El poder de escribir – LA NACION



Las habilidades de escritura varían entre las personas, pero las más exitosas tienen una cosa en común: hacen tiempo para escribir y lo hacen de manera periódica.

Escribir cualquier cosa, ya sea un poema, un artículo, una historia corta o una tesis, es una tarea enorme, y la duda sobre la capacidad para hacerlo es una parte natural de ese proceso. Quizás la inseguridad llegue al principio o a mitad de camino, o comiences a perderte en el texto. Pero el seguir adelante, el solo proceso de seguir adelante más allá de todo da una sensación de logro, de tener control aún en la disconformidad de nuestra producción. Un hábito diario de escritura enseña que el bloqueo del escritor, ese cuco implacable, es producto muchas veces de nuestro propio boicot. Algunas ideas e suelen dar los maestros de escritura para refugiarnos en lugares conocidos cuando la duda ataque.

En primer lugar, contar con un espacio habitual de escritura, que el solo hecho de ir ahí nos evoque la sensación de estar listos para escribir. No hace falta que haya un mar celeste a la vista, pero sí que tenga elementos que nos inviten a pasar tiempo ahí: un aroma, una planta, ese velador. Arrancar por la mañana con un ejercicio, casi como un juego: tengo que escribir 3000 caracteres sea como sea. Muchos escritores hablan de “The Morning Pages Exercises”, que se trata justamente de escribir tres páginas.

Para quienes busquen un incentivo para la escritura diaria una buena idea es que se animen a participar del Mundial de Escritura, una propuesta que nació en los talleres literarios de Santiago Llach y que este año en su edición de julio contó con más de 5000 personas de todo el mundo que se comprometieron a escribir durante 14 días 3000 caracteres por día. La próxima edición es en octubre así que tienen tiempo para ejercitar el hábito de la escritura diaria y llegar al mundial entrenados. Para que se den una idea, completando una carilla de Word ya tienen más de 3000 caracteres.

El tiempo de pensar ideas, planificar la escritura y hacer un brainstorming es clave. Ordena y da pistas de cómo encarar el renglón en blanco. Cuando agenden tiempo diario de escritura (pueden ponerse una alarma o señalarlo a diario en el calendario) cuenten también el espacio para pensar la escritura.

Ailin Tomio, científica de comportamiento aplicado y cofundador de Cognición Colectiva, explica lo que nos ocurre a nivel de conexiones cerebrales a la hora de escribir: “La escritura implica hacer converger distintos circuitos neuronales básicos como el lenguaje y la memoria semántica (conceptos) y episódica (vivencias) para dar como resultado una función cognitiva superior que incluye relacionar, inferir e imaginar conceptos nuevos”, explica.

En un estudio de Shah et al. (2013) se investigó los circuitos neurales relacionados con la escritura creativa a través de resonancia magnética funcional. Los autores encontraron que la generación de ideas para la escritura activaba redes frontales, parietales y temporales, además de áreas relacionadas con el funcionamiento motor, visual y verbal. Estos mismos autores compararon la activación cerebral de la escritura creativa en comparación con copiar textos. “Los resultados mostraron que en la escritura creativa existe una mayor activación en áreas temporales del hemisferio derecho, además de activación en el cortex cingulado posterior y el hipocampo bilateral. Estas áreas están tradicionalmente asociadas a la recuperación de memorias, integración de significados, asociación de conceptos y cognición espontánea”, describe Tomio.

Cada semana, cuando investigo para escribir esta columna, tengo al deadline como meta y límite, al espacio que contiene con unos 4600 caracteres para ordenar y priorizar las ideas y sobre todo a ustedes: el gran motor de estas líneas semanales es la motivación de intentar cada vez, que del otro lado les resuene algo de lo que aquí encuentran.

ADEMÁS





Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *