Economía canjeó el 65% del Bogato y reflotó su plan de refinanciamiento local



El ministro Guzmán puede respirar aliviado: el plan de refinanciación de la deuda en pesos se reflotó tras el buen canje del Bogato Fuente: Archivo

El plan oficial para refinanciar la mayor parte de los vencimientos de la deuda en pesos, de forma de no presionar la caja del Tesoro y volcar más pesos al mercado, superó una prueba crucial hoy al conseguir una adhesión del 65% a la opción de canje del Bogato, un bono que vence el viernes y que implicaba una obligación de pago de $73.700 millones.

A eso hay que agregar que, con la emisión de dos Letras en pesos a tasa variable, captó otros casi $9300 millones, que podrá destinar para cumplir con esa obligación. Así, la erogación que debe enfrentar se reduce a poco menos de $17.000 millones, una cifra que está en condiciones de cubrir y que, aún en el caso de que lo haga con emisión (la opción menos recomendable), se descuenta que no sumará presión inflacionaria.

Al menos esa es la lectura que ya le dio al resultado de la operación el mercado. “En la Bolsa, el Bogato llegó a subir 11% (7,5% para la opción contado inmediato) con fuerte volumen en los últimos minutos de la rueda, lo que lo dejó con una paridad del 91%, cuando había arrancado la rueda en 82%”, apuntó Nery Persichini, de GMA Capital.

“Esto es una vuelta de página: la subasta como un todo cubre el 75% del vencimiento que buscaban prorrogar. Es un éxito muy valorable luego del traspié que significó el fallido canje inicial del Bono Dual y su posterior reperfilamiento”, valoró el analista Leonardo Chialva, de Delphos Investment.

“El resultado se acerca al máximo esperable , tomando en cuenta que el 25% de la tenencia del Bogato está en manos de extranjeros, inversores que no llegaban a participar -incluso- por cuestiones operativas. Tomando en cuenta cómo se venía, no hay duda de que esto simboliza la posibilidad de recuperar el progresivo armado de una curva en pesos”, coincidió el economista Javier Marcus, gerente de Negocios de la administradora Southern Trust.

El Ministerio de Economía recibió hoy 302 ofertas de compra por los tres títulos en pesos y en la especie canjeable por un total $56.983 millones (US$913,8 millones).

Pero terminó colocando $708 millones en una Letra del Tesoro en pesos ajustables por tasa Badlar (LeBad) +175 puntos a vencer el 28 de mayo de 2020 (la que vendió a $1053,98 por cada $1000 nominales, lo que supone una tasa nominal anual de 33,71%), más otros $8589 millones en otra Lebad a caducar el 31 de julio que vendió a $989,86 por cada $1000, es decir, a una tasa del 36,05% anual.

Claro que además emitió Boncer con vencimiento en 2021 (un bono que no había tenido demanda hace apenas dos días) por $33.200 millones y otros $14.486 millones de la Lebad a vencer a fin de julio contra la entrega de $ 19.436 millones nominales en Bogato 2020 , un bono valuado a $2459 por cada VNO $1000 para esta operación.

De esta manera, no sólo logró refinanciar casi dos tercios del título por vencer, sino que postergó voluntariamente el 70% de esa obligación de pago por más de un año, lo que le permite ir descongestinando un cargado calendario de pagos que tiene compromisos por otros $330.000 millones sólo en lo que resta de marzo, de la allí el valor estratégico que se asignaba al resultado de este canje.

El test superado deja abierta las puertas para que la Secretaría de Finanzas avance en los retoques que imaginó -y comenzó a tratar de consensuar con tenedores de bonos institucionales en los últimos días- para refinanciar los vencimientos de deuda en pesos de los próximos meses, tras las secuelas que dejó el reperfilamiento compulsivo del Bono Dual, tras un fallido canje inicial.

Las rispideces que podían darse en el proclamado camino hacia la normalización del mercado de pesos y el consecuente rearmado de una curva de tasas de interés, tras la disrupción generada por las postergaciones de pago en que incurrió la administración Macri en los meses finales de su mandato, eran esperables.

Como consecuencia de las dudas en relación a los pagos efectivos ante cada vencimiento que implantaron esos “reperfilamientos”, y del impacto que tuvieron en los precios de mercado de esos activos, las posibilidades de encuentro entre las necesidades del Estado (como emisor de deuda) y los inversores institucionales (los que “mueven” el mercado) eran acotadas por las limitaciones legales que cada uno de ellos enfrentan: la ley de administración financiera, en el caso de los funcionarios y la responsabilidad fiduciaria, en el buena parte de estos inversores.

Para traducirlo. Por un lado el Gobierno no podía convalidar los extravagantes (en muchos casos) rendimientos de mercado que hubieran facilitado sin duda la refinanciación. Por el otro, a bancos, aseguradoras y fondos de inversión se les imposibilitaba canjear tenencias a valores inferiores a los que están anotadas en sus libros contables, como les propuso Economía en los canjes anteriores, por el riesgo a enfrentar posibles demandas de sus accionistas, asegurados o cuotapartistas.

Esos límites quedaron flexibilizados el viernes, con la publicación del decreto 193 que habilitó a que suscripciones de nuevos bonos se puedan realizar con otros por vencer este año y a valor técnico. “Esto zanjó la tensión que había entre los límites que marca a los funcionarios la ley de administración pública y la responsabilidad fiduciaria que alcanza a muchos de los tenedores institucionales y no les permite asumir pérdidas”, explicaron en el mercado.

Con el aval recibido, el Ministerio de Economía tiene previsto afinar en adelante su estrategia y realizar las subastas varias semanas antes de los vencimientos, en un intento por ir asegurando de antemano el acceso a los recursos y evitar situaciones traumáticas para el mercado, algo que adelantó a los representantes de bancos, aseguradoras y fondos comunes de inversión (FCI) locales ayer al cabo de una reunión que ya comenzó a mostrar que el diálogo puede ayudar a limar diferencias.

El Ministerio de Economía destacó que la tasa de adjudicación de los nuevos instrumentos “se ubicó en niveles consistentes con la secuencia planteada en el programa macroeconómico”, lo que ayuda a “restablecer la sostenibilidad de la deuda a definir una nueva curva de tasas de interés en moneda nacional”.

Y valoró que esto suceda cuando arranca una sucesión de “importantes vencimientos de deuda en moneda nacional que, además, se incrementan en el tiempo y se vuelven aún más exigentes en el mes de junio próximo”.

Pero no se privó de señalar, una vez más, que no validará “conductas de tipo oportunistas y de persecución de rentas extraordinarias en períodos cortos de tiempo”, y de advertir que, en caso de “persistir y en cuantías significativas”, en adelante “serán correspondientemente abordadas utilizando todas las herramientas legales disponibles”, lo que deja abierta la amenaza de nuevos reperfilamientos.

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