El campo bonaerense rechaza la suba impositiva y alerta por una posible protesta



Axel Kicillof mantuvo la suba para el Inmobiliario Rural Fuente: Archivo – Crédito: Santiago Hafford

El campo de la provincia de Buenos Aires rechazó el aumento en el Impuesto Inmobiliario Rural aprobado en la Legislatura bonaerense y alertó que la mayor presión impositiva se suma al clima de descontento en el sector, que ya viene con el malestar por el incremento de las retenciones, y podría acelerar los tiempos para un cese de comercialización.

El gobernador Axel Kicillof logró imponer para ese tributo un incremento en línea con la inflación de 2019, en torno del 55%, pero con una escala de segmentación que va del 15 al 75%.

En medio de las negociaciones con la oposición no aceptó mover esas escalas para el campo, pero sí lo hizo ante planteos de intendentes del conurbano, varios de ellos enrolados en Juntos por el Cambio, que lograron amortiguar el aumento para el Inmobiliario Urbano mientras se desentendieron de la situación del agro bonaerense.

Kicillof, no obstante, ofreció exenciones para las producciones extensivas de menos de 50 hectáreas y frutales tradicionales, como naranja, durazno, entre otros productos, de menos de 20 hectáreas. Y también dio curso a ese beneficio para establecimientos de hasta 100 hectáreas total o parcialmente destinados a la producción tambera.

Para defender el aumento, el gobierno bonaerense dijo que la mitad de los productores van a pagar menos que la inflación y solo 211 propiedades el aumento del 75%, algo que incluye a valuaciones de más de $3.000.000 y una superficie de la tierra libre de mejoras superior a 2000 hectáreas.

Sin embargo, el rechazo a la aprobación del incremento sigue como en el momento cuando se conoció el proyecto de la ley impositiva.

“Lo votado en la Legislatura bonaerense no es una buena señal para el productor. Por parte del oficialismo hubiéramos esperado un gesto más favorable hacia la producción, pero también vemos pobre lo actuado por la oposición. No consiguieron cambiar ningún punto para hacer más liviana la carga sobre los hombros del campo”, dijo a LA NACION Matías de Velazco, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).

“Todas estas malas noticias tanto nacional -por la suba de las retenciones- como en varias provincias y municipios hacen que el campo se de cuenta que la política en general no considera a la producción y solo tiene una visión claramente retrógrada acerca de los productores a quienes ve como una fuente inagotable de recursos. Creo que el campo más temprano que tarde hará oír su voz”, agregó.

Velazco expresó que lo aprobado en la provincia “se suma al descontento general” y alertó: “Creo que se va a terminar en un cese de comercialización”. En la provincia, Carbap hará una asamblea el 18 del actual en la ciudad de Pergamino.

Matías de Velazco, presidente de Carbap

En Carbap habían advertido porque la ley impositiva abría la puerta también a un revalúo. Ahora dicen que eso quedó justamente contemplado en el artículo 4°, que señala que “para la tierra libre de mejoras perteneciente a la planta rural se aplicará un coeficiente del uno con tres (1,3)”. En la entidad indican que ese coeficiente implica una suba del 30% y no se descarta que pueda implicar que los productores terminen pagando más que lo prometido por el gobierno provincial.

Desde la Federación Agraria Argentina (FAA), Carlos Achetoni, presidente, señaló que la escala que se impuso en el Impuesto Inmobiliario Rural tendría que haber sido “más intermedia”, con “una progresividad distinta”.

“Al final el productor de 50 hectáreas va a terminar pagando un incremento del 55%, igual que el de 200 o 1900 hectáreas. Tendría que haber una progresividad distinta”, precisó Achetoni en relación a los productores agrícolas.

Carlos Achetoni, de FAA

Según Achetoni, el 15% de incremento lo van a pagar productores eventualmente dedicados a agricultura con 10 hectáreas, una escala muy baja. Agregó que el 35% de aumento correspondería a quien tiene hasta unas 40 hectáreas.

“El 55% (de suba del tributo) es en función de la inflación, pero no es lo mismo un productor de 100 hectáreas que otro de 1500”, dijo.

El presidente de FAA reconoció que la mayor presión impositiva “suma todo” al malestar del sector. Contó que hay, por otra parte, negociaciones con el gobierno nacional para ver cómo se implementan la segmentación de retenciones y compensaciones que prometió el presidente Alberto Fernández, pero destacó que en esa línea “es difícil acordar”. FAA acercó una propuesta que implicaría que vuelvan a los productores US$1500 millones.

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