que es el factor que debe garantizar la institucionalidad que genere confianza a los inversores.

“El tema de la Justicia afecta los derechos y las libertades de cada uno de nosotros, todos los días. Lo que tenemos es una politización de la Justicia, ya sea por la influencia de la política o porque hay connivencia del Poder Judicial que se presta al juego. Y también hay una judicialización de la política”, describió Delia Ferreira Rubio, presidenta de Transparencia Internacional.

Rubio vinculó la corrupción con la falta de sistemas judiciales sólidos. “El dinero que se pierde en la corrupción es el dinero que falta para educación, salud o seguridad. Para mejorar, se hace necesario aplicar la fórmula de las cuatro ?I’: más información, más integridad, menos impunidad y menos indiferencia”, agregó.

Alberto Garay, socio titular de Carrió & Garay Abogados, señaló que el error de los gobiernos es “pretender en lo que dura un mandato solucionar todos los temas”. “Hay algunos temas que se deben tratar como cuestiones de Estado y deben ser consensuados, para evitar lo que hemos hecho durante los últimos 70 años”, indicó.

Educación y brecha digital

La crisis de la pandemia puso en evidencia como nunca antes la brecha digital que existe en la sociedad y el impacto que tiene en el trabajo, pero, principalmente, en la educación.

“El impacto del Covid-19 en la educación está siendo muy alto en la Argentina y está abriendo espacios de mucha desigualdad. Pero esta crisis también nos abrió la puerta como sociedad para revalorizar mucho el rol la escuela. Es un momento importante para convertir a la educación en una prioridad. Se abre una puerta muy importante para la transformación pedagógica”, afirmó Melina Furman, investigadora del Conicet.

En igual sentido, hizo hincapié en la necesidad de invertir en tecnología, como una vía para que se acceda a la educación y se pueda empezar a cerrar la brecha en la preparación para mundo del trabajo que trae la desigualdad social. “La brecha digital está ya establecida como un nuevo derecho humano, y en la Argentina ese acceso es aún muy limitado, y ya no solo por Internet sino también porque más de la mitad de los hogares no tienen una PC para que los chicos o los docentes puedan trabajar con comodidad. El celular no es una opción”, comentó.

Lo paradójico del avance de la tecnología, como más tarde remarcó el economista de la Universidad de Oxford Paul Collier es que, así como sirve a manera de herramienta, también puede reemplazar a “las personas que no recibieron buena educación e invirtieron en destrezas manuales”.

Inserción en el mundo

Cada uno a su turno, el actual canciller Felipe Solá y la exministra de Relaciones Exteriores Susana Malcorra, coincidieron en la importancia de la integración regional en América del Sur, en remarcar el multilateralismo y en la necesidad de hacer equilibrio entre las dos potencias que se disputan el poder internacional: Estados Unidos y China. “Debemos insistir con el Mercosur, meter el acuerdo automotor y bajar el arancel común. También, mantener la mejor relación con los Estados Unidos y Europa”, dijo Solá.

“Si hay un área de la política que debe tener políticas de Estado es la Cancillería”, había aconsejado minutos antes Malcorra.

La fe en el emprendedorismo

En los últimos años, la Argentina se ha posicionado como un país en el que nacen emprendimientos innovadores, como fueron los casos de las empresas Mercado Libre, Globant, Despegar y OLX.

“El emprendedorismo requiere educación y la Argentina es un lugar fantástico para eso. Por eso tienen tanto emprendedor joven”, dijo el empresario colombiano Woods Staton, fundador de Arcos Dorados, la franquicia más grande de McDonald’s, quien vino al país para abrir su primer local de toda la región hace 25 años. “La Argentina tiene que seguir apostando al nivel de educación que siempre ha tenido. Hay una increíble capacidad intelectual y eso debe continuar”, aconsejó.

La nueva normalidad

“Por primera vez desde 1918, todo el mundo afronta el mismo reto de la madre naturaleza: el coronavirus”, dijo en su presentación el periodista especializado en relaciones exteriores, Thomas Friedman. Y habló sobre lo que ya representa el trabajo en el presente: “Los empleos han cambiado. Antes era ?yo aprendo, luego trabajo’. El nuevo modelo es trabajar para aprender, y no al revés. Como empleador, hay que ser empleador y educador a la vez, y como empleado, estudiante al mismo tiempo”.

Finalmente, dejó este mensaje: “Los líderes son quienes pueden generar confianza, construir coaliciones y pensar de modo horizontal. Esto es lo que va a diferenciar a los países o a las empresas. Esto no es izquierda o derecha, o impuestos o no impuestos. se necesitan políticas distintas. Si no se puede tolerar la diversidad, no habrá éxito”.

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