El espejismo de las falsas validaciones



Unas semanas después de que empezara el ASPO, Agustín, uno de los cuatro dueños del bar del barrio al que íbamos varias veces por semana, posteó en su cuenta de Instagram un pan de masa madre recién horneado. Le compramos un par para apoyar su nuevo emprendimiento, sabiendo que tiene varios locales semi parados y con decenas de empleados. Lo que no sabíamos en ese momento es que el pan no era bueno: era espectacular. Semana a semana, durante los últimos cuatro meses solo mejora. Fue sumando horno, probando formas, harinas, cada vez más esponjoso, riquísimo. No volvimos a comprar nunca más ni pan lactal ni a pisar a una panadería desde marzo. Cada 15 días llegan nuestros panes a casa, perfectos, crocantes. Cortamos las rebanadas (salen unas 28) y las freezamos de a dos. En cada desayuno, luego de pasar un minutito por el horno, esos panes nos dan algo de la experiencia que extrañamos tanto de los bares.

El pan de Agustín me vino a la cabeza luego de leer los consejos para emprendedores que Emiliano Chamorro estuvo compartiendo en Twitter las últimas semanas. Chamorro es emprendedor, experto en finanzas, profesor y fundador del Instituto Baikal, una escuela no convencional de ideas muy variadas que buscan expandir el universo de conocimiento de miles de curiosos que nos anotamos en muchas de sus propuestas. Durante la pandemia abrió muchos de sus contenidos de manera gratuita y también usó el megáfono de las redes sociales para ayudar a los emprendedores en este momento. Sobre lo que importa y lo que no a la hora de emprender alertó sobre una idea que me pareció muy útil: entender cuáles son las validaciones reales y cuáles son falsas de nuestros proyectos o empredimientos. “Una falsa validación es algo que parece indicarte que tu proyecto va prosperar, pero en realidad no lo indica y funciona como un espejismo de éxito. Que toda tu familia te diga que el proyecto está buenísimo, que tus amigos te digan que el proyecto es genial, que te pongan muchos likes, que la gente en una encuesta diga que va a comprar tu producto o servicio, son todas falsas validaciones. Un emprendimiento no empieza a aprender hasta que no trata de vender”, dice directo y el hueso.

Otras falsas validaciones, según Chamorro son lograr promoción en los medios, ganar competencias de planes de negocios y concursos de emprendedores. Y una peligrosa: recibir inversión es también una falsa validación.

“La habilidad para lograrla es distinta que la que se necesita para llevar un proyecto adelante. La habilidad para poder conseguir inversión es narrativa, de poder contar y presentar bien el proyecto, y la habilidad para hacer que los proyectos funcionen son otras, tienen que ver con poder implementar de una manera flexible, gestionar. Entonces, si yo tengo una empresa de juguetes, una habilidad es contarlo bien para persuadir a alguien de que nos ponga plata y otra es hacer juguetes que muchos quieran, negociar con canales de distribución, poder hacer una marca. Para peor, quienes tienen un proyecto que no camina y tienen habilidad narrativa, a veces consiguen plata y pierden años valiosos invirtiendo esa plata mientras la cosa no funciona, porque la gente no la quiere”, dice Chamorro.

Otra falsa validación que desestima es la idea de pedir opiniones para emprender. “Si un emprendedor o amigo me pide una opinión, lo que le digo es que no pida opiniones. Que mi opinión no cuenta, ni la de nadie, porque lo que cuenta son validaciones más reales. Le diría que no pierda tiempo, me guste o no a mi el proyecto”.

Para Chamorro una validación real es algo que te indica que una incertidumbre de tu proyecto dejó de existir y, por lo tanto, que su probabilidad de éxito es mayor.

Aprendemos experimentando. Un emprendimiento no empieza con el iPhone, un emprendimiento empieza como sea, con una búsqueda constante y va mejorando hacia eso que la gente elige. Es como caminar: no tratamos de caminar cuando ya sabemos caminar, tratamos de caminar para aprender a caminar. Primero hacemos, después entendemos. En nuestro “emprendimiento – laboratorio” vamos probando qué funciona cambiando una cosa por vez (producto, comunicación, precio, canal, mercado, packaging, etc.)

Mientras tanto, la semana pasada Agustín sumó croissants y pizzas estilo napolitano, mientras trabaja en el nombre, en una app, en local para la pospandemia, con decenas de encargos semanales que no paran de crecer. Amamos su producto y simplemente ya no queremos ningún otro pan que no sea el suyo. Que no tiene ni logo, ni marketing ni nada y llega en una bolsa marrón de cartón.

ADEMÁS





Fuente >>

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

IMAGESLOVER Photo Flip Day 1 CLip art of Flip Day 2