El plan para buscar más financiamiento de mercado arrancó con un tropiezo



El ministro Guzmán necesita lograr que el mercado le financie al menos 10% de lo que le vence para cumplir su compromiso de cara a fin de año. En noviembre el total de vencimiento de títulos públicos en pesos supera los $ 350.000 millones pero un tercio es un bono con ventajas para los bancos, que l Fuente: Archivo – Crédito: Reuters

El Gobierno puso en marcha hoy -con un tropiezo- el cargado cronograma de colocaciones de bonos (tiene previstas 5) con el que este mes buscará ya no sólo refinanciar aquella deuda en pesos que le va venciendo, sino también hacer realidad su promesa de ir reduciendo, de aquí en adelante, su dependencia del financiamiento por vía monetaria. Es decir, reducir la necesidad de los giros del Banco Central (BCRA) con los que cubrió en lo que va del año el 90% de un déficit fiscal agrandado por los compromisos de gasto que sumó la pandemia.

Apenas captó $9755 millones entre inversores al negarse a validar los mayores rendimientos que demandó el mercado tras la presentación de ofertas de compra por los dos títulos. Ofrecieron $18.085 millones, casi el doble de lo que les terminaron adjudicando.

La cautela oficial fue para evitar validar tasas que se acerquen o incluso superen el 40% nominal anual, que son ni más ni menos que los rendimientos que ofrecen las Letras de Descuento (Ledes) a plazos similares, que se operan en el mercado secundario, aunque el Gobierno debió convalidar tasas que fueron del 37,50 al 37,70% anual a 3 y 5 meses, y están un par de puntos sobre las que venía aceptando a dicho plazo.

La señal indicaría que el Gobierno está dispuesto a pagar los mayores costos que supone acceder a financiamiento voluntario, aunque no a convalidar tasas que pongan en riesgo la sustentabilidad de ese pasivo. Después de todo, con la emisión de dos bonos ajustados según variación del dólar se había alzado el mes pasado con más de $250.000 millones, lo que le da margen para intentar buscar los fondos con otro tipo de instrumentos.

“La sensación es que están buscando instrumentos y tenían la oportunidad de hacerlo. En esta licitación no tenían la presión de un vencimiento por cubrir y venían holgados por lo que levantaron en octubre”, hizo notar el analista Santiago López Alfaro, de Delphos Investment, quien acotó que esa comodidad ya no la tendrán en la subasta del jueves 11 de este mes, “prevista para cubrir un vencimiento de unos $70.000 millones”.

Por lo pronto, para ir en busca del objetivo de conseguir más fondos por vía del mercado, la Secretaría de Finanzas había ofrecido hoy dos nuevos instrumentos en pesos que pagarán un margen sobre la tasa de pases pasivos a 7 días que fija el BCRA (hoy en 34,5% nominal anual). Así buscó además mostrar que ambas dependencias trabajan en conjunto en una “coordinación de las tasas”.

Se trata de dos nuevas Letras del Tesoro a 85 y 146 días, emitidas a la par, que se terminaron colocando con un margen de 3 y 3,20 puntos por sobre la tasa de pases, lo que implica las tasas antes mencionadas. El grueso de la demanda se dirigió al instrumento más corto, que recibió ofertas de compra por $16.429 millones, aunque sólo adjudicaron $9024 millones para no validar una sobretasa mayor. El más largo (vence en marzo) sólo atrajo $1656 millones en pedidos, de los que apenas $731 millones fueron aceptados.

La sensación que quedó en el mercado es que el Ministerio de Economía deberá en adelante “afinar la puntería” para cumplir las metas fiscales que divulgó anteayer para el bimestre final del año.

Mediante un comunicado, la cartera que conduce Martín Guzmán buscó confirmar ayer antes de la apertura de los mercados que ya no piensa, como proclamaba meses atrás, que la emisión desmedida de pesos no provoca problemas.

Con los inconvenientes muy a la vista, por el descontrol cambiario y el impacto que eso estaba comenzando a mostrar en las estadísticas de inflación y de comercio exterior, no en vano Guzmán se comprometió a “obtener financiamiento neto del mercado por hasta un 10% respecto del total de vencimientos” que enfrente en dicho período e intentar lograr incluso algo más, ingreso extra que -en dicho caso- destinaría a reducir adicionalmente el nivel de asistencia recibida vía Adelantos Transitorios (AT) del BCRA.

Para conseguirlo, según López Alfaro, no debería abjurar del nuevo instrumento. “Son letras pensadas para la demanda de los fondos de inversión a los que el BCRA les acotó o cerró el acceso a los pases. Van a servir, pero les falta madurar y tomar volumen, y si no funcionaron mucho hoy es porque el bono dollar-linked se llevó todos los pesos”, sostiene.

En lo que resta del mes el Gobierno enfrenta vencimientos de títulos públicos por unos $360.000 millones, pero casi 40% corresponde al TN20, bono con “licencias” para que los bancos lo usen para integrar encajes. “No es un mes muy complicado. La exigencia sube en diciembre, cuando trepan a unos $440.000 millones, de los cuales AR$260.000 se encontrarían en manos de acreedores privados. Pero debido a eso es que noviembre es el mes en que debería lograr buscar la mayor parte de los fondos frescos dado que diciembre, por el pico que se registra en la demanda de pesos, le será más complicado”, aconseja López Alfaro.

La otra cita importante la tiene el lunes próximo, cuando licitará US$750 millones en AL30/AL35 (bonos emitidos tras el canje) para permitir que algunos fondos de inversión puedan dolarizar sus tenencias de deuda entregando para la compra de estos títulos otros que tienen en cartera emitidos en moneda local (los elegibles para la conversión son Ledes S30D0, S29E1 y S26F1, Lebad S22D0, Lecer X04D0 y X26F1 y TX21). La subasta, que será vía licitación por precio en pesos de AL30/AL35, busca descomprimir la demanda de dólar cable o CCL, y consolidar un achicamiento de la brecha cambiaria.

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