El Banco Central gastó en intereses el doble de lo que pagó el Gobierno por la AUH



Pesce, titular del Banco Central, entidad que pagó casi $728.000 millones en intereses por la deuda que emitió durante 2020, dos veces lo que el Estado destinó al pago de 4,3 millones de AUH Fuente: LA NACION

La muy fuerte emisión monetaria a la que echó mano el Gobierno para enfrentar un déficit agrandado por los gastos que generó la pandemia, al haber agotado el país su capacidad de conseguir crédito y casi todas sus alternativas de hacer caja y contar a la vez con reservas exiguas, obligó al Banco Central (BCRA) a redoblar sus esfuerzos de esterilización durante 2020.

Esto generó que, en estos momentos, haya tantos pesos en circulación en la economía (Base Monetaria) como los que están estacionados en las distintas playas de estacionamiento remuneradas (cuentas) que tiene el ente que conduce Miguel Pesce (más de 2,6 billones de pesos en cada caso).

También motivó que el gasto en el que debió incurrir el BCRA a lo largo del año pasado para mantener esos pesos extras fuera de la calle -al escalar hasta los $727.791 millones- no sólo sea 5% mayor al registrado en 2019 (en el año de las tasas súper altas fue de $692.713 millones), sino que llegue a duplicar la partida presupuestaria que habría ejecutado el Gobierno para pagar 4,3 millones de Asignaciones Universales por Hijo (AUH). Se trata de unos $355.000 millones con cifras ya consolidadas hasta noviembre y proyectadas a diciembre.

Eso sucedió porque, aunque la tasa de interés promedio que pagó por los pasivos remunerados que asume (tanto Letras de Liquidez, Leliqs, como los cada vez más preponderantes pases pasivos) bajó del 69% al 38% nominal anual, su deuda total creció y se duplicó, al pasar de 1,3 a casi 2,7 billones.

El dato es particularmente incómodo para el Gobierno dado que achicar los fuertes gastos en que incurría el BCRA para pagar los intereses de las Leliqs había sido una de las promesas del presidente Alberto Fernández en la campaña proselitista de 2019.

El mandatario había prometido reiteradas veces “dejar de pagar” esos intereses y usar dichos recursos para disponer un aumento del “20% en las jubilaciones”, sin reparar que buena parte de esa renta que la entidad paga los bancos debe destinarla al pago de los intereses que generan los depósitos a plazo fijo en pesos. Es decir, tiene por destino a los ahorristas.

Un año después, esos pagos -aunque cayeron algo en términos reales- se mantuvieron muy altos y los jubilaciones mínimas recibieron actualizaciones que ni siquiera le empataron a la inflación general, es decir, no tuvieron aumento real alguno.

Los economistas explican que es el costo que el BCRA debe asumir por haberse convertido en el principal y casi único financista del Gobierno, al que asistió durante 2020 con más de $2,01 billones. Pero también porque el Estado abusó de la emisión monetaria con fines fiscales en la última década, lo que le generó al Central una enorme y sostenida deuda que ni las devaluaciones ni la elevada inflación logran licuar.

“Sin otras fuentes, está obligado a emitir y, a la vez, a esterilizar cada vez más pesos porque sabe que si quedan en la calle le generan un problema bárbaro. El problema es que está obligado a asumir ese rol con una posición muy escuálida de reservas, lo que retroalimenta las expectativas de devaluación e inflación”, explica Andrés Borenstein, economista jefe de la consultora Econviews, quien estima que el costo de esterilización, aunque bajó del 3,23 al 2,77% en relación al PBI, no sólo se mantuvo muy elevado, sino que podría crecer hasta representar 4 puntos en esa relación durante este año.

“El elevado déficit cuasifiscal es el costo que el BCRA debe asumir por haber tenido políticas monetarias muy dependientes de las necesidades fiscales desde hace tiempo. Eso lo obligó a emitir mucho más dinero del que la economía necesitaba y a retirar a la vez cada vez más para que no aumente aún más la presión sobre los precios o el tipo de cambio”, describe el analista financiero Christian Buteler.

“Es el resultado de años de haber pateado siempre hacia adelante la pelota y no resolver las cuestión central que todos los países de la región tienen resuelta: la inflación. El problema es que ya no es algo de resolución sencilla: para que la economía absorba buena parte de los pesos esterilizados debería crecer a tasas chinas por más de una década y nadie imagina posible hoy ese escenario”, insiste.

Los pasivos remunerados del BCRA suman en la actualidad casi $2,7 Billones, cifra que equivale al 9,8% del PBI. “Es un monto equivalente a otra base monetaria en circulación. Esto representa un compromiso de emisión a futuro que presiona sobre la expectativas, más aún teniendo en cuenta que, según el presupuesto, 60% del déficit total proyectado para 2021 también se cubrirá con emisión. Esto equivale a una inyección de $1,6 billones y a un stock de pasivos para el BCRA que se acercaría a los 4 puntos y podría ser más costo ya que se espera algún alza en las tasas durante el año”, advierte en un informe la consultora LCG.

Los atajos que tomaron las distintas administraciones, al no atacar los problemas que derivan del sostenido desequilibrio fiscal, no sólo son una inagotable fuente de incertidumbre económica, sino que se vuelven cada vez más costosos.

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